“Chicharra” Rosembrock se efectuó un disparo accidentalmente

Ricardo “Chicharra” Rosembrock se mató anoche en la ciudad de Victoria al efectuarse accidentalmente un disparo que le ingresó por el abdomen, le atravesó buena parte del cuerpo y salió en su espalda. Rosembrock, de 60 años, fue hallado muerto en su camioneta, poco después de las 22, en proximidades de la mencionada ciudad, donde venía cumpliendo pena de prisión, con salidas transitorias. Rosembrock  fue mercenario en Centroamérica y se hizo famoso por su crueldad en 1989, tras el alevoso crimen cometido contra la joven Ursula Sueldo, en Paraná.

Indica Análisis que hacía algunos años, Rosembrock luchaba contra una diabetes y cumplía salidas transitorias dependiendo de la Unidad Carcelaria de Menores de Victoria, donde en el 2008 la Policía encontró un verdadero arsenal, equipos de comunicación, chalecos antibalas y abundante material pornográfico, por lo cual se le inició otra causa.

Por estos días, había terminado de cumplir con la condena por el asesinato de Ursula Sueldo, en diciembre de 1989. La joven, de 16 años, fue asesinada de un balazo en la frente por Rosembrock, en un departamento ubicado en el edificio de Santa Fe y Rivadavia, desde donde incluso llegó a realizar prácticas de tiro –esa misma noche-, con la fuente de la plaza que se encuentra en la parte posterior de la Casa de Gobierno. La propia guardia de la Delegación Paraná de la Policía Federal observó impávida esa noche las andanzas de Rosembrock, practicando tiro desde el balcón e incluso tomaron conocimiento cuando retiró el cadáver de la joven, en la parte trasera de su camioneta. “Es un parásito menos”, le dijo Rosembrock, cuando uno de los agentes observó el cuerpo debajo de un toldo y lo dejó seguir su marcha. “Chicharra” intentó enterrarla en una zona descampada de proximidades de Paraná, pero a las pocas horas se supo del hecho, porque unos perros que estaban en la zona encontraron sus restos.

Rosembrock era un personaje que se jactaba en Paraná de haberse entrenado con los “contras” norteamericanos en Centroamérica, que supo pasear por el centro paranaense armado y con granadas colgadas del cuello o a contramano en su camión de la Segunda Guerra Mundial con las ruedas encadenadas y esvásticas pintadas en las puertas, sin que nadie le pusiera límites a sus peligrosas locuras, que con el correr de los años agravaron sus problemas de trastornos de personalidad, ideación paranoide y adicción alcohólica.

En agosto de 2008, según denunciara el semanario Análisis, el nombre de Ricardo Rosenbrock volvió a la escena pública después que el abuelo de una adolescente de 16 años se presentó en la Unidad Carcelaria de Menores Clemente XI de Victoria, para denunciarlo por la violación de su nieta, que realizaba tareas domésticas en la vivienda del recluso con salidas transitorias, en calle Vélez Sarsfield 721, a pocas cuadras del penal.

Al requisar la vivienda, los efectivos policiales encontraron una pistola de calibre nueve milímetros y 459 cartuchos para esa arma, 120 cartuchos de rifle Winchester, 500 cartuchos calibre 22, el cañón de un fusil, un silenciador, distintos tipos de equipos de comunicación y antenas, selectores de antenas, un bloqueador de teléfono celular, cuatro chalecos antibalas, binoculares, miras telescópicas, armas blancas específicas para caza, flechas de aluminio para arquería y un par de esposas de acero. En la casa también había fotos y revistas pornográficas.

(La Nota digital)