Dirigentes, familiares y amigos recordaron al dirigente radical. Se puso de relieve su tarea intelectual. Su hijo lo calificó como un militante y “no un radical de la mesa servida y la gloria barata”. Estuvieron Antonio Artusi y Sergio Montiel. Julio Cobos fue criticado.

Indica Página Política que hace un año el radicalismo entrerriano perdió a su mejor historiador. Y no de cualquier modo, porque Enrique Pereira decidió quitarse la vida. En un modesto homenaje de familiares, amigos y dirigentes del radicalismo se destacó el rol del “potente militante” y se descubrió una placa.

En la habitación donde hoy funciona el Rectorado, en la casa de la UCR, se realizó este viernes una exposición de las pertenencias que Enrique Pereira tenía en su covacha de calle Malvinas y Córdoba: carnet, fotos, cuadros de dirigentes radicales de todas las épocas, afiches del PSOE y de su tan defendida Segunda República Española, de la cual conocía su historia como nadie en estas pampas.

Dice el cronista de Página Política que también se mostraron sus escritos en revistas de historia y algunos de sus libros como los que escribió con su entrañable amigo Rodolfo Parente. Sobre una mesa se exhibió un cuadro con la imagen de todos los gobernadores radicales, que había sido donado por Pereira al Comité provincial. Para ver las caras de los mandatarios había que hacer un esfuerzo, ya que estaban mirando para un rincón y no para donde la gente pasaba. Quedó claro que la idea no era mostrar el cuadro sino lo que decía atrás, escrito con un fibrón: En caso de golpe de Estado devuélvamelo. Enrique Pereira. Y ponía su teléfono. Es que también es recordado por su inagotable creación para hacer humor.

La jornada en la sede de calle San Martín fue amena. Estuvieron aquellos dirigentes que solían compartir largas sobre mesas con Pereira como Parente y Jorge D Agostino. También estuvo Sergio Montiel, Magda Varisco y algunos miembros de la conducción del partido.

En el acto, luego de un homenaje en el Cementerio Municipal, se leyeron cartas de dirigentes del interior y de otras provincias. Todas coincidieron en resaltar la coherencia y la entrega de Enrique al centenario partido. También se destacó su consistente formación intelectual.

Una de las presencias más conmovedoras fue la de Margarita Ronco, secretaria privada de Raúl Alfonsín. La mujer estaba representando, seguramente, a quien sirvió gran parte de su vida. Prefirió no hablar cuando se le pidieron unas palabras. “No podría, estoy emocionada”, dijo con la voz quebrada.

Habló el diputado Antonio Artusi. Entre lágrimas y humoradas se refirió a “quizás una de las obras más inéditas que pueda tener un partido”, en referencia al diccionario enciclopédico de la Unión Cívica Radical, que hoy se sostiene en un blog y en un cúmulo de papeles a resguardo de su esposa.

Por su familia sanguínea hablaron Ramiro y su mujer, Luz. Su hijo lo recordó como un militante de la causa radical y “no un radical de la mesa servida y la gloria barata”, dijo citando al diamantino, Leopoldo Melo.

Su mujer, entre sollozos, confesó haberles “echado la culpa a todos los radicales cuando lo encontré a Enrique entre el juez y la Policía”. “Me acuerdo esos días en que se hablaba de (Julio) Cobos y todo eso”, recordó para incomodidad del presente partidario. Días antes Enrique, como miembro del Tribunal de Ética de la UCR a nivel nacional, votó por borrar la amnistía del vicepresidente que recuperará su condición de afiliado ni bien deje el gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.

La decisión fue por demás perturbadora para Pereira que había manifestado pública y enfáticamente su repudio al mendocino cuando integró la fórmula con Cristina Kirchner. En el marco de feroces presiones, en un contexto en el que la UCR tejió su expectativa de recuperación en torno a la imagen de Cobos, Pereira debió decidir y le costó caro.

Luz dejó planteada alguna que otra insinuación respecto de aquel contexto político y de las contrariedades que afectaban a su esposo hace un año. Pero enseguida concluyó: “Estoy haciendo un tratamiento psicológico, aunque sin psicólogo, para llegar a la verdad que quiero: que la culpa la tuvo Enrique”.

(La Nota digital)

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