A propósito de la tapa blanca de Clarín, recordamos quetepasaclarín.com, portal de internet que tiene bloqueada la plantilla publicadora web desde hace más de 2 años por quienes dicen defender la libertad de prensa.

Nunca me gustó que se victimice quien no es una víctima. Cuando Clarín me hizo juicio por la propiedad del dominio quetepasaclarin.com, no me victimicé. Conté la historia, una vez, para todos los “compañeros internautas” que estaban interesados, y nunca más volví a tocar el tema en mi blog. Nunca. Y podría haberme puesto en víctima, era un perejil, había un abuso, un gran abuso, pero entendí que mientras tuviese la posibilidad de seguir hablando, escribiendo lo que pensaba, aún impedido en ese medio, no debía victimizarme, porque no lo sentía honesto. Quienes quieren saber de qué se trata, lean este post.

Sólo para terminar el tema, Clarín todavía me sigue ese juicio, lo que es una forma de decir: tengo una cautelar firme, pero no arrancan nunca, están esperando vaya uno a saber qué, el tema de las cautelares eternas (la Corte Suprema ya se pronunció dos veces sobre esta letanía judicial imposible). Mientras tanto no puedo usar el dominio, so pena de pagar un dineral, por lo que la página está dada de baja.

Lo peor del caso es que ya no me interesa esa vieja discusión, por lo que de poder usar ese blog no lo haría, porque para mí se pasó de pantalla, el dilema Clarín ya no me parece crucial como en 2009. La sociedad sabe de qué se trata. Hoy me interesan otros debates, que se me antojan más urgentes.

Demás está decir que absolutamente nadie del establishment periodístico se solidarizó conmigo. Claro, era un perejil. Ahora sigo siendo un perejil pero tengo la posibilidad de defenderme en la tele, en un diario, en un blog, en las redes sociales y en este portal. Sin embargo, en Duro de Domar hablé sólo una vez del tema (pudiendo hacerlo cada tanto). Y esa vez, como ahora, me pareció pertinente a sólo fin de demostrar la doble vara con la que miden algunos periodistas la libertad de prensa.

Tipos que tienen guita, audiencia, llegada, micrófonos, editoriales, éter, y que lo usan para blandir una falta de libertad de expresión que al expresarla, paradójicamente, niegan.

La Tapa Blanca de Clarín, y la conjunta defensa que salieron a hacer determinados comunicadores, que no voy a nombrar porque ustedes ya saben quiénes son, quedará en la historia como una parodia, la banalización de un derecho en ejecución plena y total.

Y como tengo honestidad intelectual agrego que me parece una medida equivocada bloquear la planta impresora de cualquier diario. Entiendo el reclamo sindical, y lo comparto, pero no me parece la manera. Encima, termina beneficiando ese lugar de víctima que Clarín busca ocupar, y que es falso.

En estos días podrían levantar la demanda que me siguen por quetepasaclarin.com. Sería un buen gesto en pos de una verdadera búsqueda de libertad de expresión. Aunque como ya dije, no creo que la recupere, porque me aburre el tema, tanto que terminar de escribir esto me dio un tedio enorme, casi como el de ustedes de leerme (bueno, no tanto, el de ustedes es el verdadero tedio, son las verdaderas víctimas).

Ahí se ven.

MATÍAS CASTAÑEDA/ Twitter: @mc_

(Diario Registrado)

——————————–

Para suscribirte con $ 1500/mes a LNd hace click aquí

Tendencias