La diputada provincial Claudia Monjo (Frente Renovador-Villaguay) respondió a las declaraciones de su par José Ángel Allende (FpV-Paraná), quien lanzó duras críticas hacia la legisladora. “Me siento muy sorprendida por lo que pasó, porque no entiendo muy bien cómo sucedió que se hablara de mí. No entiendo la reacción de Allende, pero se están produciendo prácticas lamentables dentro de la Cámara de Diputados”, cuestionó.

“Supongo que le debe haber molestado mi alejamiento del oficialismo y por eso dice este tipo de cuestiones, además es una forma de molestar a mi marido (Adrián Fuertes, precandidato a gobernador por el Frente Renovador)”, explicó.

En declaraciones al programa A quien corresponda (Radio De la Plaza), Monjo recordó: “Tenía una buena relación con Allende, cordial y de respeto, pero desde que tomé la decisión de alejarme del oficialismo parece que para él me convertí en una mala persona y que no soy digna de estar en el lugar donde estoy”.

Contó además que no alcanzó a escuchar lo que dijo el legislador, ya que se retiró antes del Recinto porque se sentía mal. “Me fui antes porque no me sentía bien, pero no me imaginé que podía pasar esto. Quizás le molestó que me fuera, no sé qué pasó realmente”, indicó.

Luego se refirió a su pedido de disculpas hacia la comunidad de Villaguay que le expresó su malestar por la sanción de la ley de “reforma tributaria”, que implicó una suba considerable de impuestos en Entre Ríos. “Creo que están subestimando a los villaguayenses. Yo siempre fui de responder ante la gente y como me pidieron explicaciones, las di. Además expliqué que ese proyecto lo recibí a las 17.30 y a las 18 teníamos la sesión y no pude tener una lectura a fondo del mismo. Esta y otras cuestiones fueron las que me alejaron del oficialismo”, reconoció la legisladora.

En relación a las declaraciones del diputado Rubén Almará, opinó: “En el oficialismo está siendo una constante el degradar a las mujeres. Los dichos del legislador me cayeron muy mal, no sólo como mujer, sino como persona. Ahora continúan con la degradación hacia las mujeres, como pasó con esto que me dijeron de todo sobre mí y me menospreciaron porque fui una empleada, algo de lo que no me avergüenzo. Soy hija de un panadero y lo digo con mucho orgullo. Fui empleada y luego con mucho esfuerzo pude comprar mi propio local y pasé a ser propietaria y nadie tiene derecho a criticar nada respecto de mi vida laboral”.

“Esto se podría ir recrudeciendo (las declaraciones de Allende) y me parece que voy a tener que estar preparada para seguir recibiendo este tipo de agresiones”, finalizó.

(La Nota digital)

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