Juicio a 2 policías por quebrarle la mano a un detenido

Los acusan de forzarle la mano derecha y arrojarle gas pimienta en el rostro a un joven que ingresó detenido a la Jefatura Departamental de Diamante. Uno de los policías le golpeó la mano con un arma de fuego y el otro se la pisó.

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Foto: El Diario

Dos uniformados de la Policía de Entre Ríos enfrentan cargos donde se les imputa haberle quebrado la mano a un detenido en una comisaría. El caso sucedió el 20 de noviembre de 2010 alrededor de las 15, en la sede de la Jefatura Departamental de Diamante, donde le forzaron la mano derecha y le arrojaron gas pimienta en el rostro a un joven que ingresó detenido a esa dependencia. Uno de los efectivos le golpeó la mano con un arma de fuego y el otro se la pisó. La audiencia comenzará mañana y continuará el viernes.

Los acusados son Cristian Hernán Sein y Cristian Aníbal Carrizo que comenzarán a ser juzgados por el delito de apremios ilegales. La acusación estará a cargo del fiscal de Diamante Gilberto Robledo. El denunciante es Claudio César Borgeat quien en declaraciones en la instrucción dijo que había tenido un altercado con Sein, quien en circunstancias en que se encontraba internado en el hospital de Diamante, el efectivo lo intentó asfixiar con una almohada, mientras otros dos efectivos que lo cuidaban no hicieron nada. También denunció amenazas y que “en la Jefatura le pegaron Sein, Carrizo y Acosa y Sein le dijo: ‘te doy tres meses para que te vayas sino te voy a terminar matando'”.

Según la acusación, a Sein se le atribuye que junto con Carrizo le ocasionasen al denunciante la tumefacción y fractura del cuarto metacarpiano. A Carrizo también se le endilgó que haberle arrojado gas pimienta en la cara y golpeado en el piso en ocasión de ingresar al detenido a la Jefatura de Diamante.

En el expediente consta que Borgeat fue detenido cuando estaba con un numeroso grupo de chicos y chicas de su barrio, bañándose en el río. Los efectivos sólo lo detuvieron a él y a otro joven, comenzaron a pegarles y a interrogarlos sobre una batería. El joven sostuvo que no sabía sobre qué lo interrogaban y aseguró que los efectivos que lo demoraron les “pegaban piñas y quichos (sic) en la cabeza”.

Fuente: El Diario

(La Nota digital)