Suplemento Literario N° 105

¿Es sano vivir sin rebeldía?

BIO

Ángel Ferrero Machado nació el 6/ 12/ 62 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde el 2008 está radicado en Paraná, Entre Ríos. Tiene dos libros de poemas y prosa poética editados: Los Responsables y Parte del Secreto. Coordinó el grupo de acción literario Letras del Paraná. Desde fines del 2013 conduce el programa radial Letras del Paraná (Premio Nacional Reina del Plata, rubro mejor programa cultural y educativo), con varias nominaciones de certámenes regionales y nacionales, participó de la terna finalista de los los Premios Eter Paraná, por el voto de la audiencia. Es auto- didacta. Escribe poesía y narrativa. 

Noche de guitarras y chicharras mudas. No sé del tiempo perdido en hosterías. Noche de largo desvelo y me pregunto: ¿Es sano vivir sin rebeldía? ¿Es sano y digo para el cuerpo material y aun para para el contrario?

¿Es sano pasar sin hurtar sobres de aderezos, sin espiar a parejas en las plazas, sin perder chances de haraganes, sin vanagloriar proezas de ladrones, sin ganar peso de glotones, tal vez?

Me pregunto ésto cuando veo sin desearlo un sistema que cojea patas para arriba, un trueno en muchedumbres, un árbol que agitando sus hojas pide basta, un santuario atestado de hojalatas, un sabido canalla premiado cual si prócer.

Me pregunto esta noche de astros cavilantes, de asteroides donde ya no habitan príncipes sino ratas grises y deshechos: ¿Será sano obedecer mandatos adquiridos por bienintencionados ignorantes de sí mismos, ciegos de la proa clara en su propia travesía, trashumantes del inconcluso polvo?

¿Será sano y digo para salvarse de tumores, de piedras como rocas en riñones, de amarga azúcar en la sangre, de grasas invasivas y temblores?

Los buenos médicos con su ciencia atacan los efectos y está bien ésto. pero…¿y las causas de tanto grito mudo; de tanto berrear celular que sediento pide agua? ¿Qué pasa con el revés de la razón y la sinergia? ¿Qué pasa con la casa infestada de alimañas y el burdel que un día fue sonrisa y ese día tal vez ayer, tal vez mañana?

Yo veo rebelarse sin saberlo a muchas gentes. Yo veo mayorías explotar por separado. Algunos golpean sus espejos o a vecinos, asestan puñetazos a sus vidas, se relamen en vidrieras de joyeros hasta el día que toman lo vedado por la fuerza.

Algunos pasean tristes , llorosos de si mismos, conjeturan ser acreedores de culpas que no entienden, se flagelan en pesares y mochilas, marchan solos, amargados aguardando el martillo de la muerte.

Yo veo repetir discursos, acciones y panfletos que sólo obtuvieron este hoy de calas y azucenas.

Yo veo frecuentar los mismos templos, los mismos leprosarios de traidores con sótanos desbordantes de excremento. Yo veo rebelión sin dirección alguna como boomerangs haciendo sangrar caras y orejas.

Las veo en el cuerpo social, en noticiarios diarios donde sólo narran robos, secuestros y homicidios. Veo rebelión vana e indolente, huelo azufre y me pregunto: ¿Será sano vivir sin rebeldía, atenta, dirigida por las leyes de la vida?

Los hermanos Pepérez

Los hermanos Pepérez iban envejeciendo juntos en su soltería. Se llevaban un año de diferencia. Marcos era el mayor, Gastón lo opuesto. Un día se sentaron a analizar juntos tal cuestión y coincidieron que tal cosa de hermano menor y mayor era un sinsentido más, auto- infligido en sus inconscientes y a estas alturas de sus vidas, ridículo. Así que se liberaron de tal carga interna para uno y otro, primero desde la razón y a posteriori en sus internas estructuras. Solían saludarse y darse algún obsequio para sus cumpleaños, hasta que juntos debatieron sobre el tema y concluyeron que tal fecha era solo una vuelta más de la tierra sobre su eje, donde termina de dar al mismo tiempo una vuelta completa en la órbita alrededor del sol y por más que buscaron y bucearon no hallaron motivo lógico de ser celebrado alguien por tal hecho, comprarle un regalo, hacerle una torta, prender una vela en ella, cantarle una canción idiota y obligarlo a apagarla a soplidos. ¡No! Un absurdo total. Así que deshechado el cumpleaños para siempre y por lo tanto la fiesta de fin de año. La navidad hacía rato la habían tachado de sus realidades luego de estudiar lo falso de la historia al respecto, del no existente Jesús. Y aplicando el análisis sobre el sentido de cada acción impuesta y repetida sin pregunta alguna por la manada, fueron tachando una y otra de su rutina y de su mente. Los hermanos Pepérez de tanto ser un enigma indescifrable para su comunidad y como ellos sin ser maleducados, tampoco respondían cuando eran indagados sobre su estrafalaria conducta, pasaron a ser olvidados a tal grado que nadie recordaba de su existencia actual, anterior y mucho menos futura. Los hermanos Pepérez fueron borrados de la conciencia colectiva a tal punto que al pasar por la casa de ellos, sólo veían un terreno baldío tapiado y sin puerta alguna. Los hermanos Pepérez vivían ya sin contar los años, las semanas o los días, cada cual en sus propios intríngulis, disfrutando el silencio, absorbiendo la quietud, los rayos solares, los claros de luna, el viento Zonda, las gélidas ventiscas, el lucero y la aurora boreal del otro hemisferio, las marrones colinas desde arriba, los poderosos cráteres, los valles de la luna, los anillos de Júpiter cabalgando meteoros y más allá mucho… más allá; hasta el mismo origen caótico, falaz…