Lógicamente que todo lo que tenga que ver con «Bailando» relacionado a «Tinelli» -o para ser justa, todo lo vinculado con «Tinelli»- me parece una bosta. No porque sea una conchuda elitista ni mucho menos, sino por lo que dice Alabarces.

Me parece una contradicción andar pidiendo la inocencia de los niños al estilo años 40 gomina y pantalón corto, cuando a los pibes ya ni Superman miran, o cuando las nenas se mueren de ganas por tener una Bratz en vez de -mirá lo que de digo, eh- una Barbie (léase esto como un dejo de lado de la Barbie que se presentaba como una profesional mujer independiente a estas muñecas frívolas «apasionadas por la moda»).

Esto del Bailando Kids me parece espantoso; no digo que no, pero escandalizarse re groso por eso es lo mismo que el cuestionamiento al muro de San Isidro: la infancia ya perdió la batalla frente a la adultez avasallante, pero hace rato; el segmento de Tinelli es un reflejo en un espejo que muestra una imagen chocante con una niña que llora como mujer sexy frente a Carmen Barbieri.En realidad, que yo sepa en la época moderna, los niños siempre jugaron a ser como adultos, en distintos niveles y con distintas costumbres; después de todo en los primeros años de vida es cuando se prepara al hombre racional para entrar en el mundo del trabajo, esclavo moderno cochino e invisible.

Pero ahora parece que ni tiempo hay de preparación, los mandan sin anestesia al universo adulto. Ahora son adultos. Veo a las pibitas con botas y campera con capucha de peluche y veo el soldado caído. Veo un flequillo con gel que desechó los mocasines en nombre del progreso.
¡Oh, joggin con puño en los tobillos, si hubiese conocido tu capacidad de infancia!

Cuando escucho -y escucho por caso cercano- que una nena de 11 años que mira Tinelli desde los seis, que nunca vivió el goce de ensuciarse en el barro por la remerita de entrecasa de 70 mangos, o que no juega más y lee menos porque tiene la televisión con el Disney Channel y Floricienta; pero que a su vez no supo que Papá Noel era mentira hasta los 10 e ignora que los padres cogen (para preservar su inocencia), siento una profunda desazón; qué le han hecho a los niños… bifurcados entre la teoría de la ingenuidad y la práctica de la adultez.

¿Estoy renegando del pasado que no es? No, para nada. No me gusta el presente de los chicos (quizás en un futuro veamos que el cambio fue positivo).

Los niños de hoy son adultos con secretos velados a los que les arrancaron su dejo de humanidad pura, rodeados por una realidad mentirosa que finge su niñez, que coloca la palabra «Kids» en el «Bailando» de «Tinelli», cuando ya todos sabemos que eso está demás.

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