«Andá a cortar la 5ta Avenida en Nueva York o Le Champs Elisée en París, viene un camión de agua y te barre«, graznó Susana Giménez.
Yo pensaba en Sophía Loren, en el padre de la tenista Steffi Graf y en tantos famosos de países centrales que tuvieron serios inconvenientes con el fisco de sus respectivos países por falsificar sus obligaciones tributarias.
«En agosto de 1991, Susana Giménez compró por 90 mil dólares una cupé Mercedes-Benz dorada 500 SE que había ingresado Steinberg a nombre del discapacitado Cayetano Ruggiero. La cupé la encontraron bajo fardos de alfalfa en una estancia en Pilar. Se había ocupado de ocultarla su novio de turno, Huberto Roviralta. “No cometí ningún delito”, insistió la diva pero no hubo caso: debió pagar 10 mil dólares de fianza para no ir presa. Siempre dijo que había sido estafada por Steinberg y logró su sobreseimiento por prescripción de la causa en 1996.»
Pensaba en esa maniobra vil, degradante, de ingresar un auto para discapacitados de manera fraudulenta. Pensaba en ese sino bribón de muchos famosos argentinos y de pronto me encontré pensando:
«Andá a contrabandear automóviles a Estados Unidos o a Francia. Viene un juez y te mete preso»













