A los sectores más vulnerables a las inundaciones se sumaron deslizamientos en las zonas de barrancas y daños en distintas arterias de la ciudad. Hubo caída de postes y árboles por la desestabilización del suelo. En media jornada cayo casi la misma cantidad de agua que todo lo que, en promedio, en el mes de febrero.

La mayor situación de caos se registró entre las seis y siete de la mañana de ayer, cuando los vehículos comenzaron a movilizarse para iniciar la rutina diaria en la ciudad. Las radios de remises y celulares fueron canales de comunicación que alertaban de las vicisitudes que se vivía en la calle. El caudal de agua, en sus momentos más intensos, alcanzó a cubrir casi medio metro algunas arterias. El fuerte aguacero se prolongó desde la noche del viernes hasta bien entrada la mañana de ayer. En 12 horas llovió en la capital provincial 153, 4 milímetros, según las estadísticas de la Dirección de Hidráulica de la provincia. Para tener una idea de la dimensión del chaparrón, el promedio histórico de caída de agua para todo el mes de febrero es de 158 milímetros.
El temporal también afectó a varias localidades de la provincia y Defensa Civil Municipal debió asistir sectores anegados en varios barrios. La Santiagueña aumentó considerablemente su nivel, aunque no se registraron afectados.
Varias calles de la ciudad sufrieron roturas de la cinta asfáltica, generando algunos pozos que la lluvia ocultó en poco tiempo. El Parque Urquiza, como así también otras zonas de barranca, sufrieron deslizamientos de tierra. Además, se registraron caías en árboles y postes telefónicos.
En una recorrida por las zonas afectadas realizada por El Diario, se constató que en la intersección de Darwin y Blas Parera (cerca de la Toma Vieja), vecinos del barrio Nueva Ciudad sufrieron el desborde del arroyo Hernandarias. El agua, descontrolada, transformó la calle Darwin en un curso bien definido que usaba a Blas Parera como calzada para desagotar en dirección este oeste.
El avance del arroyo Antoñico, afectó la zona de avenida Estrada, camino a Puerto Viejo. El Club de Pescadores quedó anegado en toda su superficie. Las casas aledañas ubicadas en la arteria Padre Croce fueron afectadas por el desborde del río y la imposibilidad de desagote. Aproximadamente a las 11 comenzó a funcionar una bomba extractora de agua para secar las calles.
Los vecinos del barrio Puerto Viejo ya exigieron a las autoridades municipales medidas para evitar el avance del agua, que durante la jornada de ayer ingresó a varias viviendas.

(La Nota digital)

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