La suba en los valores de la carne ha desencadenado una notable disminución de su venta en los comercios del ramo, que algunos negocios registran entre un 40 % y 50 %. Pero la notable retracción de la demanda no ha modificado los costos. Desde Seguimiento de Precios de la provincia esperan que el descenso de las cotizaciones se produzca el mes entrante. Admiten un “efecto contagio” en otros productos.

Para Esteban, el incremento continuo del precio en la carne es algo que le quita el sueño. Concretamente, así, se representa este problema para su negocio de carnicería. “De noviembre a ahora, ha aumentado el 110 %. Te lo digo porque duermo y tengo pesadillas con esto. Todos los santos días ha venido subiendo”, afirma a El Diario. “Nosotros somos nuevos en el rubro, arrancamos en noviembre, pero si hubiéramos demorado 15 días no nos metemos”, afirma el encargado del comercio ubicado en la intersección de calles Urquiza y Courreges en Paraná.
Tras dispararse los costos de la carne bovina en los últimos meses, los mostradores de las carnicerías paulatinamente se han ido despoblando. Los comerciantes registran una disminución de entre un 40 % y 50 % de ventas, pero este efecto no ha significado una merma relevante en los importes del producto. El kilo en la media res que entregan los frigoríficos a los carniceros parece estabilizado en el orden de los 14 pesos, cuando a fines del año pasado se comercializaba alrededor de los 7 y 8 pesos.
“La baja de venta se representa en que, en promedio, antes vendíamos de una y media a dos medias reses por día. La última semana, no llegamos a una media”, ejemplifica.
Si bien la compra de otras carnes parecía una opción, los comerciantes indican que estos cortes también sufrieron un aumento. “El pollo está a 10,50 pesos y hace una semana a 9 pesos. El cajón de pollo lo compramos a 170 pesos, cuando antes estaba 135. “El cerdo —pechito y carré— subió 3 pesos el kilo; está igual a la de vaca, a 24 pesos”.
Casi idéntico análisis del rubro hace Cristian, de la carnicería de calle 25 de Junio, y asegura que la caída en las ventas —que sitúa alrededor del 50 %—, no ha modificado los precios. “Todavía no se ha visto el cambio”, afirma. “Los precios se fueron muy arriba y ahora están estables, con una leve tendencia a bajar un poquito. Por ejemplo, el asado que se estaba vendiendo a 18 pesos, el de ternera, y ahora está en 24, sigue igual. En las medias reses no ha cambiado, está entre 14 y 15 pesos el kilo. Se habló que bajaba, pero hasta ahora, nada”.
En lo que hace al comportamiento de sus clientes, el comerciante dijo: “Mermó todo. Quien antes compraba un kilo, ahora compra medio, o compra carne picada”.
Por su parte, Marita, del mini mercado de calle Pellegrini, señala que la baja de precios de la media res, que se aprecia en unos 30 centavos por kilo, no puede ser trasladada a la góndola. “Después de tantos días de aumento, no hace diferencia. En el comercio uno no puede cambiar todos los días, porque quiere resguardar los clientes y uno va absorbiendo los costos”. También, agrega, la compra de pollo y cerdo no es una opción, porque también treparon en su valía. “Las ventas han mermado porque el precio no da para que compren. Han aumentado mucho para el bolsillo de la gente y no alcanza”.

En diálogo con El Diario de Paraná, el director de Seguimiento de Precios de la provincia, Javier Schnitman, reconoció que hay “una gran retracción de venta de carne y el consumo se ha retraído”, así como “es muy leve la baja en el precio”.
Según estimaciones oficiales, en la segunda quincena de marzo podría registrarse una merma de los costos. “En el mes entrante habrá una mayor venta de ganado, por la mayor oferta de parte de los ganaderos en los remates. Además, porque la baja de consumo tiene su efecto a la hora de valorar los precios”, explicó. El funcionario también sopesa que debe haber “una visión más racional de los propios carniceros y de los supermercados, en los que se tiene que ir reviendo la rentabilidad en la comercialización, que no son las que venían sosteniendo en los últimos 180 días”. En la cadena de valorización, también incluyó a frigoríficos y ganaderos.
Respecto al aumento en los importes de otros cortes y alimentos, Schnitman evaluó que “uno de los inconvenientes es que cuando empieza a subir la carne, produce en el conjunto de comerciantes un efecto contagio”. Esto lo atribuyó a un comportamiento del mercado en lo que se genera una distorsión entre los valores de venta y los costos reales de producción, estimó el funcionario.

La leche y verdura, por las nubes

Javier Schnitman admitió que además de la carne, otros productos como pollo, cerdo, verduras y lácteos han registrado aumentos en los últimos dos meses. En el caso del pollo, oficialmente se constató una suba del 6 % en enero respecto a diciembre y en el cerdo del orden del 7 % en lo que va de febrero respecto al mes pasado. “La carne de cerdo se ha mantenido durante mucho tiempo. A partir de los anuncios nacionales hubo un repunte, y ahora hay una mayor demanda”, expuso el titular de Seguimiento de Precios provincial.
En el caso del pollo, interpretó que “tiene meseta y ahora ha repuntado”. En el caso de los vegetales, los incrementos los sitúa en las verduras de hoja, castigadas por las inclemencias climáticas.
Por último, en los lácteos, que algunas estimaciones de almaceneros calculan incrementos del 30 % en las dos últimas semanas, el funcionario convino: “En enero y febrero hay algún incremento de la leche fluida y quesos cremosos. En estos productos es por cuestión de estación”, juzgó.

Precios promedio al 15 de febrero

Asado $ 21,25
Nalga $ 24,89
Picada $ 15,24
Pulpa común $ 20,24
Puchero $ 10,14

(La Nota digital)

——————————–

Para suscribirte con $ 1500/mes a LNd hace click aquí

Tendencias