La Cámara Alta nacional aprobó el proyecto de ley que contempla el pago de deuda con reservas de libre disponibilidad. Más de 30 legisladores se anotaron para fijar su posición en la materia, entre ellos el entrerriano Guillermo Guastavino (PJ), quien apoyó la iniciativa por implementar una “medida lógica y de sentido común”, al tiempo que evaluó el rol de la oposición: “Si hemos estado durante cinco meses discutiendo este tema es porque la estrategia de la máquina de impedir ha dado sus frutos”. Blanca Osuna (PJ) remarcó que “el gobierno definió el uso de las reservas del Banco Central para coadyuvar al mayor desarrollo económico interno”.
El proyecto impulsado por el oficialismo contempla la creación de un Fondo de Desendeudamiento Argentino que será destinado a la cancelación de los servicios de la deuda con tenedores privados correspondientes al ejercicio 2010 y que estará integrado por hasta 4.382 millones de dólares que el Banco Central deberá transferir al Tesoro Nacional de sus reservas de libre disponibilidad.
Al respecto, Guastavino aseveró que “el uso de reservas es una medida lógica y de sentido común que se discute porque la política de acumulación de reservas y del tipo de cambio administrado desarrollada desde 2003, permite hoy tener reservas de libre disponibilidad”.
“Qué estaríamos debatiendo hoy si la administración del Estado no hubiese sido la correcta en política macroeconómica”, deslizó.
A continuación el ex vicegobernador de Entre Ríos manifestó: “Desde 2003 a la fecha las reservas del Banco Central de la República Argentina crecieron más del 350 por ciento y hoy tenemos un nivel del orden de los 48 mil millones de dólares. Si la comparamos con respecto al PBI en el 2003 representaba el 140 por ciento y a 2009 es del 50 por ciento. El uso de reservas de libre disponibilidad tendrá un beneficio económico directo, ya que los fondos ociosos que pagan una tasa que no llega al uno por ciento anual; si se optara por una nueva emisión el costo no sería menor al siete por ciento”.
“En lo impositivo esta medida provocará una suba de la cotización de los bonos argentinos y un descenso del riesgo país, que de hecho ya ocurrió cuando fue anunciada. Entramos entonces a un círculo virtuoso que pone en marcha un proceso de previsibilidad, baja de la tasa de interés, atrae mayor inversión y crea más empleo”, completó.
Mas adelante, hizo referencia a los países que utilizaron reservas, mencionando a Japón que destinó 5 mil millones de dólares para auxilio financiero después de los problemas con Toyota; China constituyó un fondo 200 mil millones para financiar empresas de su país; la Compañía Financiera India pudo usar 5000 millones de reservas para obras de infraestructura y Brasil que, entre 2008 y 2009, destinó 10 mil millones de reservas para financiar exportaciones.
Sobre el final de su exposición, Guastavino mencionó una serie de apreciaciones de la oposición publicadas en medios de prensa nacionales, principalmente en “el diario de los amigos periodistas que tienen miedo”, en la cuales se advertía que “desde el radicalismo que la medida muestra el fracaso del modelo, mientras que los socialistas la describían como la continuación de la ortodoxia”.
Declaraciones de Osuna
“Las reservas pueden ser utilizadas porque la cantidad acumulada en el Banco Central es producto de una política económica definida que ha generado avances importantes en todos los sectores productivos y en la economía en general”, señaló Osuna en el recinto de la Cámara de Senadores.
Y prosiguió: “Usar reservas para pagar deuda a cambio de un bono no genera cambios en la cantidad de dinero porque no hay emisión, en consecuencia, no hay riesgo de generar inflación”.
En esa línea, deslizó: “Algunos han intentado encerrar al gobierno en la opción de tomar deuda afuera a tasas usurarias o hacer ajuste fiscal como lo hizo (Fernando) De la Rúa. Sin embargo, el desendeudamiento encarado logra que disminuya el riesgo país y baja la tasa de interés, ya que el pago de la deuda habilita la posibilidad de acceso a crédito más barato”.
“Nuestra administración no paga deuda a costa de hambre, sino que se apoya en una economía que fue creciendo de manera sostenida a pesar de los augurios de catástrofe y de hiperinflación”, arremetió luego, para finalizar: “Esta decisión muestra a un Estado fortalecido haciéndose cargo de sus obligaciones, priorizando en primera instancia la inversión social y poniendo a las finanzas públicas en función del desarrollo nacional que es lo mismo que decir del trabajo, de la producción y de los derechos ciudadanos”.
(La Nota digital)













