Luego de una prueba piloto, la Municipalidad de Cerrito instalará un biodigestor en una escuela de la ciudad que, además de producir gas para calefaccionar los ambientes, aportará energía eléctrica.
Indica El Diario de Paraná que a cincuenta kilómetros de Paraná, a la vera de la ruta nacional 12, ha tenido lugar, por vez primera, la experiencia de que un biodigestor pueda generar electricidad, no sólo para producir el gas con el que se calefaccionan ambientes. La demostración se ha producido a escala modesta, en un destacamento municipal y, en función de los resultados obtenidos, se ha decidido transferir el conocimiento a una instalación mayor. En efecto, gracias al acuerdo entre el Municipio, la Universidad Nacional del Litoral y la Fundación Proteger, más el aporte económico del gobierno provincial, se construirá un biodigestor en la escuela Florencio Varela de Pueblo Moreno, adyacente a Cerrito.
Lo destacable de la noticia no es sólo que una institución educativa entrerriana esté abriendo surcos a escala continental en procura de lograr un combustible a partir del procesamiento de la basura, que pueda desprenderse en energía saludable tanto para aclimatar como para alimentar artefactos eléctricos, sino que el procedimiento obligará a una organización social de proporciones con vistas a una gestión acorde de los residuos.
Un digestor de desechos orgánicos no es más que un contenedor cerrado, hermético e impermeable, dentro del cual se deposita el material orgánico a fermentar y hasta excrementos humanos y animales. A los desechos se le agrega agua para provocar una fermentación llamada anaerobia, gracias a la participación activa de microorganismos bacterianos. Esa descomposición produce una mezcla de gases con alto contenido de metano y, en paralelo, fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio.
Hasta ahora, se tenía por comprobado que con biogás se podía calefaccionar ambientes. El aporte de Cerrito al desarrollo de las energías alternativas es que, además, el combustible gaseoso puede hacer mover un generador de energía eléctrica.
En primera instancia se probó con artefactos de calefacción y la cocina en un alojamiento municipal. Luego, anexo al biodigestor ubicado en la ex estación del Ferrocarril Urquiza, se instaló un motogenerador monofásico de 5 Kw de potencia, con un motor adaptado para funcionar utilizando biogás como combustible. De esta manera el biodigestor de Cerrito se transformó en el único en el país que puede demostrar los diferentes usos del biogás tanto para dar calefacción como para generar energía eléctrica.
El impacto es tal que, desde que se confirmó el aprovechamiento energético dual, han visitado Cerrito especialistas de distintas partes de la Argentina y de países vecinos. Incluso, la Fundación Proteger y especialistas de la UNL tienen a su cargo cursos de perfeccionamiento cuya sede es la pequeña localidad del departamento Paraná. Claro, no es una peregrinación masiva; se trata de grupos con inquietudes académicas, de investigadores que seguramente buscarán replicar la experiencia. En cualquier caso, lo que circula es –-aún en esos restringidos ámbitos—los resultados de la apuesta que tuvo lugar en Cerrito.
Animados por los primeros resultados, el Municipio tomó la determinación de trasladar la experiencia a la escuela Florencio Varela de Pueblo Moreno. En reciente audiencia, el ministro de Gobierno, Adán Bahl, le confirmó al intendente Orlando Lovera, que la provincia aportará los 30.000 pesos que se necesitan para instalar el biodigestor. La intención es que en agosto sea inaugurado.
Sobre el proyecto en sí resaltó que “al prototipo ya lo tenemos construido”, en base a los planos y la experiencia acumulada para hacerlo funcionar. “Más allá de que seamos funcionarios públicos, no hay habitante en el planeta que no esté pensando en darle sustentabilidad a la Tierra y en hacer algo para proteger este ambiente para las generaciones venideras”, concluyó.
(La Nota digital)













