Se realizó este sábado un acto en el Museo de Bellas Artes en el que se descubrió una placa que recuerda que allí funcionó un Centro Clandestino de Detención durante la dictadura militar.

También se recorrió una instalación realizada por Gustavo y Guillermo Hennekens, producción denominada Artefactos en la sombra del poder y que busca dar cuenta de los discursos y metodologías del terrorismo de Estado.

Estuvieron presentes el ministro de Cultura y Comunicación, Pedro Báez; el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, Julián Froidevaux; la titular del Registro Único de la Verdad, María Luz Piérola y el secretario de Cultura municipal, Alfredo Ibarrola; además de referentes de organismos de derechos humanos y organizaciones sociales.

«Lo que estamos haciendo hoy es simplemente recoger el anhelo y la voluntad política, en un símbolo, en una placa, de muchos de los compañeros que están acá y de muchos que no están», manifestó el ministro de Cultura y Comunicación, Pedro Báez.

El funcionario provincial, se refirió también a la participación de sectores de la sociedad en los diferentes engranajes del circuito del terrorismo de Estado. «Pensando en la ubicación de este edificio, en el centro de la ciudad, a escasos metros de una iglesia, de los tribunales, de las viviendas particulares de tantos vecinos, a metros de facultades, de bares, no puede haber pasado desapercibido para tantos paranaenses lo que acá pasaba en aquellos años», reflexionó Báez, y opinó que “el no te metas, es uno de saldos dolorosos y repudiables de la dictadura, que aún sigue vigente en la conducta de muchos argentinos”. En este sentido, criticó la «hipocresía del submundo de la ciudad de Paraná, que maneja tanta información y que todavía la sigue guardando, cuando lo mejor que pueden hacer es contar lo que saben de aquellos tiempos», señaló, instando al compromiso de la sociedad civil, en el marco de los juicios que vienen llevándose adelante en la provincia.

«Dejemos testimonio, dejemos constancia de una férrea voluntad política de transformar esto en un espacio que justamente transmita y permita construir otra cosa; que salga de las sombras y se abra a la luz de esta creciente concientización que supera todas las edades, todas las clases sociales; para llenarlo de vida y de futuro con memoria», indicó. En ese marco, subrayó el compromiso del Gobierno provincial en la puesta en valor de la infraestructura e instalaciones. del Museo.

Por su parte, el secretario de Cultura del municipio, Alfredo Ibarrola valoró la iniciativa de «ir, poco a poco, insistiendo en la memoria». Se trata de «una historia, de cuestiones simbólicas que involucraron a toda una comunidad y que, paradójicamente, muchas de estas cosas siguen sin conocerse. Que esto se sepa, que tome estado público, me parece la mejor manera de hacer didáctica para que la conciencia ciudadana crezca, se desarrolle y se maneje en base a la verdad, que finalmente trae justicia», manifestó.

Al referirse a la intervención artística, Ibarrola destacó que “es un excelente trabajo de armado y de puesta en los espacios del Museo, que produce sensaciones encontradas: la emoción y la conmoción, y tantos testimonios que dan vida a muchos de los que ya no están», exteriorizó.

La muestra

«Artefactos en la sombra del poder» es una producción artística que consta de diversas instalaciones y eventos interactivos desde las artes plásticas, audiovisuales y escénicas.

«Es una gratificación que podamos descubrir una placa, haciendo recordar a mucha gente y mostrándoles a los que no estuvieron en ese momento, lo que realmente fue este lugar en esos años», dijo Guillermo Hennekens, y detalló: «En este lugar funcionó un centro de tortura y de cárcel temporal. La estructura se modificó a partir de 1980, se remodeló el edificio, se modificaron los espacios interiores y a partir del Salón provincial que se inauguró en diciembre de ese año, este lugar pasó a ser ‘otra cosa’».

La muestra tiene que ver con el discurso y la metodología que empleó el terrorismo de Estado, según graficó uno de sus realizadores.»Como fue una dictadura cívico militar, aparecen discursos no sólo de los militares, sino de sectores propios a ese funcionamiento. Hay frases y textos de parte de la cúpula eclesiástica, de ciertos grupos políticos económicos y de medios de comunicación que quedaron marcados para siempre», apuntó Hennekens.

(DGIP)

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