El gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, afirmó que la protesta de prefectos y gendarmes es “una bravata militar que preocupó a miles de argentinos».

«Ha sido un hecho sorpresivo que puso en vilo a toda la sociedad argentina sin ninguna justificación», agregó el mandatario esta noche en declaraciones a Télam. Según Urribarri «fue un reclamo que tomó una dimensión injustificada y obliga necesariamente a pensar que, sobre la base de un hecho aparentemente cierto, como un recorte significativo en los ingresos de cierta parte de algunas fuerzas de seguridad, se haya montado una operación de inteligencia de sectores interesados en desestabilizar o afectar políticamente al Gobierno”. “Está muy claro que no hay proyecto militar en la Argentina, porque hay una conducción democrática gubernamental fuerte e instituciones republicanas funcionando a pleno”, observó. Aseguró, igualmente, que el tenor y carácter del reclamo “es inadmisible, porque de hecho siempre existen las vías por los cuales un conflicto salarial o económico puede encauzarse, incluso si se tratase de errores». «Creo que es necesario que las fuerzas vuelvan rápidamente a prestar servicio, ya que el problema invocado ha sido solucionado”, agregó. Urribarri reconoció que las imágenes que mostró la televisión «parecían del pasado, casi nunca vistas en democracia. Fueron algo fuerte que la gente no merecía. Una preocupación que la gente no merecía y que deberá tener consecuencias». «Es una bravata militar que preocupó a miles de argentinos. Por un lado hay que subsanar la situación objetiva y por otro, la debida sanción a los que generaron esta expresión exagerada rayana en la violación de la ley de protección de la democracia», prosiguió. El mandatario advirtió que «también debería haber una sanción moral a los socios civiles que pusieron fuego mediático a la situación”.

Fuente: Télam

(La Nota digital)

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