“Es indiscutible que hay una oposición fragmentada y no hay un vocero excluyente”, dijo el ex diputado nacional.

Emilio Martínez Garbino, ex diputado nacional y dirigente de Gualeguaychú que hoy integra una fórmula de acuerdo con la UCR, afirmó que «es indiscutible que hay una oposición fragmentada y no hay un vocero excluyente” y se ubicó en «una posición crítica y positiva. Con argumentos de por qué no puede existir una re reelección y con posturas en función de cómo vemos el país, en función de cómo debe ser el rol de las instituciones, de cómo visualizamos a la democracia”.

“Es cierto que existe un oficialismo que maneja la agenda y una oposición que le cuesta mucho ser propositiva y se expresa más por reacción. Ahora comienzan a avizorarse ciertos movimientos que surgen por fuera de las estructuras partidarias tradicionales. Son movimientos espontáneos de la gente, que nacen más por el hartazgo que por otras cuestiones concretas”, criticó e insistió: “Hoy no aparece la oposición. Lo que aparecen son movimientos espontáneos, movimientos sociales y con temas muy puntuales”.

Con respecto a estos movimientos y en declaraciones al programa Fuera de Juego, que reprodujo Análisis, reconoció que “no se los puede apropiar ningún partido político. Además, esa salida a la calle si bien tienen un destinatario principal que es el gobierno, también tiene un destinatario que es la oposición. Y llena un vacío, interpelando a la oposición que los tiene que representar y no lo hacen. Por eso salen a la calle. Es un llamado de atención para toda la dirigencia”.

Al ser consultado si esto significa un retroceso o es un crecimiento de las expresiones democráticas, respondió que “son las nuevas realidades. Pasó en Egipto, en España, en Portugal, en Italia, en Grecia. La gente sale en procura de la satisfacción de sus necesidades básicas, pero también para el reconocimiento de sus derechos. Y cuando observan que no hay ningún canal institucional que los represente y que hay un gobierno que hace oídos sordos a esos reclamos, evidentemente el único espacio que les queda es la calle”. De inmediato reconoció que como peronista no le extraña este fenómeno. “Porque el peronismo nació en las calles. Fue un movimiento contestatario, que luego se institucionalizó. Hoy no hay nadie en condiciones de capitalizar estos movimientos y seguramente si no se logra un mínimo de capacidad organizativa, estos movimientos terminarán languideciendo a lo largo del tiempo”.

Por último, fue consultado si estos movimientos desgastan al gobierno. “La primera reacción del gobierno es desconocer y descalificar a quien protesta. Pero seguirán expresándose en la medida que no se le preste oídos a sus reclamos. No se puede desconocer el tema, por ejemplo, de la inseguridad. Se va hacia a una escalada y no hay ninguna autoridad que pueda bajar la conflictividad. Y esto es preocupante”.

(La Nota digital)

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