Creo sentirme capaz de entender muchas de las reacciones que animan a las personas a mostrar su desagrado con la situación que le toca vivir. Reacciones que se cimentan en el desprecio que sienten hacia determinadas posiciones políticas o hacia ciertas prácticas políticas que llevan a cabo ciertos personajes políticos.
También es posible entender al grupo de personas que odian a determinado político o política, por distintas razones que no vienen al caso enumerar. Además, hasta se puede entender que quienes tienen malestares derivados de cuestiones muy propias, que se encargan muy bien en esconder, utilicen el ámbito político, futbolístico o cualquier otro por el estilo para exteriorizar su bronca, su malestar o su odio más profundo. Desplazando los malestares derivados de sus frustraciones diarias y de las insatisfacciones que le provocan tener que soportar ciertas y determinadas circunstancias, como si fuera un monje tibetano, hacia otros ámbitos donde todo está más permitido. Malestares y frustraciones que luego llenarán su boca de insultos y sus manos de deseos de estrellarlas contra la cara de alguien, en un escenario que permita ese tipo de exteriorizaciones catárticas.
Es así como pueden verse reacciones violentas y oírse insultos de los más floridos en las canchas de futbol o en las manifestaciones políticas, en bocas de personas de las que jamás hubiéramos pensado verlas u oírlas. Todas estas descargas terapéuticas, que luego de exteriorizarlas, le permiten retornar al hogar y al puesto de trabajo, mas livianitos de espíritu. Ahora bien, cuando alguien puede observarse a sí mismo, deseando que se derrumbe el techo de su propia casa porque ya no soporta que su mujer siga viviendo, sabiendo que con el derrumbe pueden perecer también sus hijos. Esto, tiene que llevarlo a reflexionar y a comprender que algo en su cabeza no le está funcionando bien. Que la bronca que tiene acumulada, está alcanzando ribetes peligrosos y que está a punto de cometer un disparate del cual puede arrepentirse grandemente. Esto mismo es lo que observo en muchos que se alegran porque un Juez norteamericano produce un fallo en contra de nuestro país de la forma en que Mr Griesa lo ha producido. Con tal de que la actual Presidente de la nación y todos sus seguidores tengan un enorme traspié jurídico, que les provoque un daño político irreparable. Porque convengamos que si el daño resulta irreparable nadie saldrá indemne. Tampoco los que les desean a los otros, las peores catástrofes. Así como tampoco resultarán ilesos, sus propios seres queridos.
(La Nota digital)













