Mirando lo que sucede en la sociedad superficialmente, es decir haciendo un vuelo rasante sobre la misma, es posible advertir lo que en ella está sucediendo. Solamente con mirar con algún detenimiento lo que muestran los medios masivos de comunicación y complementarlo con la lectura de los temas que hacen a la sociedad en los registros periodísticos gráficos de los principales diarios del país y del mundo.
De todo este material que la sociedad produce, nos permite advertir su funcionamiento. Pudiendo ir sacando algunas conclusiones, sobre cuáles son sus intereses y que se pretende de las personas que la componen. También son las leyes y el ordenamiento jurídico en general quienes nos indican que es importante para ella. Es decir cuales comportamientos considera virtuosos y cuáles no.
Pudiendo observarse desde hace pocas décadas enormes cambios en su seno. Cambios que se han extendido a todas las instituciones que la integran. Habiéndose transformado grandemente, la familia y la escuela. Instituciones básicas y fundamentales que luego influyen con sus transformaciones a todo el resto. Pudiendo observarse como paulatinamente van cambiando aspectos que luego nos preocupan y atemorizan como es la inseguridad.
Los cambios en la familia, debido a la promoción de los cambios de roles que han sido introducidos por quienes han logrado transformarla. Han conseguido que las familias se disuelvan a una velocidad considerable. Pudiéndose apreciarse, de los datos censales, que la organización familiar nuclear compuesta por los padres y los hijos nacidos del matrimonio original es minoritaria, frente al resto de las organizaciones familiares de otro tipo. Habiendo crecido grandemente las organizaciones familiares monoparentales. Familias estas que se encuentran compuestas mayoritariamente de la madre y los hijos del disuelto matrimonio.
Es decir que cuando sobreviene la ruptura familiar, en la mayoría de los casos es el padre varón quien se eyecta o es excluido de la organización familiar y del hogar propiamente dicho. Perdiendo desde ese momento el contacto permanente con sus hijos, para pasar a ser ese contacto absolutamente esporádico. Siendo la madre quien a partir de ese momento conduce al reducido grupo familiar.
La mayoría de estas rupturas familiares, que terminan en los tribunales, lo hacen sobre todo alrededor de dos temas centrales que provocan conflictos, a saber: la provisión de los alimentos por parte del padre varón hacia el resto de la familia; y el régimen de visitas a los que la madre debe avenirse para satisfacer las necesidades de contacto del padre varón con sus hijos y de los hijos con este. Además de la separación de bienes cuando estos existen y son importantes.
La sociedad a través de la justicia, pone el acento y tiene instrumentados y aceitados los mecanismos jurídicos para que los alimentos lleguen al seno de la familia cuando el padre varón tiene un trabajo registrado. Despreocupándose absolutamente del contacto del padre varón con sus hijos. Demostrando con esta despreocupación su falta absoluta de interés porque ese contacto se materialice. Estando a cargo del padre, asistido por sus representantes legales, elevar sus reclamos para poder hacer efectivas sus visitas. Lo que en muchos casos son neutralizadas por denuncias de todo tipo vinculadas a supuestos comportamiento desviados del padre en relación con sus hijos. Lo que encierra un comportamiento en apariencia extorsivo para obtener ventajas económicas de la contienda que introdujo la disolución del vínculo.
Es decir que si el padre no reclama por obtener el contacto con sus hijos, la sociedad no lo procura ni lo fomenta. Es más, si ese contacto se interrumpe definitivamente, la justicia no tiene instrumentado ningún mecanismo para advertirlo y corregir la situación anómala que representa que los hijos, hayan perdido el contacto con su padre. Interesándose solamente por que este siga proveyendo los alimentos. Demostrando que su interés, por el contacto educativo y formativo de este con sus hijos, es prácticamente inexistente.
También sucede lo mismo con los padres que integran el ámbito familiar, cuando el vínculo aún existe. Donde el rol del padre varón es reblandecido, edulcorado y disuelto homeopáticamente por la cultura hoy imperante. Además de ser transformado culturalmente, para que deje de ser la cabeza del hogar. Dejando de intervenir como correspondería en la educación de sus hijos, de acuerdo a lo que establece nuestra cultura judeo-cristiana.
En esos casos, como en los que ya no integra el núcleo familiar, su lugar es ocupado por otros. Entre los que se encuentran: los líderes del grupo de pertenencia de sus hijos; la nueva pareja de la madre; u otras personas que logran tiranizar a los más débiles de la familia por cuestiones relacionadas con demandas impostergables vinculadas al consumo. Circunstancias estas que los vuelven vulnerables.
No siendo extraño, que se observen en el funcionamiento de la sociedad, ciertas y pronunciadas desviaciones en las conductas juveniles, que luego no son posibles de corregir con la acción represiva. Acción represiva, que la sociedad alarmada y atemorizada reclama a las autoridades constituidas. Teniendo, esta nueva realidad social que prescinde del padre, un alto costo para las sociedades occidentales donde el fenómeno adquiere una mayor significación. Es decir, que existe un alto costo de todo tipo, por el hecho de prescindir del padre. Realidad que se encuentra analizada en profundidad en el documento al se puede acceder haciendo clic en el enlace: http://garenioblog.blogspot.com.ar/2011/04/el-costo-de-prescindir-del-padre.html
(La Nota digital)













