Como cada verano, mientras en la playa se pelean las vedettes, los políticos de la oposición abren su temporada de pases para cambiarse de partido o de alianzas.
Por Lucas Carrasco
La mayoría de los principales políticos de la oposición no ha violado, en 10 años, su récord de estafa electoral: jamás se presentaron a dos elecciones consecutivas bajo un mismo sello o, siendo generosos, partido; o marco de alianzas o programa.Van variando como la ropa de una modelo en un desfile.
Esto revela la inconsistencia ideológica,naturalmente.
Dos días atrás, los entusiastas prenseros de la conservadora Coalición Cívica y la indescifrable formación piquetera Libres del Sur mostraron en la playa marplatense, persiguiendo su clientela electoral de clase media alta, al banquero Alfonso Prat Gay, la diputada multibloque Victoria Donda y el jefe de ella, Humberto Tumini, desconocido, muy a su pesar,por el gran público.
No sólo hay una ensalada fresca, ideal para el verano, en el plano ideológico.
Hay, también, algo más grave. Les creen a sus profetas. Festejan sus ocurrentes chistes -el caso de Jorge Lanata y Jorge Asís, como los más graciosos- y su reiterada afirmación de la muerte del kirchnerismo. Los profetas del apocalipsis le vienen errando coherentemente siempre. Lo que no los lleva a repensar sus premisas.
Que son, esas premisas, sencillamente falsas.
Parte de la idea de la “impostura”. Es decir, nada de lo que hace el kirchnerismo es por la motivación evidente, sino que, adentrándose en la psicología profunda y a la distancia, ellos logran entrever las verdaderas intenciones y, como si eso encima valiera algo, invalida entonces la acción. Suena retorcido, lo sé. No es mi culpa.
Pero tamaña capacidad para el error no sería preocupante si no tuviera un complemento que sí es peligroso. En esas derivas inventadas de psicoanálisis a la carta, encuentran, con la misma intensidad con que hacen el ridículo, el resentimiento que los lleva a magnificar la gravedad de sus propias mentiras.
Así, por poner un ejemplo, el choreo menemista del predio de La Rural en Palermo, pasado por el filtro de su “psicoanálisis constitucional”, deriva en algo “confiscatorio”.Algo, para quienes tienen el novedoso entusiasmo del transfugismo ideológico, de una gravedad excepcional.
De esta manera, con esta coartada engañosa donde hay que abandonar la tentación de asomarse al espejo para no encontrarse ridículo, cualquier ataque a las instituciones, si afecta al kirchnerismo, está bien.Desde la Sociedad Rural a los servicios de inteligencia extranjeros, desde los Fondos Buitre hasta un alzamiento de fuerzas armadas, todo viene bien. Es la manera de razonar de un viejo gorilismo que atraviesa la historia nacional y que con precisión espasmódica reaparece cuando las clases altas lo necesitan.
Entretenerse en la naturaleza “reaccionaria”, es decir, de progresividad “impostada” de este gobierno,es el reflejo resentido de quienes se cuidan de mirarse al espejo para no encontrarse ridículos. Pero, allá ellos.
El problema es que la derecha y el conservadurismo los toman, desesperados en su fracaso, en serio.
Por haraganería intelectual. Por que es más cómodo que te escriban el guión.Y, fundamentalmente, porque se sienten impotentes.
Y, como las viejas vanguardias autoproclamadas e iluminadas, la juegan de tener la razón histórica y esperan, sentados, tomando mate, que el pueblo reaccione de acuerdo a sus deseos. Entonces, en vez de construir algo paciente, serio, alternativo, con alguna consistencia, aprovechan el verano para un nuevo capítulo del vedetismo de quién se alía con quién en esa espera rentada que es renovar la banca de legislador. Para que, desde ahí, la historia los vaya a buscar. Mientras la historia, la real, les pasa por el costado.
Ese es el problema de las profecías: pueden estar equivocadas.
Pero aun si no estuvieran equivocadas,nada te garantiza que mientras vos tomás mate la historia te vaya a buscar para que vos ocupes el lugar que vos creés que merecés. Lo más probable es que te pase de largo y use a cualquiera disponible, que esté más activo, más vital y con más ganas.
Es solamente una sugerencia. Claro que esta sugerencia no te garantiza la renovación de la beca legislativa y, la verdad, en la mayoría de los casos, se trata solamente de eso.De gritar con grandilocuencia para conseguir una banca.Apenitas eso. Bueno, ojalá tengan suerte.Total, a nosotros qué nos importa.
Fuente: Crónica
(La Nota digital)













