Las cosas que no tienen ninguna posibilidad de arreglarse en nuestro país, son de las que nadie se queja. Ya que existen infinidad de cosas por poner en vereda. Pero se ponen en agenda, únicamente las que provocan un impacto muy fuerte en la población, donde existe un reclamo estridente que termina afectando políticamente a quien conducen los destinos políticos del distrito que se trate.
Es por eso, que la educación irá a los tumbos y de mal en peor, porque nadie se queja de lo que se tendría que quejar. Es decir, de los escasos conocimientos que incorporan los egresados con “éxito” del sistema. Esos egresados que al final del trayecto, cumplieron satisfactoriamente con los requerimientos de la institución educativa. Pero donde más de la mitad de los mismos, evidencian no comprender lo que leen. Carencias observables en los alumnos ingresados a las universidades. Hacer clic en el enlace: http://critica-y-propuesta.blogspot.com.ar/2013/01/universitarios-que-no-entienden-lo-que.html
Los padres que se quejan y llegan a agredir a los docentes y directivos de las instituciones educativas, no lo hacen por los escasos conocimientos adquiridos, sino porque se llevaron previas una cantidad de materias que le impiden cursar el año inmediato superior. O, porque los aplazos, terminan impidiéndoles obtener el certificado final, que los habilite para ingresar a la universidad.
Es decir que existe un aliado fundamental para que la decadencia se profundice. Siendo la principal actitud, la complicidad de la familia. Existiendo mucha actitud complaciente con los bajos rendimientos, debido a mucha falta de responsabilidad, de uno de los principales actores para apuntalar el proceso educativo, como son los padres. Quienes quieren que la escuela, sea un trayecto sin conflictos y sin problemas. Unos, más justificados, porque sus escasos conocimientos les impiden comprender y apuntalar el proceso educativo de sus hijos. Carencias que los inhabilitan para apuntalarlos. Mientras que otros, defienden a ultranza y a sabiendas, que las carencias existen y que deberían superarse con contracción al estudio. Algo que no están dispuestos a admitir fuera de la intimidad de la familia. Además, porque no están dispuestos a que el fracaso quede en evidencia y los termine salpicando mostrándolos corresponsables de los resultados. Otros simplemente porque no están dispuestos a que el grupo familiar pierda sus vacaciones proyectadas y contratadas para quedarse a acompañar a sus hijos caídos en desgracia.
Lo más notable sucede, cuando intentan ingresar a la universidad y no aprueban el examen de ingreso. Donde en vez de mirar defraudados hacia atrás, exigiendo respuestas por las carencias educativas que le impidieron superar el ingreso. El enojo se produce con los docentes universitarios que al tomar el examen de ingreso. Porque impidieron que sus hijos ingresen, como era su intención.
A esto se suman creencias distorsionadas en los docentes sobre lo que deben lograrse en los trayectos educativos donde conducen el proceso educativo. Ya que un alto porcentaje no consideran fundamental que deban transmitirse conocimientos: http://america.infobae.com/notas/58125-Solo-el-30-de-los-maestros-cree-que-su-rol-es-transmitir-conocimiento
Por lo que se ve, no se pueden abrigar esperanzas sobre el futuro educativo argentino. Fundamentalmente porque el otro actor fundamental que es el Estado, sabe perfectamente que si exige mayores rendimientos la conflictividad entre docentes y padres, aumentará con las exigencias. Conflictos que pretende evitar, porque ya demasiados conflictos tienen con los gremios docentes, para fijar los salarios que permitan que por los menos las escuelas estén abiertas. Aunque lo que suceda de puertas adentro deje mucho que desear.
Es decir, que en esto de la decadencia educativa. Quien esté libre de culpas, que tire la primera piedra.
(La Nota digital)













