Están reglamentadas por un decreto de 1996, y desde el sindicato AGMER defienden su realización como un derecho. Pero en el Consejo de Educación dicen que ocurren “abusos”: hay docentes que después de asistir, no vuelven a trabajar. Y en algunos departamentos, se realizan fuera del ámbito escolar, en clubes.
La Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), ya adelantó que no habrá inicio de clase este año si antes el Gobierno no abre la discusión salarial con el sector. La decisión –votada en el congreso extraordinario del sindicato el 15 de diciembre último en Colón–, supondrá la existencia de asambleas escolares para analizar las resoluciones adoptadas por los congresales. Pero también puede ocurrir que un tema puntual sirva como elemento convocante. Durante los tres últimos meses de 2012, hubo seis días de asambleas en las escuelas, de dos horas por turno. Pero las asambleas, a juicio de Educación, constituyen un elemento que “corta” la jornada escolar, al principio o al final, y supone la pérdida de días de clase. Aunque la preocupación está centrada en un aspecto particular: los “abusos” que estarían apareciendo en torno de la realización de esas acciones gremiales.
Reglamentación
La titular del Consejo General de Educación (CGE), Graciela Bar, adelantó que está trabajando en una especie de reglamentación de las asambleas, de modo de evitar desbordes a la legislación que las regula. La idea central apuntaría a establecer que las asambleas gremiales se hagan dentro del edificio escolar, y no en clubes, y que tampoco haya docentes que no cubran sus horas cátedra en turnos diferentes a los que se realizaron las asambleas.
Las asambleas gremiales están reguladas por el decreto Nº 1.318, del 8 de mayo de 1996, que reglamenta las licencias sindicales. Allí, se establece que todos los sindicatos con personería gremial reconocida están facultados a convocar a asambleas
“Las asambleas sectoriales de carácter informativo y/o referidos a asuntos laborales, en las que interviene excluyentemente el personal del sector en que las mismas se realizan, deberán notificarse por escrito, consignándose fecha, hora y lugar de realización, al organismo al cual pertenezcan los agentes intervinientes”, dice el decreto.
No siempre esas asambleas se desarrollan dentro de los cánones que fijan las normas en vigencia, sostiene la titular del Consejo de Educación. “En algunos departamentos, les firman una constancia de asistencia a la asamblea del turno mañana, y el profesor no va a trabajar durante las horas de la tarde o de la noche. Esto es una irregularidad administrativa que no podemos permitir”, explica Bar.
Dice, además, que en algunos departamentos, como Victoria, las asambleas salen del ámbito escolar, y se desarrollan en clubes. “Eso demora más la vuelta a clase del docente. En vez de ser de dos horas, de 8 a 10, terminan llegando a las 11, y así sólo se dicta una hora de clase ese día. Esto, sumado al hecho de que algunos rectores permiten que un docente que asistió a una asamblea de la mañana, no cubra las horas de clase de la tarde, son irregularidades que queremos corregir. Las asambleas tienen que desarrollarse en la escuela, no en cualquier lugar”, apuntó.
Según Bar, el hecho de salir de la escuela para participar de una asamblea en un sitio distinto al habitual de trabajo genera, además, eventuales problemas de cobertura con la ART y los seguros en caso de accidentes.
Sin voz
Bar asegura que la pretensión oficial es ir en “resguardo” del derecho de los alumnos a aprender, y a no perder días de clase. “Los niños no tienen voz, pero tienen derecho. Hay que resguardar que se cubran las horas de clase”, afirmó.
Es que, en paralelo a la cuestión de las asambleas, hay un cuello de botella en la estructura docente de la provincia que las autoridades no han podido sortear: el alto nivel de ausentismo docente, que obliga a contratar a un suplente, y esa situación deriva en un aumento en el gasto de sueldos. La Ley de Presupuesto establece que el nivel de suplencias en el sector docente no puede superar el 8%, pero ese techo es sólo una expresión de deseos. En la práctica, se triplica ese índice.
Claro que en Educación no han encontrado, todavía, un modo de controlar el nivel de ausentismo. Aceptan que hay un discriminado otorgamiento de certificados de enfermedad por parte de los médicos, pero las distintas iniciativas tendientes a establecer un mecanismo de seguimiento han naufragado.
El gremio niega una mala práctica
El secretario general de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), Fabián Peccín, negó que haya una mala utilización de la herramienta gremial de las asambleas, y dijo que su realización se enmarca en lo que establece la legislación vigente. “Desconozco que estén elaborando algún proyecto para reglamentar las asambleas. Lo que sí puedo decir es que para nosotros, todas las asambleas que se realizan están dentro del marco de lo que establece el decreto 1.318, que habla del derecho de los trabajadores a reunirse en asamblea”, señaló.
El dirigente dijo que las asambleas son una herramienta necesaria para la discusión dentro de la docencia, y en ese sentido dijo que esa instancia cobrará vigencia en las próximas semanas cuando se espera que recomience la paritaria nacional salarial.
“En la provincia hemos planteado nuestros pedidos de recomposición. Pero el Gobierno ha ignorado tal situación de pedido. Todavía no hay porcentajes discutidos, ni tampoco montos del salario inicial. Todo eso será instancia de debate en las asambleas, y será el congreso de Agmer el que determine los caminos a seguir”, dijo Peccín. De todos modos, aseguró que esperan que el monto acordado “alcance para cubrir el costo de la canasta familiar del trabajador”.
(La Nota digital)













