No es habitual que al cesar en sus funciones, los directores de los hospitales realicen un balance, ni den cuenta de sus actos, pero creo que la población, que con sus impuestos sostiene el sistema de salud, tendría que recibir información de primera mano.
Asumí la dirección del hospital, consciente de que tendría muchas dificultades, pero me encontré con un desorden mucho mayor al esperado, como consecuencia de la indolente gestión durante años, de anteriores directivos calienta sillas-cobra sueldos.
Rápidamente nos abocamos –no fui yo solo- a solucionar problemas o minimizarlos. Inmediatamente se compraron 120 sábanas, sobrecamas y frazadas.
Se puso membrana nueva en el techo de 7 salas y en el hall de entrada.
En dos oportunidades se arregló el equipo fijo de Rayos X y se recibió un equipo portátil con accesorios, que ya está funcionando.
Fueron reparadas a nuevo dos incubadoras, quedando en caminado el arreglo de las otras.
Se realizó la reparación total del sector destinado a los médicos residentes, inclusive un desagüe cloacal tapado.
Se reparó y se acondicionó totalmente la “neonatología”, incluido un baño que estaba obstruido hace años y que ningún calienta sillas intentó solucionar, siendo esta un área crítica. Esto permitió reubicar la sala de partos en ese sector, para poder trasladar el quirófano y dar así lugar al inmediato inicio de las obras de refacción de los sectores guardia y quirófano. Con esto, se consiguió que el hospital siguiera funcionando normalmente mientras se procedía a la demolición para remodelaciones.
Como la reforma hacía desaparecer el vacunatorio, -que no había sido contemplado en el proyecto- se dispuso un sector del lavadero y se construye el nuevo vacunatorio según las normas vigentes.
Se mantuvieron las ambulancias en funcionamiento y con los seguros correspondientes. Se proveyó de anteojos para sol a los choferes y chalecos reflectivos para todo el personal a bordo.
Se mejoró la seguridad en el laboratorio, mediante la colocación de rejas en todos los ventanales.
Se empezó la construcción de un espacio físico para la extracción de sangre para transfusiones.
En el sector cocina se mejoró la higiene, combatiendo las plagas mediante la fumigación de los desagües cloacales, se mejoraron la ventilación y el equipamiento (carros para comidas, recipientes con tapa etc.)
Se solucionó la escasa provisión de agua en todo el hospital, mediante la instalación de una segunda entrada, se eliminaron las pérdidas en el tanque de agua y se repararon las motobombas.
Se procedió al traslado de los depósitos de farmacia, que fueron demolidos en parte para la reforma del quirófano; se adaptaron espacios que permitieran seguir almacenando con aceptable funcionalidad y se la proveyó de una nueva heladera. Se gestionó la reubicación en un área nueva a edificar que cumpla con la normativa nacional de garantía de calidad, tarea que estaba apunto de comenzar.
Gracias a la colaboración del Dr. Larrateguy, se consiguió un espirómetro de última generación. Está embalado todavía.
En un trabajo mancomunado con el bioingeniero Giménez, especialista en higiene y seguridad, se comenzó a trabajar capacitando al personal en el manejo del fuego en caso de incendio, se controlaron los matafuegos y se previeron dos rampas para evacuación del sector de internados.
Por el mismo motivo, se comenzó a disminuir la inseguridad eléctrica con la instalación correcta de dispositivos cortacorriente, puesta a tierra, etc.
Se apoyó económicamente y de manera incondicional a todo el personal que por razones de capacitación debía trasladarse a otras ciudades.
Quedan cosas por hacer, que no se alcanzaron a terminar.
A raíz de una ambigua denuncia en mi contra realizada por una técnica radióloga, solicitamos la inspección a la Jefa de Diagnóstico por Imágenes del Ministerio de Salud, quien informó que el área y los aparatos se encontraban en excelentes condiciones. He solicitado la derogación de la resolución que le permite a esa técnica “trabajar sin hacer nada” desde el año 2007.
Con un férreo control, se mejoró el uso racional de medicamentos e insumos descartables, situación que llevó a algunos médicos, por ignorancia o maledicencia a denunciarme por “intromisión en los tratamientos”.
Se solicitó a la Cooperadora que retirara el kiosco y en ese lugar se instaló una oficina para el Plan Sumar, con el que en el futuro, se podría recaudar una suma cercana a los 200.000 pesos mensuales.
Cabe aclarar que los recursos financieros de este hospital provienen de tres fuentes principales: Partida Fija, que es el dinero que manda el gobierno, que son menos de $ 100.000; facturación a las obras sociales, por una cifra variable que ronda solamente los $20.000 y los aportes del Plan Sumar. Mendoza dice que no llenar las historias clínicas son “pequeñas faltas”, pero bien sabe que cuando hace lo mismo en la parte privada, no cobra. ¿A que a esos deberes los hace muy bien en su consultorio? Por esas “pequeñas faltas”, el hospital pierde de cobrar a las O. Sociales y al Plan Sumar, decenas de miles de pesos. Aunque el resto de los servicios haya confeccionado correctamente la documentación, si el médico no llena la historia clínica, toda la facturación se rechaza.
Al asumir, encontré que en recursos humanos existían algunas situaciones previas que no pude resolver porque son de estricto orden político, por ejemplo que hay 10 empleados del hospital que están trabajando en la municipalidad con la anuencia del Ministerio de Salud, razón por la cual se agravó el déficit de personal hospitalario.
Denuncié un hecho muy grave en el que una agente sanitaria lleva mas de 400 días de licencia por enfermedad, cobrando el 100% del sueldo, cuando al año ya tendría que estar cobrando el 50%. En su reemplazo la suplencia era cubierta por el hijo de la jefa de personal, que no es agente sanitario y por lo tanto no puede ocupar esa suplencia. Este es el verdadero motivo por el cual la jefa de personal realizó una ambigua denuncia en mi contra, por violencia laboral. También en este caso solicité que dicha jefa de personal fuera alejada del cargo.
A raíz de otra ambigua denuncia en mi contra realizada por un grupo de médicos, el presidente del Círculo Médico, realizó declaraciones que me producen vergüenza ajena, como médico y como integrante de esa entidad. Transcribo encomillado el artículo 30 inciso 8 de la ley de la carrera profesional sanitaria que trata de los deberes de los profesionales: “cumplir con los horarios y llenar debidamente las historias cínicas, protocolos y demás documentos inherentes a sus funciones, con letra legible”. Le recomiendo a Badaracco que lea las reglamentaciones que rigen el ejercicio de la profesión, para salir de su ignorancia supina o su complicidad para defender lo indefendible. En estas circunstancias, corresponde al Círculo Médico mantenerse neutral, y si interviniera, debería escuchar todas las partes. Por lo visto, no conocía la legislación, cuando fue director y parece que todavía no la conoce. El carácter influenciable y el comportamiento pendular que son características de Badaracco, no condicen con la investidura de un presidente de Círculo.
Mendoza dice que es uno de los voceros del Círculo Médico. Hay que reconocer que su representación es lamentable, porque minimiza el hecho cuando dice “solo estaríamos frente a una falta administrativa” como si las cuestiones que implican pérdidas para el Estado fueran cuestiones menores. Reconoce que está cometiendo una falta, que es una cuestión punible. Se castiga a quien comete falta o delito. Delito es el quebrantamiento de una ley y quien delinque es un delincuente. Usted, Mendoza y otros médicos quebrantan la ley citada. Además no entiendo cómo hace para ser médico titular por concurso en Santa Elena y en el mismo horario se desempeña en la parte privada y hospitalaria en La Paz, a la vez que aprovecha sus guardias como traumatólogo para llevar los pacientes del Hospital 9 de Julio a su actividad privada. He solicitado que se retire su adscripción al hospital de La Paz.
A los médicos que actuaron como idiotas útiles, realizando una huelga por tiempo indeterminado, sin conocer en profundidad la causa del conflicto, les dejo un párrafo del libro Moral para Médicos, del Dr. Florencio Escardó: “En su sentido directo, la huelga médica contraviene gravemente el primum non nocere hipocrático,(lo primero es no dañar) y está en contra del espíritu de la letra del gran juramento cuando prescribe que la acción del médico se limita al bien del enfermo, evitando todo daño y corrupción”.
Lo dije permanentemente y lo repito JAMÁS LA FEDERACION MEDICA SE PREOCUPÓ POR EL TRABAJO DE LOS COLEGAS EN LOS HOSPITALES PUBLICOS, según mi experiencia desde que fui delegado por La Paz, e intenté interesarlos en el tema. Por ello me llama poderosamente la atención la preocupación demostrada en este conflicto en el que emite muy ligeramente opiniones fundadas en la versión de unos pocos miembros de la CD del Círculo Médico de La Paz, sin haber intentado conocer la realidad de la otra parte, es decir la mía, olvidando que yo también pertenezco a esas entidades y que tengo sobrados motivos para hacer denuncias concretas. En esas cuestiones, la Federación debería haber mantenido la neutralidad y la distancia necesarias y escuchar a las dos partes. ¿Estarán enterados de qué atacan y a quienes defienden? Y ya que se están empezando a interesar en los hospitales ¿se preocuparán esta vez de hacer la defensa y los reclamos de todos los colegas que durante años aguardan un concurso, con mínimas posibilidades de ascender en la escala jerárquica antes de que se jubilen o mueran? Les aporto esta idea, que sin duda es más productiva que andar en lamentables intrigas palaciegas.
El proceder de UPCN fue un ejemplo palpable de la corrupción gremial, porque asumió la defensa de un grupo de empleados que estuvieron con licencia por enfermedad durante toda mi gestión, y que sin embargo firmaron una nota en la que se me denunciaba ambiguamente de acoso laboral. Entre ellos, un enfermero que goza de larguísimas licencias por enfermedad y que aprovecha para embarcarse en pesqueros en el sur del país, tarea para lo que parece que está muy saludable. También UPCN asume la defensa de otra enfermera que disfruta una licencia por enfermedad y se va a estudiar un profesorado.
Es hora de que se atienda al espíritu de las leyes históricamente incumplidas por los gobernantes de todos los partidos políticos en cuanto a la designación por concurso de todos los profesionales de acuerdo a lo que se establece para la carrera profesional hospitalaria y para la carrera de enfermería, inclusive los directores de los hospitales, para evitar que sean rehenes del gobernante de turno o de la corporación médica. Como detalle no menor, cabe recordar que se han designado en forma efectiva, auxiliares de enfermería, cuando pululan licenciados en esa carrera que deambulan buscando suplencias o trabajos particulares. Estas designaciones se produjeron por el simple mérito de ser los alcahuetes de turno de la entonces diputada provincial.
La tarea de normalización de la mayoría de las situaciones irregulares en la provincia, corresponde al ámbito del Sr. Ministro de Salud, que lo ha declamado en varias oportunidades, razón por la que le solicito que se aboque a ello, si es que tanto le interesa la calidad de la atención, como me lo manifestó varias veces y sería de buena práctica que el Sr. Senador Provincial gestionara para que la ley se cumpla en su departamento. Pensar que la FEMER o el Círculo Médico intercedan, es pedirle peras al olmo.
Vaya mi agradecimiento a la prensa que dio a publicidad las gacetillas y concurrió a las conferencias de prensa que periódicamente hice para informar la marcha de la institución, a los empleados que desde sus puestos de trabajo apoyaron mi gestión sin retaceos, aún a costa de tener que modificar sus hábitos laborales, en pos de mejorar los servicios y aún teniendo que soportar rencillas internas, presiones gremiales y de algunos médicos. Agradezco a los profesionales que aceptaron las nuevas reglas de juego, a los proveedores que abrieron cuentas al hospital confiando en mi palabra, a las personas que en los momentos difíciles, cuando sufría ataques desde todos los flancos, se acercaron para darme una palabra de aliento, a los muchísimos firmantes que solicitaron al Ministro de Salud mi permanencia en el cargo. Actitudes como estas, hacen que me sienta en deuda permanente con todos ellos y no me arrepienta de haber intentado que la institución brindara una atención de la mejor calidad posible, con el buen uso de los escasos recursos de que dispone, en un hospital que debe estar al servicio de toda la población, especialmente de los que menos tienen y no convertirlo en una oficina de empleo para los simpatizantes del gobierno de turno o para pagar sueldos que resultan altos en proporción a la poca dedicación de algunos profesionales
Quedaron en el camino muchos sueños, pero quiero aclarar a todos, que me fui de la dirección, pero no del hospital. Sigo trabajando allí y mi lucha por la excelencia continúa.
Saturnino Andrés Caminos – Médico y ex director del Hospital 9 de julio
(La Nota digital)













