Los Ni-Ni, son esos jóvenes que Ni estudian Ni trabajan. Siendo, evidentemente esta realidad observable, una consecuencia resultante de distintos estímulos del sistema que se manifiesta, en mayor o menor medida, en todo occidente.
Un síntoma que se nos ofrece para su observación, como el emergente de un síndrome de autoexclusión. Siendo ese conjunto de síntomas observables, en un porcentaje de los jóvenes de todos los sectores sociales. Ya que no es solo una cuestión de los más pobres, ni de los marginados por la pobreza y la exclusión (*).
Sucediendo, que los NiNis que se encuentran incluidos en grupos familiares con ingresos económicos suficientes, como para garantizar el buen pasar de sus miembros. Que estos jóvenes sean incluidos, aunque fuera parcialmente, al sistema productivo. Haciéndose cargo, el grupo familiar, de la realidad que les toca atravesar con estos integrantes de sus familias. Quienes ofrecen este tipo de respuesta voluntariamente improductiva. Donde el esfuerzo imprescindible que deberían aportar para auto sostenerse económicamente, no forma parte de la cultura incorporada.
No sucediendo lo mismo, con los integrantes jóvenes de las familias imposibilitadas de sostenerlos económicamente. Quienes caen con mucha facilidad en el consumo, fuertemente presionados por el entorno, de todo tipo de sustancias que profundizan aún más la problemática en la que se encuentran. Consumos que por otra parte son incapaces de afrontar, por carecer de los ingresos económicos suficientes. Viéndose compelidos por las demandas internas que provocan sus consumos y por las exigencias de los integrantes de su grupo de pertenencia, a delinquir. Por no hallar otro camino que dé respuestas a sus apremiantes necesidades internas.
Este último grupo, también se incorpora a la sociedad, al integrarse como mano de obra de alto riesgo, en calidad de trabajadores autónomos a las distintas organizaciones mafiosas. Siendo convocados por estas, para la realización de determinados “trabajos”. Conociéndoselos en los asentamientos informales de las grandes ciudades, como “soldaditos narcos”, a quienes se incorporan a esa organización delictiva que comercializa estupefacientes (**). Los que son contratados para llevar a cabo tareas reñidas con la Ley, tendientes a defender el territorio donde despliegan su actividad.
Otros, de su mismo origen socioeconómico y víctimas del entorno en el que crecen, son contratados para la realización de tareas vinculadas a una amplia gama de delitos y también para provocar miedo en los sectores con importante poder adquisitivo, los que ven peligrar tanto su integridad física como sus propiedades. Sectores que para restaurar la seguridad perdida, adquieren todo tipo de sistemas y artefactos de autoprotección. Posibilitando la expansión del negocio global de la seguridad privada. Incrementando a su vez el negocio de la compra venta de armas y el de los sistemas de protección electrónicos. Negocios de enorme crecimiento, en la medida en que el miedo estimula esas demandas de seguridad de la población. Es decir, que desde fuera del circuito formal del trabajo en la sociedad, actúan por encargo, en favor de incrementar esta actividad económica, aportando la imprescindible cuota de temor, que apalanca la demanda.
Provocando en las familias incluidas en la sociedad productiva formal, un deterioro de sus ingresos, ya que deben destinar parte de los mismos a proteger a sus integrantes, además de proteger sus bienes.
Evidentemente es tarea del Estado reinsertarlos nuevamente en los límites de la sociedad. Límites que traspusieron cuando comenzaron a consumir sustancias y además, como consecuencia de ello, al iniciarse en la realización de tareas por encargo de quienes los utilizan para lograr determinadas respuestas de la sociedad en su conjunto. Respuestas siempre impulsadas por el temor que transmiten los medios masivos de comunicación, cuando actuando en cadena, reproducen reiteradamente un hecho delictivo, que atemoriza a la sociedad en su conjunto. Una sociedad que desarrolla sus actividades dentro de la formalidad, que intenta reencontrarse con un escenario de seguridad perdido.
(*) http://www.youtube.com/watch?v=CPVZAvHKnGI
(La Nota digital)













