En realidad los precios cumplen determinadas funciones, entre ellas, la de informar su valor al posible comprador para que pueda decidir la realización de su compra. Otra, quizás la menos esclarecida, es la de ser una barrera para quienes no cuentan con demasiado poder adquisitivo.
Comportándose en los hechos como un derecho de admisión al local de comercialización. Donde los clientes, aceptan implícitamente un mayor costo de los productos, con tal de que el sitio tenga un uso casi exclusivamente reservado para un determinado sector de la sociedad. Pudiendo observarse como determinados comercios mantienen precios elevados por encima de los normales, precisamente con ese objetivo. Habiéndose detectado que en distintas sucursales de un mismo supermercado, los precios de un determinado producto, tienen variaciones de acuerdo a la zona donde se encuentran, es decir, según el sector social al que atienden comercialmente. En palabras de la jerga popular: precios según la cara del cliente. (*)
Esto mismo, también se observa en instituciones educativas privadas, las que son decididamente inaccesibles para algunas clases sociales que se encuentran en la base de la pirámide. Siendo el valor de la cuota, el que garantiza que solo podrán matricularse, quienes pertenezcan a un determinado sector social, es decir, al sector de ingresos medios y altos de la sociedad. Precios que los padres de quienes integran la matrícula, aunque se quejen de su elevado costo, acceden gustosos a pagar, con tal de que sus hijos no compartan el espacio con personas económicamente humildes de su misma edad. Es decir, que desean decididamente segregarse de quienes están por debajo de su capacidad económica. Contribuyendo, esta doble vía de acceso a la educación pública o privada, a consolidar la fractura social. Una fractura social, que luego no habrá forma de reparar. Generándose todos los males que hoy vemos aparecer producto de una creciente sociedad desigual, pero que veremos amplificados con el transcurrir del tiempo.(**)
Algo que debería hacernos reflexionar profundamente, sobre el mundo que estamos construyendo entre la acción de quienes actúan en este sentido, sumados a la complacencia de quienes lo aceptamos. Por estar de acuerdo, o porque nos reconocemos impotentes para cambiar el rumbo de las cosas. Donde la consolidación de un mundo desigual, que la parte de la sociedad económicamente favorecida prefiere y en cierta forma exige. Termina acompañando esta propuesta marquetinera de las empresas. Celebrándose un pacto no explicitado de segmentación de la sociedad, en cada ámbito donde las personas desarrollan su existencia. Siendo lo de la educación, la realidad decididamente más preocupante. Por ser absolutamente imposible de desandar en el futuro, luego que se impusiera este preocupante camino sin retorno.
(*) http://www.ieco.clarin.com/economia/dispersion-precios-barrio-tamano-local_0_860313988.html
(**) http://apuntesenborrador.blogspot.com.ar/2012/06/en-america-latina-la-educacion.html
(La Nota digital)













