La empresa, es para el empresario un ámbito de su absoluta creación. Algo que si bien depende de las condiciones presentes en la sociedad, sobre todo a lo que a demanda se refiere y a los insumos que intervienen en los productos que elaboran. Luego dependen de quienes asumen el rol empresario y de todas las estrategias que realizan para ingresar y permanecer en el mercado. Siendo el mercado, ese ámbito donde se producen las transacciones que le permiten pertenecer. Lo que lleva implícito crecer.

Siendo en ese ámbito de donde obtiene beneficios y donde se crean sus obligaciones. Sobre todo, sus obligaciones de todo tipo, con la sociedad donde se encuentran insertos.

Es decir que el empresario es consciente que permanecer en el mercado le significará obtener beneficios, pero también implicara que deba correr riesgos. Riesgos que trata permanentemente de minimizar, tomando todas las previsiones a su alcance.

En función de minimizar esos riesgos, ninguno de ellos quiere que ingrese a su empresa, alguien que pueda perjudicarla. Por lo que averiguará muy bien, cuáles son las conductas desviadas que puedan conducir a su posible empleado, a realizar actos que terminen perjudicando a su organización empresarial.

Es que la empresa, es para el empresario, algo tan o más importante que su propia casa. Y nadie permite la entrada a su casa de alguien que no sea de su absoluta confianza. Ya que dentro de ella se encuentra su familia. En ese mismo sentido es dentro de su empresa, que se encuentra su futuro como empresario, donde obtendrá los ingresos que le permitirán sostener su vida y la de su grupo familiar, además de lograr su realización personal. Siendo la empresa, el lugar donde se ejecuta su presente y se diseña su futuro. Formando parte muy importante de sus preocupaciones y desvelos. Además, la empresa es un ámbito donde puede ejercer su liderazgo indiscutido, donde su principal objetivo es llevar a buen puerto su proyecto. Donde no existen otros condicionantes que no sean los económicos los que lo desvíen de su objetivo central.

Es que dentro de su empresa, circula mucha información vital y sensible de su operatoria y a su estrategia de permanencia en el mercado. Por lo que quizás, sea esta la última frontera que se resistirá a la impetuosa naturaleza de los cambios que se observan en la sociedad.

Es decir, que quienes sean empresarios, la cuidarán al máximo. Seleccionando cada uno de los aspectos y de las características de los aspirantes, a los que les permitirán ingresar a formar parte de su plantilla de empleados.

Una de las fuentes de información modernas, son las redes sociales, donde los empresarios auscultan el comportamiento de los que aspiran a ocupar un cargo dentro de la empresa.

Es más, cuanto más se observen en las sociedades conductas inadecuadas para un trabajador, más se generaran las conductas de autoprotección de los empresarios en cuanto a la seguridad de su empresa.

En ese sentido los empresarios prefieren, por sobre todas las cosas incorporar tecnología a sus procesos productivos antes que analizar la incorporación de personas que puedan terminar perjudicándolos.

Este tipo de desconfianzas es una de las principales causas por las cuales muchas empresas que podrían expandir sus actividades, no lo hacen. Fundamentalmente porque nadie arriesga graciosamente su patrimonio.

Eugenio García

(La Nota digital)

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