El municipio ha prometido tirar abajo el murallón que separa el Puerto de El Morro. Los vecinos esperan cambios profundos para ambos barrios. Desde El Morro se construirá una costanera peatonal, que lo vinculará con Puerto Sánchez.

El Puerto Nuevo es un paseo clásico de la ciudad de Paraná. Ha sido vinculado con la Costanera a partir de la nueva obra de contención, y todo el sitio ha sido mejorado en cuanto a luminarias y parquización. Más allá de esto, el Puerto Nuevo es un espacio híbrido, donde conviven las antiguas estructuras testigos de su antiguo esplendor de puerto de ultramar, antes, mucho antes del Túnel -galpones reciclados, edificios derruidos y barcos varados para siempre-, boliches bailables y carribares. Un lugar extraño cuya singularidad ha dejado de ser advertida por los habituales paseantes.

Pero el Puerto guarda algo más que daguerrotipos de vidrio, máquinas oxidadas y maderas comidas por el agua. Más allá de la dársena, hacia el este, detrás de las edificaciones centenarias, se levanta un muro que no muchos se detienen a mirar. Un ancho muro de varios cientos de metros que llega hasta el río y oculta, hasta borrar, hasta casi hacer desaparecer, el morro que se yergue sobre el río a poquitos metros nomás de donde trotan y pescan los paranaenses.

Sobre esa elevación, escondido tras el paredón, ha crecido el barrio El Morro, que se ahonda en pasillos que se internan en la vegetación costera y termina abruptamente en el río. Bordeando el río, hay un sendero por donde se puede llegar al vecino Puerto Sánchez, otro barrio ribereño aquejado por algunos de los problemas de El Morro, pero más visible y más valorado.

Ahora, después de décadas tras el muro, el municipio ha planteado una obra de vinculación entre Puerto Nuevo, El Morro y Puerto Sánchez que implicará seguramente profundos cambios para los vecinos. La demolición avanza lentamente, y los vecinos están ansiosos.

EL MURO

En el Puerto se van cumpliendo de a poco las etapas que deberán completarse para crear el nuevo borde costero. Las máquinas están abriendo las viejas paredes que cerraban los predios de Vías Navegables, lo que permitirá vincular calle Liniers con Bolívar y Ambrosetti. Es decir que del Puerto ya no se saldrá sólo por Güemes, sino que se podrá “cortar camino” por la nueva traza de Ambrosetti para llegar a Ramírez sin pasar por Laurencena.

Hoy la actividad está centrada allí, al fondo de la dársena, pero falta la parte más radical del proyecto: la demolición del grueso y alto murallón que separa históricamente los viejos edificios administrativos del Puerto de los terrenos que se extienden hacia el este. Ese muro se transforma tierra adentro en un cercado, cubierto de enredaderas, que llega hasta el final de la dársena.

Tras el muro está el barrio El Morro, un conjunto de casas –algunas de ellas muy precarias- que se han construido sobre una barranca altísima que cae casi verticalmente sobre el río y también rodeándola. A las viviendas más elevadas se accede a través de una red de pasillos que parten de una calle que rodea la barranca y llega hacia el río. Todo el barrio está separado del Puerto por el murallón y el cercado. Está, así, muy cerca pero a la vez muy lejos de las multitudes que llegan los domingos y las tardes de sol al puerto a tomar mate y mirar el río. Tan oculta estuvo hasta ahora la vida de este barrio que en el mapa turístico oficial de Paraná, todo el sector aparece como una zona gris, sin siquiera una indicación de su toponimia, como si allá no hubiera nada, salvo vegetación costera.

Pero parece que esta realidad está a punto de cambiar. Los lugareños confían en que grandes transformaciones vivirá el barrio cuando finalmente las máquinas se decidan a tirar abajo el muro que los separa de la ciudad en esta zona. Si bien la unión física entre el Puerto y El Morro se había anunciado para el Bicentenario, la fecha pasó y los vecinos están esperando.

Con El Diario, los vecinalistas Luciano Ayala, de El Morro, y Marcos Ríos, de Puerto Sánchez, dialogaron acerca del avance de las obras. Explicaron que en primer lugar, la caída del murallón implicará la prolongación de la calle que bordea el río en el Puerto hasta el límite con el barrio y allá, sobre el río, de hará una rotonda que permitirá a los autos volver hacia la Costanera.

Desde la rotonda –cuya construcción demandará la cesión de una parte del terreno de un vecino- se podrá seguir a pie hasta Puerto Sánchez por un camino peatonal sobre el río, que tendrá un estilo similar al de la Costanera nueva, comentaron los vecinalistas. Hoy lo que existe es un sendero de tierra que vincula ambos barrios, y desde donde cae a pique el talud hacia el río. Hacia arriba, se levanta la barranca altísima que dio en llamarse “el morro”, un terreno elevado que se prolonga hasta la entrada al Thompson y sobre el que también se dilata Puerto Sánchez.

Ayala informó que ya se ha terminado de colocar el caño principal de la colectora cloacal en la calle que rodea el morro, es decir, el sector más postergado del barrio, el que está sobre el murallón. Las cloacas, tanto de la zona del Puerto como en El Morro, son realizadas con fondos municipales.

Esta obra de saneamiento está contemplada en el proyecto general de borde costero –señaló el vecinalista- y debería venir acompañada por otras obras de infraestructura que “le cambien la cara al barrio”. “Si no, el paredón no va a estar pero sí la misma diferencia”, apuntó finalmente Marcos Ríos, de Puerto Sánchez.

Al margen

Los vecinalistas conjeturan que se ha dejado para más adelante la demolición del paredón pues hay que solucionar una serie de problemas de seguridad. “Acá en El Morro las familias son trabajadoras, pero hay dos o tres familias que vinieron corridas de otro lado y que causan problemas a los vecinos, pero también son las que crean la mala fama que tiene el barrio”, comentó Luciano Ayala. “Cuando tiren abajo el paredón, deberán seguramente apostar una garita policial en la zona el Puerto. Pero entendemos que con la desaparición del muro esta gente que vino a guarecerse al barrio finalmente decidirá irse”, finalizó.

Pendiente

Luciano Ayala, presidente de la comisión vecinal de El Morro, adelantó que se están gestionando fondos para lograr que los vecinos de esta jurisdicción puedan acceder a sus títulos de propiedad. Se trata de terrenos fiscales a partir de los cuales es posible subdividir para que los vecinos puedan tener sus escrituras. Son familias que viven allí desde hace décadas, en estrecha vinculación con el río. Ayala no cree que sea posible que se concrete la oferta que en algún momento hicieron las autoridades de reubicar en terrenos del Ejército a los vecinos que están sobre el borde costero, donde se ejecutarán las obras. “Acá hay gente que desde hace 40 o 60 años viven en relación con la naturaleza, viven del río. No va a ser posible llevarlos a un lugar tan diferente y tan alejado, aunque les den una casa”, explicó Ayala.
Pero para acceder a los títulos se necesitan fondos, para contratar a los agrimensores que trabajarán en delimitar los terrenos de las familias que han plantado sus casas en el morro. Una tarea delicada que demandará seguramente tiempo.

Hoy, la parte más postergada del barrio, la que está sobre tierras fiscales, más cerca del río, tiene calles de tierra y pasillos que se ahondan y se bifurcan. La idea es que las calles sean mejoradas con cordón cuneta y asfalto y para esto la Vecinal está pidiendo que se contrate a la cooperativa del barrio, constituida por vecinos beneficiarios del Plan Argentina Trabaja. “Queremos que esa obra la haga la cooperativa del barrio”, comentó Ayala.

Además, la aspiración es terminar de instalar la red cloacal en la totalidad de las casas del barrio. Hoy está colocado el caño colector en la calle principal del sector que da al murallón, pero a ese caño no podrán acceder a los vecinos que está sobre el morro propiamente dicho. Los vecinalistas no quieren queden que nadie quede excluido de las mejoras que se vienen.

Puerto Sánchez

Con un lugar en el mapa turístico de Paraná, Puerto Sánchez goza de otro estatus en el imaginario local. Desde hace unos años, el barrio, por su identidad costera, ha sido puesto en valor, su mercado de pescado tiene vigor y las peñas son muy visitadas. El barrio está junto al balneario Thompson, que fue reactivado en la gestión de Julio Solanas, con nueva infraestructura, pero este “barrio de pescadores” –como se lo presenta en las cartillas turísticas- aún adolece de servicios básicos, como las cloacas. Con el río subiendo, los pozos negros se llenan y el camión cisterna no puede solucionarles el problema a los vecinos, porque los pozos se vuelven a llenar enseguida, contó el vecinalista Marcos Ríos. Por otro lado, también esperan mejoras en infraestructura, que vayan borrando las barreras simbólicas que lo separan de las luces del Thompson.

Proyecto oficial

La Municipalidad de Paraná define el conjunto de obras que se está llevando adelante en el Puerto, como “un proyecto de integración de sectores urbanos y de continuidad del borde costero de la ciudad”. El subsecretario de Infraestructura, Abelardo Llosa, explicó que “va a romper una vieja barrera que aislaba a Puerto Nuevo y al barrio El Morro entre sí; pero además los aislaba de la ciudad. Esta obra los logrará integrar y generará una continuidad del espacio público. Por eso también es de integración y social”.

La inversión es de poco más de 10,5 millones de pesos y es financiada a través de un convenio que firmó la intendenta Blanca Osuna y la Dirección Nacional de Vialidad. Las obras son ejecutadas y administradas por la Municipalidad y la Dirección Provincial de Vialidad.

Si bien las nuevas calles serán de uso público, el predio continuará en dominio del Estado Nacional.
“Lo que se abre es desde Liniers hasta llegar a Juan Ambrosetti pasando por calle Manuel Leiva y Simón Bolívar para llegar finalmente al río en una calle que tendrá una rotonda en punta donde se producirá la unión del Puerto Nuevo y El Morro”, especificó Llosa en diálogo con medios periodísticos.

Además, habló del paredón que no les permite a los vecinos de El Morro ver el Puerto, ni el río, desde algunos ángulos. “Donde está el tapial haremos una calle pública que permitirá ver el río. En algún futuro llegaremos hasta Puerto Sánchez con una conexión peatonal”, agregó Llosa.

Si bien se comenzó con la apertura de calles en la continuación de Liniers, los vecinos sienten que se demora la demolición del paredón y están expectantes para que el acontecimiento ocurra.

CLOACAS

Los trabajos consisten en la colocación de casi 1.000 metros de nuevas cañerías cloacales, de 160 y 200 milímetros, la concreción de 54 nuevas conexiones domiciliarias a la red, y la nueva puesta en funcionamiento de la estación elevadora de líquidos cloacales de Puerto Nuevo. La inversión del Municipio es superior al 1,5 millones de pesos.

Fuente: El Diario

(La Nota digital)

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