El abogado penalista Marcelo Baridón se refirió a la “problemática de la seguridad en las unidades penales” y definió a la situación como “grave”. “No hay infierno más horrible que una cárcel”, graficó.
Baridón marcó que cada unidad penal “tiene sus propias reglas”, pero que en general existe “un autoequilibrio” por el que muchos penados que podrían huir y no lo hacen. “He recorrido muchas cárceles”, asentó, al tiempo que describió: “Los detenidos viven en condiciones de hacinamiento, hay superpoblación, y las relaciones entre penados y penitenciarios son complejas”. Planteó que “no esa una problemática de este gobierno, sino del Estado” y para cambiarla habría que “reordenar todo el sistema”.
Marcelo Baridón opinó sobre la seguridad penitenciaria. En diálogo con el programa A Quien Corresponda, que se emite por radio De la Plaza, expresó que “en períodos electorales se escuchan discursos de mano dura, donde se hace referencia a que los presos entran por una puerta y salen por otra y se pide que se termine con eso, pero a dónde van a parar los delincuentes… porque aún cuando son condenados por delitos de lesa humanidad no pierden la condición de humanos”.
El abogado dijo que ha recorrido distintas cárceles y “francamente, no sólo los detenidos viven en condiciones infrahumanas, también los penitenciarios están en las mismas condiciones”. “Por supuesto que en cada unidad se imponen distintas reglas, eso depende de la cárcel, pero creo que existe un autoequilibrio” por el que los presos que podrían huir no lo hacen. “Esto lo podemos observar si visitamos las cárceles de Paraná y vemos las condiciones de seguridad”, propuso, al tiempo que evaluó: “Esto no es un problema de este gobierno, es un problema del Estado”.
“No hay infierno más horrible que una cárcel”, graficó y marcó que “Argentina ha sido sancionada muchas veces por Corte Interamericana de Derechos Humanos”. “A mi juicio, y sin ser un experto, entiendo que la problemática de la seguridad en las unidades penales es grave, que la superpoblación penitenciaria de penados es grave, que las relaciones que se establecen entre penados y penitenciarios son relaciones complejas… Tenemos cárceles de altísima seguridad, pero si seguimos así vamos a tener que hacer una cárcel para penados por lesa humanidad”, explicó. “Pero esas son decisiones del Estado, mientras tanto, seguiremos llorando por la leche derramada”.
Acotó que “la prisión domiciliaria es más laxa” y que se basa en “la buena voluntad del imputado”. “Pasa que nos horrorizamos cuando la prisión domiciliaria es para condenados por delitos de lesa humanidad”, opinó, y propuso: “El estado tiene que reordenar sistema”.
(La Nota digital)













