En nuestro país, existen enormes demandas sobre algunas cuestiones irresueltas, que no son nada fáciles de solucionar, sobre todo en el contexto actual de la economía mundial y además, debido a algunas circunstancias particulares de nuestra sociedad, que hacen más dificultosa la tarea. Existiendo otras cuestiones, que la sociedad no demanda en absoluto.

Una de esas cuestiones no demandadas y que sin embargo requieren ser solucionadas, está referida a los resultados educativos. Ya que se observa, que la mitad de los egresados del sistema secundario no son capaces de interpretar lo que leen, así como tampoco, son capaces de producir simples textos escritos. Falencias estas detectadas en el desempeño de los alumnos que llegan a las universidades, donde evidencian marcadas dificultades para interpretar el material de estudio por falta de comprensión lectora. Algo aún más grave sucede con la otra asignatura de enorme significación como es la matemática, a la que una inmensa mayoría se niega a incorporarla, eligiendo tempranamente carreras donde la matemática tenga muy poco que ver. Siendo así que existen carreras superpobladas de alumnos y de profesionales, en un marcado contraste con las carreras donde las matemáticas son el cimiento indispensable sobre el que construir los otros conocimientos específicos. No hace falta marcar cuáles son esas carreras que todas las personas medianamente informadas conocen. El gran problema reside, en que las carreras prioritarias para el desarrollo económico del país, como son las ingenierías en todas sus ramas, no están ofreciendo la cantidad de profesionales que el país necesita y demanda. Observándose una demanda totalmente insatisfecha. Siendo uno de los grandes escollos la incorporación de la matemática en los trayectos educativos primario y secundario. Quienes deberían reclamar para que se produzcan los cambios, elevando sus quejas, son los padres de los estudiantes que advirtiendo las falencias, callan la protesta y todo tipo de reclamo. Existiendo un consenso no explicitado, que terminar la escuela secundaria y obtener el certificado de estudios, aunque esté vacio de contenidos, ya es suficiente. Demás está decir, que de no existir reclamos ni demandas de cambios por parte de la ciudadanía, ningún funcionario se pondrá a implementarlos, sobre todo porque las exigencias educativas y los esfuerzos que demandan materias con contenidos significativos, son resistidas por los estudiantes a los que se les ha transmitido fuertemente la moda del menor esfuerzo y del desinterés por lo que no pueda resultarles divertido. Modas estas, que están desactivando todas las posibilidades de mejoramiento, deteriorando cada vez más los resultados con el correr de los tiempos. Durante todos los años que me desempeñé como docente, jamás escuche ningún comentario parecido a una queja sobre los bajos niveles que ofrece el sistema educativo. Las grandes quejas direccionan sus reclamos hacia las bajas notas en particular, obtenidas por sus hijos. Quejas estas que adquieren una virulencia cada vez mayor. Por lo que es prácticamente imposible que en estas condiciones el sistema mejore (*).

Enlace sugerido
(*) http://garenioblog.blogspot.com.ar/2013/08/reconciliarse-con-el-esfuerzo.html

Eugenio García

(La Nota digital)

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