Ya habían denunciado el problema en junio del año pasado. Pero desde ese momento nada ha cambiado. La familia Bengochea, que vive a 8 kilómetros al oeste de la ciudad de Villaguay, sigue padeciendo la fumigación que realiza un productor agropecuario en un predio perteneciente al Aeroclub de esa localidad. La situación que se repite cada tres meses, durante los últimos tres años, afectó seriamente la salud de María Florencia, una de las integrantes de la familia.

“Ve un mosquito o un avión y se asusta”, explica su hermano, Juan. La última fumigación se hizo el martes, en horario matutino, pero como suele pasar el aviso para la familia llegó tarde. “La Policía me informó que iban a fumigar con glifosato. Pero en esa fuerza está asentado que avisaron 15 días antes, cuando lo correcto es que lo hagan con 48 horas de anticipación”, se quejó María Ester Larrea Blanco, la madre de Juan y de María Florencia. Pese a las gestiones realizadas ante la fuerza de seguridad y el Municipio de Villaguay, los Bengochea aseguran que nadie les ha dado respuesta alguna. “Nos contestaron desde el Municipio que no pueden hacer nada, porque no hay una ordenanza que reglamente esta actividad”, dijo Juan. El lugar donde periódicamente se fumiga se extiende a 50 metros a ambos lados de la pista del Aeroclub. Allí se siembra soja, aunque el espacio se destina el lugar para otros cultivos. No solo la familia Bengochea corre riesgos producto de los agroquímicos. A pocos metros se ubica la escuela N° 5 Paraná, cuyas autoridades denunciaron tiempo atrás fumigaciones cerca de su predio.
Pese a que las leyes y resoluciones vigentes prohíben este tipo de prácticas, las fumigaciones continúan, sin tener en cuenta el riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente. “Cruza un curso de agua que atraviesa la pista del Aeroclub. Se trata de un riacho que fue entubado para su mejor escurrimiento. El mismo está a 15 metros del sembrado. Está prohibido realizar esta actividad tan cerca”, afirmó Bengochea. Además alertó sobre las consecuencias que podría tener esta medida. “Si llega a llover todo ese agua desemboca en el río Gualeguay. El mismo curso pasa a 20 metros de nuestra casa. Vivimos de los animales, la cría de chanchos, de ovejas y somos gente laburadora”. Aclaró que -en esta oportunidad- no realizaron la denuncia policial, por recomendación de su abogado, “debido a que nuestra familia no sufrió las consecuencias”.
Víctima de la fumigación
María Florencia cumplió 17 años el 20 de agosto. Pero desde hace tres se convirtió en una víctima más de los agroquímicos. “Ella se ahoga, se le corta la respiración, como un ataque de asma”, cuenta su hermano. La hicieron atender por el médico policial, pero de la consulta se volvieron con respuestas contradictorias. “Está constatado que tuvo problemas por una intoxicación, aunque nadie se anima a poner cuáles son las causas”, manifestó en diálogo con Uno. Su abuela de 90 años tuvo que ser operada de cáncer y según le dijeron los médicos podría ser producto de los agroquímicos. “Queremos que haya una reglamentación. Está en juego la vida. La última vez estuvo la gente de medio ambiente y la Policía. Los que fumigaban pararon porque ellos quisieron. Cuando se fueron empezaron a fumigar de vuelta. No respetaron la distancia del curso de agua”, aseveró Bengochea.
“Cumplieron con la ley”
La directora de Medio Ambiente de Villaguay, Luciana Silva, se refirió al caso denunciado por la familia de pequeños productores. “Fuimos a controlar y la Policía paró la fumigación de Cristian Portela”, expresó la funcionaria.
Según consignó la titular del área “el procedimiento se estaba realizando bajo la legislación de plaguicidas”. Negó que se haya fumigado a menos de 50 metros de la vivienda, y brindó detalles sobre el producto que estaba utilizando en ese momento. “Se daba la distancia, a unos 100 metros aproximadamente, las condiciones del viento era las ideales y el ingeniero había presentado la receta”, explicó Silva. Señaló que es la primera vez que concurre a este lugar convocada por una denuncia de estas características. “Si hubo otras fumigaciones no nos enteramos”, indicó. Respecto de la falta de normativas para evitar este tipo de maniobras sostuvo: “Las ordenanzas son muy generales y no se estipulan ni medidas ni controles”.
Acerca del problema de salud que padece María Florencia, la funcionaria dijo no tener conocimiento del mismo, a la vez que aseguró que seguirán los controles en la zona para hacer cumplir la reglamentación vigente. Los productores ya conocen que antes de comenzar una fumigación debe estar presente un ingeniero agrónomo. Los vecinos siguen advirtiendo que en muchos casos no hay profesionales presentes. En la Ley Nº 6.599 que data de 1980 se establece el régimen de manejo de plaguicidas y sus sanciones.
Fuente: Análisis
(La Nota digital)













