Cada vez más la mesa de enlace se muestra como un partido político. Debajo de la piel de cordero se esconde un lobo que pretende quedarse con el poder luego de haber extenuado al gobierno legítimo y democrático en el poder por la voluntad popular. Son de la misma calaña de la derecha que llevó al enfrentamiento civil en Bolivia el año pasado.

En la mesa de enlace, se gestionan dos proyectos: uno que se muestra y otro que se esconde. El que se muestra es la incesante confrontación con el gobierno por las retenciones y las otras problemáticas económicas del campo, aunque lo central son las retenciones a la soja. Las otras problemáticas las toman, porque no podrían dejar de hacerlo, ya que dicen representar los intereses de los otros productores no sojeros. El proyecto que se esconde es un proyecto político para acceder al poder desalojando al actual gobierno.

Desde un principio se veía clarito sus intenciones, que no están muy distantes de las intenciones de los Prefectos de las regiones bolivianas que confrontaron duramente con el gobierno de Evo Morales durante el 2008.

Un movimiento esencialmente gremial, se muestra hoy jugando fuertemente en el ámbito político, usándose mutuamente con la oposición. Ambos sectores, Mesa de Enlace y Oposición se asocian para derribar al gobierno. Quieren desplazarlo del poder, sin importarles las consecuencias tremendas que tendrá que soportar el pueblo que ve en el horizonte, sumadas: a la crisis internacional, las embestidas de la mesa de enlace y a los embates de la oposición. Todos juntos sumados para debilitar y desplazar al gobierno surgido de la voluntad popular a fines de 2007.

Hace un año aparentaban ser sectores bolsiqueados por el Estado mediante las retenciones. Ahora la van de sufridos y empobrecidos por la crisis. Hoy el pueblo ya los está viendo en su verdadera dimensión, de un sector ávido de poder que no parece detenerse ante nada.

Existen todavía muchos millones de toneladas de soja en manos de productores sin vender, que no son utilizadas como una reserva como nos quieren hacer creer. Son usadas como elemento de presión política contra el gobierno al que quieren desestabilizar.

Uno de sus fervientes defensores del movimiento rural o más bien el más firme opositor al gobierno, el periodista y columnista del matutino La Nación Joaquín Morales Solá. Escribió el sábado 14 de marzo, bajo el título “la urna como salvavidas”, el siguiente párrafo: “…Una fracción importante de productores agropecuarios decidió por su cuenta no comercializar granos hasta después de las elecciones. Confían en que un gobierno más débil, luego de la contienda electoral, podría ceder en una baja considerable de las retenciones, sobre todo de la soja.”

Esa actitud es la que vienen teniendo un grupo estimado de 2000 productores fuertes económicamente, poseedores de soja residual, para ganarle la pulseada al gobierno y arrancarle una rebaja en las retenciones del grano. No ya para satisfacer sus insaciables apetencias económicas, sino para derrotar al gobierno políticamente. El objetivo es político. Va más allá de lo económico. No va solamente por la caja sectorial o personal. Va por el poder político del país.

Ellos son especialistas en esta forma de alcanzar el poder. Siempre lo han hecho de la misma manera. Antes asociados a los sectores de las fuerzas armadas de la nación, que se hacían del poder, luego de creadas las condiciones subjetivas para que ello suceda.

El último golpe puso frente al ministerio de economía al representante de la Sociedad Rural el Dr José Alfredo Martínez de Hoz. Este fiel representante de los intereses de la Sociedad Rural fue el que introdujo en la economía de nuestro país las políticas económicas del Consenso de Washington, que llevaron a nuestra economía al desastre y últimamente al mundo también. Este mundo se encuentra hoy, producto de esas políticas, en la peor de las crisis desde la gran depresión.

Para tratar de convencer a un pueblo cada vez más desconfiado con respecto a sus segundas y terceras intenciones los lobos trasvestidos de corderos, muestran las vacas muertas de sed y las desgracias de los pequeños y medianos productores agredidos sin piedad por la sequía. Como si este desastre climático fuera una culpa atribuible al gobierno.

Para seguir convenciendo. También se muestran defensores del federalismo, cuando siempre invirtieron sus excedentes en propiedades lejos de su explotación rural y en medio de los barrios paquetes de la Capital Federal. O también, si los rendimientos crecían, en el exterior. En plazas donde nuestros grandes ganadores económicos encuentran su lugar exclusivo, como Punta del este y Miami.

El pueblo sabrá que hacer, dentro de algo más de cien días. En ese acto electoral se verá definitivamente cual es la voluntad popular. Esa en la mejor de las encuestas. La verdadera.

Cosas vedere Sancho.

Atentamente JUANCHO MILITANTE

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