Guidobono, el discípulo que superó al maestro

Por el profesor Rubén Bonelli.* Sorpresa y media, causó la misiva que se hiciera pública en el vespertino local en defensa del “soldado de Dios y la Patria”, según el profesor, Lorenzo Guidobono, en memoria del ex coronel, Mohamed Alí Seineldín, quién falleciera en días pasados.

La exaltación brotada, como expresión del discípulo, que llora de rodillas, sobre la tumba de su maestro, el joven Guidobono, perteneciente a ése nacionalismo oligárquico católico y por ende, partidario de los regímenes de fuerza, espetó con bronca de cruzado, su vómito intolerante y antidemocrático sobre una de las mujeres más representativas de la Argentina: Estela Barnes de Carlotto, llamándola “truchiabuela”.

Precisamente ese nacionalismo católico y reaccionario, a la cual pertenece, tiene como ideólogos a hombres que, paradójicamente no son argentinos. De allí que, en su esquizofrenia ideológica, reivindican a Mussolini, Primo de Rivera o el francés Charles Maurrás, todos ellos, arquetipos de una casta de familias italianas, pertenecientes a la nobleza, radicada en la Argentina, que tuvieron como objetivo de transplantar este bagaje de ideas foráneas.

Lo que desconoce, el profesor de educación física, es que tan mentado “nacionalismo”, de la cual hace gala, aparece en su génesis adherido a la oligarquía liberal, a quién termina saludando irónicamente, “con el brazo derecho en alto”, al finalizar su carta de lectores. De allí su odio de casta, contra los dos grandes movimientos nacionales y populares argentinos, como lo fueran, el yrigoyenismo por un lado, y el peronismo por el otro. ¿Cómo juzgaba a Hipólito Irigoyen ése “nacionalismo” puro?: de “anquilosis servil” y “desorden senil”. ¿Del peronismo que decía?: “orden totalitario y anónimo” y “cesarismo pebliscitario” y sin dudar un instante, durante la Argentina de la Justicia Social, retornó al liberalismo, padre y protector de su estirpe de clase.

Pero Guidobono, fue más allá de sus refinados gustos por los “verdes” y el pelo corto, cuando en uno de los pasajes de la nota, critica, cual discípulo, enojado esta vez, con su antes admirado maestro; al señalar “la aparición poco feliz”, de Seineldín, “cuando elogió el discurso del tirano Castro en la Facultad de Derecho”, palabras éstas, que lo ubican aun más a la derecha reaccionaria, del extinto ex coronel. En síntesis y haciendo una burda comparación, el dueño de multimedios, Daniel Hadad, a la cual se hace también referencia en la nota, es Ernesto “Che” Guevara”, comparado con la posición ideológica del profesor. Al decir de un famoso escritor, Guidobono es, “el discípulo que superó al maestro”.

Por último, hay que destacar algo que llama poderosamente la atención y es precisamente, cuando el docente en cuestión, se refiere a Estela Carlotto como “truchiabuela”, es decir, “que no habría sido jamás abuela”, título que se viera en la página SEPRÍN (Servicio Privado de Información), página relacionada con mano de obra desocupada de ex servicios de inteligencia, de la cual, Guidobono es un asiduo lector. No es descabellado pensar entonces, que los panfletos pegados, también del SEPRÍN, en la misma cartelera que los alumnos del Colegio secundario “Alejandro Carbó” realizaron para la “Semana de la Memoria”, en el mes de marzo de este año, como así también, dos sobres anónimos que fueran enviados a la oficina de la Subsecretaría de Derechos Humanos, en calle Carriego de nuestra ciudad, con material del SEPRIN, reivindicando a la última dictadura oligárquica militar, tengan algún tipo de vinculación, con éste sector minoritario, autoritario y antidemocrático.

Alentando el repudio unánime de los señores concejales, en el día de ayer, en el recinto del Honorable Concejo Deliberante, sobre las expresiones vertidas por el profesor Guidobono, saludo pues, con una frase de nuestro querido caudillo americano, Protector de los Pueblos Libres, General José Gervasio de Artigas: “Con libertad, no ofendo ni temo”.

* Delegado de la Subsecretaría de DD HH, para Diario Río Uruguay