Al fin y al cabo el oficialismo tuvo que clavarse ese jarabe que aborrece y que le hizo tomar durante seis años a las fuerzas opositoras. Yo no dramatizaría, lo de anoche fue una mayoría que no sabemos cuántas veces podrá repetirse: La relevancia del centroizquierda fue determinante. Ese mismo centroizquierda que tanto sirvió para ganar políticamente la disputa por la ley de medios.
En todo momento se habló que el acuerdo opositor juntaba unos 142 diputados, unos 13 más que el quórum. Está claro que esos votos son del multi bloque centroizquierdista. Habrá que ver, por caso, cómo va a jugar este espacio cuando los sectores más duros de la derecha propongan tratar, por ejemplo, el tema Retenciones a la soja. En todo caso será el centroizquierda el sector que tenga sobre sus espaldas la decisión final. Los antecedentes no dejan de ser preocupantes (votación por la 125) pero habrá que ver qué pasa llegado el momento.
Habrá que ver si efectivamente le dan la presidencia de la comisión de Energía a Solanas y si el cineasta logra obtener un despacho de comisión que, por ejemplo, recoja alguna de sus banderas históricas como la nacionalización del petróleo u otros aspectos ligados a la explotación minera. Ahí tendremos la ocasión de ver si obtienen los votos necesarios para transformar estos proyectos en leyes.
Una vez que el reparto de comisiones y espacios de poder se concrete va a comenzar otra historia y van a tener que ser Aguad, Pinedo y Solá los que tengan que garantizar mayoría para cada proyecto en particular.
El oficialismo, por su parte, tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos pero lo que nunca debe resignar es la posibilidad de hacer política porque sólo procediendo con torpeza se le puede facilitar el juego a la derecha. Si empieza a jugar el juego de no bajar a dar quórum y esas artimañas propias de los que se sienten perdedores, va a facilitarles las cosas. No hay que olvidar que ya Lozano, Macaluse y cía votaron con la SRA, lo que habilita a pensar que lo pueden volver a hacer porque, ya se sabe: “Derecha hay en los dos lados”
Se vienen meses de mucha rosca pero no hay que olvidar que la mayoría de las leyes que el Ejecutivo precisaba ya están sancionadas. De ahora en más todo lo que se pretenda votar va impactar un poco en la gestión actual pero bien de lleno en las posibilidades del nuevo gobierno. Habrán de saber los presidenciables opositores que si por ejemplo se bajan las retensiones a la soja, esos recursos deberán salir de otro lado, y así sucesivamente. Cristina tiene una buena cobertura en materia de leyes como para tener un 2010 bastante tranquilo. El problema lo van a empezar a tener ahora ellos, pues todas las propuestas antiestado que sancionen impactarán de lleno sobre su propia gestión, si ganan la presidencia.
Pero además, esa mayoría lograda solamente para repartir espacios en la Cámara es una inmensa bolsa de gatos. Si hasta se pelearon De Narváez y Solá delante de todo el mundo y el peronismo disidente salió hecho jirones de la sesión…
El dispositivo mediático luce orgásmico en esta fresca mañana de diciembre y le quiere hacer creer a la ciudadanía que comenzó el cambio.
Yo esperaría, yo sería un poco más cauto. Yo no descorcharía ya los espumantes, porque después se les va el gas y son horribles…
Lo que se impone ahora es esperar y contemplar cómo logran procesar los inmensos quilombos internos que tienen entre ellos, que solamente se atenúan cuando de enfrentar al kirchnerismo se trata. Una vez superado ese momento; una vez instaladas las nuevas autoridades llega el momento de empezar a trabajar no ya “en contra de” sino “a favor de”…
Es ahí cuando afloran todas las contradicciones al mismo tiempo entre los distintos bloques y por supuesto que también al interior de cada uno de los espacios.
La premisa del oficialismo debería ser descomprimir al máximo, porque eso es lo que les complica el panorama a las fuerzas opositoras. Aflojarles, “darles hilo” como nos decía ese señor que pasaba a nuestro lado en esas tardes ventosas de nuestra niñez en que no sabíamos cómo evitar que el barrilete dejara de colear tan furiosamente. Siempre pasaba caminando un criollo que observaba la escena y daba el mismo consejo: “dale hilo”…
Hay que darles hilo.
Y sentarse a mirar.
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