“Desaparecieron”. La afirmación salió repetidas veces de la boca de Juan Antonio Zaccaría, en alusión a los mellizos que Raquel Negro dio a luz en el Hospital Militar de Paraná. El imputado por robo de bebés y sustitución de identidad durante la última dictadura, sostuvo que sólo vio a los menores “15 minutos” y que con su madre habló “en forma muy parcial”.

De esta manera, reconoció haber tenido contacto con Negro, incluso indicó que se encontró con “el hecho consumado y que había que darle atención, porque no se puede tirar un paciente a la calle”. Además, comentó que notó que “la nena estaba bien y el varoncito más o menos, tirando a mal”, aunque aseguró que de un momento a otro “se los llevaron para otro sitio”. A su vez, deslizó que “(Antonio) Berduc y Ferrarotti eran los jefes de Terapia Intensiva, por lo debían estar de guardia ese día”, en referencia a la madrugada del nacimiento de Sabrina Gullino y su hermano. También confió que en el nosocomio “se recibían pacientes de todo el Litoral”, algunos de los cuales no eran “registrados” porque ingresaban en “forma ilegal, no correcta”. Las audiencias en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar seguirán este viernes a las 10, ocasión en la que declararán los militares retirados Jorge Fariña, Héctor González, Pascual Guerrieri, Walter Dionisio Pagano y Juan Amelong.

Durante la segunda mitad de la jornada, que inició a las 15, los acusados confirmaron sus datos personales. “Sí, se me procesa por diferentes hechos, todos relacionados a la lucha contra la subversión”, asentó Guerrieri, quien no tuvo reparos en describir las causas en las que fue condenado.

Paso seguido, el Tribunal detalló los hechos que se les imputan y el defensor Oficial Mario Franchi pidió que sus representados declaren este viernes desde las 10. Sin embargo, Humberto Franchi, abogado de Zaccaría no adhirió a la solicitud, por lo que el médico debió responder a los interrogantes de las partes acusatorias.

Si bien en un comienzo se manifestó confundido y en reiteradas oportunidades dijo no recordar algunos datos, el anestesista ratificó tener conocimiento sobre el nacimiento de los mellizos de Negro y brindó algunos datos sobre la causa.

“Yo recibía órdenes”, empezó aclarando el médico. “Venían a veces a controlar quiénes estaban y si se cumplían las órdenes impartidas”, agregó, sin dar precisiones. De inmediato, aseguró que tomó contacto con los menores “al día siguiente de su nacimiento”, el cual afirmó desconocer dónde ocurrió.

Según expresó, los vio “15 minutos” en Terapia Intensiva del nosocomio y advirtió que no supo quiénes estaban a cargo de la salud de los bebés. “La pediatría no es mi especialidad”, se cansó de remarcar el imputado, quien negó haberse comunicado con el Instituto de Pediatría. “Yo no tenía nada que ver, los metieron de prepo”, subrayó. Y detalló que “Berduc y Ferrarotti eran los jefes de Terapia Intensiva, por lo debían estar de guardia ese día”.

Luego, señaló que se los “llevaron a otra parte”, la cual tampoco pudo determinar. “A los bebés se los hicieron desaparecer, se los llevaron para otro sitio, después me enteré que los llevaron a un sanatorio”, reseñó. Asimismo, evaluó que estaban depositados “en forma irregular en el servicio, no procedieron correctamente”. Ante ello, relató que fue a “dar la novedad a Jefatura del Hospital”, pero no tuvo “prácticamente ninguna respuesta”.

“La nena estaba bien, el varoncito más o menos, tirando a mal. No di indicaciones porque no me dieron tiempo a nada”, contó ante el Tribunal integrado por Roberto López Arango –presidente-, Lilia Carnero y Juan Carlos Vallejos –subrogante.

Consultado por el representante del Ministerio Público Fiscal, José Ignacio Candioti, sobre la situación en la que se encontraba Negro, contó que “estaba sana” y que no supo su destino: “No tengo idea. La vi cinco minutos. Hablé con ella en forma muy parcial, la miré y nada más”, aseveró. Sin embargo, refirió que “siempre había algún militar al lado (de la mujer), gente dando vueltas”.

“Me encontré con el hecho consumado y hubo que darle atención, no se puede tirar a una paciente en la calle”, certificó.

En tanto, respecto al funcionamiento del nosocomio explicó que “se recibían pacientes de toda la provincia y de Rosario, se recibían pacientes de hospitales de todo el Litoral”. En esa línea, sostuvo que no recordaba que estén todos registrados: “Había cosas que no se registraban directamente. Supongo que cada internado llegaba en forma ilegal, no correcta, digamos”, deslizó.

Los hechos que se investigan en la causa

La causa tuvo su inicio en la denuncia realizada el 18 de mayo de 2005 por el entonces coordinador del Registro Único de la Verdad, Guillermo Germano. En la presentación hizo referencia a dos clases de hechos: la internación de mujeres en estado de gravidez en el Hospital Militar de Paraná, quienes se hallaban privadas ilegítimamente de su libertad; y el asesinato y entierro clandestinos de personas en el Escuadrón Comunicaciones

En ese contexto, se investiga la apropiación de los hijos de la desaparecida Raquel Negro, quien fue detenida ilegalmente al igual que su pareja Edgar Tulio Valenzuela y su hijo menor Sebastián Álvarez, el 2 de enero de 1978 en Mar del Plata. La mujer fue trasladada desde la Quinta de Funes en Rosario hasta el nosocomio castrense, donde dio a luz a los mellizos, uno de los cuales, Sabrina Gullino, recuperó su identidad en diciembre de 2008.

La joven fue abandonada el 27 de marzo de 1978 en la puerta del Hogar Huérfano de Rosario, desde donde fue dada en adopción por Raúl Gullino y Susana Scola. De su hermano mellizo no se ha logrado aún determinar su destino.

Fuente: Análisis

(La Nota digital)

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