Robo de bebés: declararon seis testigos

En la continuidad del juicio por la causa Hospital Militar, en la que se investiga el robo y sustitución de identidad de bebés en Paraná durante la última dictadura militar, este jueves declararon seis testigos que se desempeñaban como trabajadores de la salud en el nosocomio castrense y en el Instituto Privado de Pediatría (IPP), entre ellos, el médico Miguel Torrealday.

Cinco represores y un ex médico comenzaron a ser juzgados, en el marco de la causa Hospital Militar, que investiga el funcionamiento de una maternidad clandestina en el nosocomio castrense durante la última dictadura cívico militar. Están acusados por el secuestro y la sustitución de la identidad de los hijos de los detenidos desaparecidos Tulio Valenzuela y Raquel Negro, nacidos en Paraná en 1978.

En la octava jornada de audiencias, la querella peticionó la convocatoria de un nuevo testigo de Santa Fe. Se lo citará a una audiencia para recibir declaración testimonial.

Primer testigo: empleada del Laboratorio del Hospital Militar. “Tuve oportunidad de atender a una persona NN”.

A las 10.30 de este jueves arrancó la audiencia con el testimonio de una enfermera que trabajó en el nosocomio castrense desde 1960. “Al único que conozco es al doctor Zaccaría porque trabajaba en el Hospital Militar cuando yo trabajé. Simplemente tuve un trato profesional”, aclaró.

La querella le preguntó sobre su ingreso al nosocomio castrense. La mujer informó que ingresó por concurso en Laboratorio y Hemoterapia en marzo de 1960. Seguidamente mencionó a sus compañeros de trabajo en 1978, entre ellos José Maria Demartini, Ramón Suárez, y otros más.

Se le consultó sobre su labor específica en el Laboratorio. Dijo que al iniciar el año le extraía sangre a los soldados (grupo sanguíneo y RH) y el resto del año hacía extracciones “a civiles, militares y familiares”. También comentó que se encargaba de realizar transfusiones en cirugía, terapia y en algunas oportunidad en maternidad, pero especialmente en cesáreas.

Luego, la querella le preguntó si recordaba haber atendido en 1978 a algún familiar de Leopoldo Fortunato Galtieri, la testigo respondió negativamente. También se refirió a la ubicación del área del Laboratorio dentro del nosocomio castrense. Seguidamente, comentó: “Éramos como una familia dentro del Laboratorio, no había jerarquías y estábamos alejados del resto del personal del hospital”.

Respecto a su conocimiento sobre personas detenidas en el hospital, la mujer respondió: “Creo que en el hospital no hubo detenidos, pero si alrededor” y amplió: “En el Batallón de Ingenieros, en Comunicaciones, en esos lugares sé sabía que había detenidos”, admitió la testigo.

Al preguntarle si esas personas recibían atención médica en el hospital castrense, la trabajadora del Laboratorio manifestó: “Más de una vez se llevaba sangre de personas que no sabíamos sus datos porque figuraban como NN. En el pedido de los análisis y en el resultado se les ponía NN”. También explicó que la prescripción de esos pedidos de análisis la hacían los médicos militares.

Consultada sobre su contacto con los pacientes, la mujer respondió: “En el Laboratorio no tuvimos contacto con ningún NN. Desde la Dirección solicitaban que se realicen las extracciones”.

Más adelante, la querella le preguntó a la testigo si recordaba algún hecho que le llame la atención en 1978, y respondió: “No sé si fue ese año porque no recuerdo bien, pero tuve oportunidad de atender a una persona NN. Me llamaron de cirugía porque estaban operando a una persona. No puedo dar datos físicos, pero en ese caso me llamaron para tipificar el grupo sanguíno y RH. Eso hacía cuando me llamaban de cirugía”, precisó.

Y continuó su relato: “Lo estaban operando. Tenía muchas heridas. Se veía mucha sangre. Ví que era un hombre. Y cuando entré a cirugía, el médico anestesista, dijo que no era necesario (que le extraiga sangre) porque se iba a morir. Y yo le respondí: Es mi trabajo. Ese médico era el doctor Zaccaría”.

“Ese fue el único hecho en el que yo estuve con un NN. Era un hombre, pero mi campo visual era escaso”, comentó tras explicar que no podía especificar más detalles sobre la persona ni el tipo de heridas. La mujer también mencionó a los profesionales de la salud que participaron de la cirugía. “(Carlos Bautista) Suino, (Mario Sergio) Crocce (médicos militares) y probablemente otro. Eran tres pero la tercera persona no recuerdo”.

Sobre este hecho, la testigo completó su relato: “Antes de finalizar la cirugía el hombre murió. Estando yo ahí. No estaba internado en el hospital, lo trajeron de urgencia”.

Después de unos minutos, conmovida por el recuerdo, la mujer continuó: “Ese hecho me provocó mucha angustia. Pensé que vida desperdiciada. Salí del quirófano. Pase por la Sala 1 (el quirófano estaba adentro) y tenía tanta angustia que tomé el teléfono, que no se podía hacer llamadas al exterior, marqué el número de una amiga y no pude hablar. Estaba muy angustiada. Y después nunca más lo conté a nadie hasta que hice la declaración de instrucción. Nunca más comenté el tema, ni siquiera con mi familia”, confesó.

La querella continuó con el interrogante. Sobre el nacimiento de unos mellizos, dijo que no sabía nada porque “no iba a esos servicios”. Sin embargo, aclaró que se enteró por “oídas” que habían nacido mellizos de un NN, de una persona de Rosario y que la llevaron a Terapia. Eran un varón y una mujer y el varón tenía problemas pero no supe nada más”.

“Eran comentarios de las enfermeras y de la Sala. Como no se hacía atención ahí, fueron derivados porque creo que en maternidad no había incubadora. El parto creo que lo hicieron en maternidad, en el servicio de ginecología”, apuntó tras comentar que “si hubiera sido por cesárea, le hubiera ido a hacer transfusión, y lo pedían”.

Sobre el destino de los mellizos, la mujer dijo que “los derivados al IPP, de calle España. No había otro en Paraná”. En cuanto a la madre de los mellizos, dijo no saber nada. “Lo ignoro todo. Simplemente supe esto por comentarios. Sobre los nombres no sabía nada”.

Segundo testigo: preparador de Laboratorio del Hospital Militar. “Me siento amargado y avergonzado”.

El hombre comenzó su declaración diciendo que conoció al doctor Zaccaría del Hospital Militar porque se desempeñó como preparador de Laboratorio en 1978. Mencionó a varios compañeros de trabajo Granero, Yoria, Demartini, Lascano, entre otros.

La querella le preguntó sobre su tarea específica, el testigo describió su trabajo cotidiano, contó que ingresaba a las 7 y realizaba extracción de sangre de militares y familiares.

Luego dijo que no recordaba haber extraído sangre a una persona que figuraba como NN en 1978. “Todo estaba registrado en una planilla con nombre y apellido; nombre del médico y destino. Todos los días hacíamos el registro”.

Respecto a la existencia de personas detenidas dentro del hospital, dijo que desconocía y aclaró que por su especialidad, análisis bacteriológicos, permanecía metido adentro todo el día en su área de trabajo.

Al preguntarle si le realizó alguna extracción de sangre a mujeres embarazadas, respondió: “A muchísimas”. Y agregó: “A la Sala iban con nombre y apellido y nunca recibí una orden con NN”.

La querella también le preguntó si sabía sobre el nacimiento de mellizos en 1978. “No sabe nada”, expresó tras manifestarse “amargado” por todo lo que lee en los medios sobre la causa Hospital Militar. “Si las enfermeras lo dijeron es porque realmente ocurrió”, agregó.

Seguidamente, el testigo comentó que le llamó la atención (tras conocer las testimoniales de las enfermeras) que nadie sepa nada sobre Raquel Negro quien habría estado internada en la guardia médica, un lugar donde hay un médico de guarida, una enfermera y un conductor de ambulancia. Sobre los nombres de los médicos de guardia, tampoco recordó.

También expresó su angustia por el caso. “Como hombre de bien, me siento amargado y avergonzado”.

Tercer testigo: enfermera del Instituto Privado de Pediatría (IPP). “El bebé se fue de alta, se comentó que se daba en adopción”.

La mujer dijo no conocer a ningún imputado. Entre 1977 y 1978 trabajó en el IPP. Enfermera de Neonatología. Los médicos encargados y dueños Miguel Torrealday, Jorge Eduardo Rossi, Ángel Schroeder y David Vainstub. Ellos hacían guaridas y trabajaban permanentemente. También mencionó a Alfredo Sors, la doctora Buscema, y el nombre de enfermeras compañeras de trabajo.

La querella le preguntó por su labor y organización de las tareas diarias; también se refirió a los traslados. “Se trasladaban bebés con incubadoras, si era necesario porque tenía oxigeno y la ambulatoria estaba apta para traslados”.

En el caso de traslado bebés del hospital al IPP, no sabe especialmente pero dijo que generalmente se usaba ese vehículo, con el médico y la enfermera a bordo.

Al preguntarle si en aquella época recuerda a mellizos internados provenientes del nosocomio castrense, la testigo dijo que estuvo internado en el IPP un solo bebé “unos días en incubadora, con cuidados especiales. Luego, lo pasaron a una cunita”. Y amplió: “Fue puesto en incubadora para un mejor control y cuando ya no necesitó oxigeno se lo sacó. Fueron pocos días”.

Respecto a las características del bebé. La enfermera admitió haber visto al bebé pero dijo que no recuerda datos específicos. “Cuando lo vi pro primera vez ya estaba internado en la incubadora”. Tampoco recordaba el sexo del paciente.

Luego informó que los bebés en general tenían tarjetas identificatorias y los encargados de ponerle la tarjeta era el personal administrativo del IPP.

Sobre la madre, la enfermera dijo que escuchó por comentarios que ese bebé era hijo de “extremistas” aclarando que sólo eran rumores. Tampoco recuerda visitas o familiares del bebé. Y agregó: “El bebé fue dado de alta, se comentó que se daba en adopción. Fue un comentario que escuché”, remarcó.

Seguidamente, la testigo contó que al bebé “se lo vestía y pasaba a la parte administrativa. No se daban más detalles. Nos dieron la ropa pero nada más”.

Sobre las planillas de registro de datos de los pacientes internados, dijo que no recuerda nada. Al preguntarle si era natural que la registración permanecía en el tiempo o si se realizaba rápidamente el trabajo de identificar a la persona que ingresaba al IPP, la enfermera respondió que ese tema era administrativo y no era de su competencia.

Luego, la querella le preguntó a la testigo si recordaba que el bebé recibió alguna visita. “No, únicamente vi que la esposa del médico (David) Vainstub y amigas o familiares fueron a ver al bebé a través del vidrio y dijeron: Mirá el bebé de la extremista”, manifestó.

Sobre las características y estado de saldu del bebe internado, si tenía cardiopatía congénita grave o si era un niño prematuro, dijo que no lo recordaba pero aclaró que a los pequeños “no le dan de alta hasta que no completa su peso”.

Respecto a lo horarios de los médicos, la enfermera dijo que había siempre uno de guardia las 24 horas, los cuatro iban rotando y comentó que el bebé estuvo más de cuatro días internado en el IPP.

Cuarto testigo: Miguel Torrealday, médico del Instituto Privado de Pediatría (IPP). “No quiero ser parte de lo que se dice ser la corporación médica”.

Al iniciar su testimonial, por más de una hora, Torrealday dijo que de los imputados de la causa sólo conoce al doctor Zaccaría por ser un colega y también del Circulo Médico. Inicialmente expresó que desea “que se esclarezca la verdad”.

“En 1978 era uno de los socios del IPP y me desempeñaba como médico. Hacia pocos médicos que habíamos iniciado neonatología y desarrollábamos esa actividad dentro del IPP. No había médico encargado, era un servicio abierto. Cada profesional internaba a sus paciente, le hacia la evolución y el alta. Teníamos una guardia que cumplía funciones en consultorios externos. y asistíamos a neonatología si se lo requería”, detalló Torrealday.

Luego, el testigo contó que en 1978 “tuve la oportunidad de revisar el libro (registración de datos de los pacientes) y advertí que entre los pacientes había un ingreso NN, no figuraba el lugar de derivación pero en otra columna, figuraba el Hospital Militar como encargado de la prestación. Hace muchos años que dejé de ver el libro”.

Seguidamente, el profesional de la salud comentó que hace unos años viajó a la ciudad de Rosario a realizar su exposición sobre la causa. Dijo que se reunió con una abogada y también vio a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. “Hicimos un análisis del libro, investigamos el caso y vimos que los niños fueron dados de alta el mismo día. Por eso presumimos que el médico era el mismo (que atendió a los mellizos). Estamos comprometidos con el caso”, expresó Torrealday y más adelante acotó: “Carlotto venia a buscar antecedentes de los hijos de Negro”.

En este contexto, el médico insistió: “Estamos comprometidos y queremos saber quien atendió a estos pacientes”.

También comentó que en aquellos años “no existía la ley de identificación del recién nacido pero nos sorprende que figure como NN López”. Seguidamente, informó que Laura Mariza era empleada del área administrativa y encargada de hacer las registraciones del IPP, y brindó detalles de la dotación de la Sala de Neonatología. “Había capacidad para cuatro niños de riesgo”, precisó.

Al testigo se le interrogó específicamente sobre las registraciones de los pacientes del IPP. “Cuando vi el libro lo conversé con mis colegas, me quedó la inquietud. Y les dije que iba a poner en conocimiento de lo que había ocurrido”. Lo dijo respecto al paciente internado como NN López.

Luego, Torrealday manifestó: “En esa época funcionaban cinco consultorio. Pasaban alrededor de 200 pacientes y nosotros atendíamos el consultorio de mañana y de tarde, íbamos al hospital, es decir que estábamos comprometidos con muchas actividades. Yo no estaba en conocimiento (sobre el caso)”, explicó.

El Tribunal insistió en preguntarle al testigo sobre el destino de los mellizos e incluso se le recordó la declaración de una de las enfermeras que aseguró que en el IPP hubo un bebé internado que luego de varios días fue dado de alta para darlo en adopción. Al respecto, Torrealday manifestó: “No debe haber ocurrido. No es ese el mecanismo. El paciente se iba por el alta del médico. Y esos dos pacientes se fueron el mismo día. No cabe en mi esa situación”.

Al preguntarle si tenía conocimiento de la persona que entregó los bebés, Torrealday respondió: “El médico debe haber sabido, pero nosotros estamos comprometidos en saber quién fue”.

“No quiero ser parte de lo que se dice ser la corporación médica. Por eso puse en conocimiento el caso. Y quiero saber quién fue el médico que lo atendió”, ratificó.

Interrogado sobre los nombres de los médicos de guardia, Torrealday manifestó: “No me quiero equivocar porque corro el riesgo de mencionar a alguien y equivocarme”. Sin embargo, el testigo mencionó a “Mare, Baigorria, Gallino, Salomone. Eran muchos pero creo que las enfermeras nos pueden ayudar mucho a dar datos”, aseveró.

Luego de varios minutos de interrogatorio, el médico expresó: “Nosotros queremos saber quién lo atendió. Para poder recuperar la memoria”.

Quinto testigo: enfermera del Instituto Privado de Pediatría (IPP). “Nunca vi ninguna cuna o incubadora que no tuviera identificación”

A las 14 comenzó la testimonial del cuarto testigo. Trabajó como enfermera de Neonatología del IPP. Dijo no conocer a ninguno de los imputados. “Mis horarios eran rotativos pero el mismo rol de enfermera. Los jefes eran los médicos del directorio del IPP: Miguel Torrealday, Jorge Eduardo Rossi, Ángel Schroeder y David Vainstub”. Y luego mencionó a sus compañeras de trabajo.

La querella le preguntó por su labor diario en el IPP. “Atendíamos a los niños en incubadora y cuna” dando a entender que tenía un trato directo con los pequeños. También se refirió al trabajo de los médicos de guardia.

Respecto a la identificación de los niños, dijo que tenía en su cartilla los nombres y el tratamiento a realizar. En las incubadoras y cunas tenían un nombre. “Los niños no estaban sin nombre. Nunca vi ninguna cuna o incubadora que no tuviera identificación”, remarcó.

Luego, la testigo informó que a la Sala de Neonatología no ingresaban personas ajenas. Sólo los cuatro médicos mencionados anteriormente y otros nuevos para hacer guardias como Lose, Sors y (Lorenzo) Torrealday, mencionó.

“Los ingresos y egresos los realiza el personal encargado de la parte administrativa. Y de noche o los días feriados lo hacían los médicos. Nosotras no”, agregó al ser interrogada sobre el tema.

La querella le preguntó si recordaba que en marzo de 1978 habían ingresado al IPP bebés derivados del Hospital Militar, la mujer respondió negativamente. Tampoco tuvo conocimiento sobre la existencia de mellizos internados en el IPP ni que hubiera bebés de padres que eran tildados de “subversivos o terroristas”.

Al preguntarle si tuvo conocimiento sobre algún caso de bebés dados en adopción, la enfermera respondió: “No. Yo no me enteré jamás”. Y aclaró que la Sala de Neonatología “no era una sala de exhibición”.

Más adelante, la mujer contó que trabajó en Neonatología del San Roque con los médicos Torrealday y Schroeder.

Luego, fue interrogada sobre los traslados y el trabajo específico de las guardias médicas en el IPP. Se le mostró el libro de actas del registro de internación, dijo que no recordaba y desconocía los nombres.

Sobre los horarios de visitas en Neonatología y el alta de los pacientes, la enfermera dijo que al momento del alta el médico citaba a los padres. “Siempre eran los padres que los retiraban”, acotó.

Sexto testigo: enfermera del San Roque y del Instituto Privado de Pediatría (IPP). “Había dos bebés NN. La nena era más gordita y el nene más chiquito”.

La enfermera, último testigo de la jornada, informó que en marzo de 1978 trabajó en la Sala de Neonatología del Hospital Materno Infantil San Roque y también en el IPP. Recordó y mencionó a sus compañeras enfermeras de trabajo y a los médicos del IPP: Miguel Torrealday, Jorge Eduardo Rossi, Ángel Schroeder y David Vainstub.

La querella le preguntó sobre su labor, horarios y las guardias médicas. También sobre la registración de los pacientes, y al respecto comentó: “Nosotros no tomábamos los datos. Si llegaba un bebé, nos traían los datos y los transcribíamos”.

Interrogada sobre los traslados y derivaciones de los pacientes, dijo que los médicos se encargaban de buscarlos, dependiendo de la patología de cada caso.

Al preguntarle si en marzo de 1978 recordaba que hubiera mellizos internados en Neonatología del IPP, la mujer respondió: “Siempre había mellizos. Pero no me acuerdo de los apellidos”.

Seguidamente, la enfermera recordó: “Había dos bebés NN. La nena era más gordita y el nene más chiquito. Como no los buscaban, a veces nosotras los alzábamos”.

Luego dijo que “no era muy común” que haya niños internados sin padres o familiares que los visiten, excepto cuando eran oriundos del interior, pero aclaró que siempre estaban los padres de los pequeños.

Además, la mujer comentó que los bebés tenían peso adecuado por lo que estimó que no estuvieron muchos días internados en el IPP. Y resaltó que los médicos que atendían a los bebés en la Sala de Neonatología eran Torrealday, Rossi, Schroeder.

Finalmente, consultada acerca del destino de los mellizos, la testigo respondió: “No me acuerdo nada, de nada”.

Las testimoniales continuarán este viernes a las 9 en el edificio de los Tribunales Federales de calle 25 de Mayo, de la ciudad de Paraná.

Fuente: radio LT14

(La Nota digital)