“El olor a podrido de Soychú me tiene podrido” es un grupo en la red social Facebook creado por Cristian Etulain, un vecino de Gualeguay que vive en cercanías al frigorífico avícola Soychú. “Los vecinos de la zona norte de la ciudad estamos cansados del terrible olor que despide la empresa a distintas horas, generalmente a la madrugada o a la noche”, señaló.
Etulain agregó: “también vierte sus efluentes en el río que de tan contaminado que está ya no podemos hacer uso del balneario en la ciudad”.
En diálogo con agencia AIM, Etulain manifestó que “lo que pedimos es que se haga un estudio serio acerca del impacto de los olores y efluentes del frigorífico, si realmente afecta a la salud de las personas, porque hay mucha gente que tiene alergias, problemas respiratorios y manchas en la piel, que no sabemos si es por problemas relacionados a esto o no”.
En ese sentido, “nosotros somos nada mas que vecinos, necesitamos que el gobierno tome cartas en el asunto y hagan los estudios necesarios. En su momento el Foro Ambiental de Gualeguay realizó un análisis de muestras de agua del río Gualeguay, donde deshecha sus efluentes el frigorífico, y algunos valores dieron positivo, pero rápidamente salieron desde la empresa a desmentirlos, o decir que era por problemas excepcionales”.
“Si queremos hacer de Gualeguay una ciudad turística necesitamos resolver este tema, porque la realidad es que en la ciudad ya no tenemos balneario, lo que es pura y exclusiva responsabilidad de Soychú por el olor a podrido y el agua contaminada, y negligencia de los gobernantes”, indicó Etulain y agregó: “están en juego muchos intereses pero el que paga el pato es el pueblo, los ciudadanos sólo podemos hacer conocer nuestra queja”.
“El frigorífico larga olores nauseabundos continuamente, y en verano se complica aún más. Además insume millones de litros de agua por día, que extrae de las napas, y luego la vuelca al río Gualeguay, la gente ya no se puede bañar más en él por cómo está contaminado”, sostuvo a AIM, y añadió: “las casas y propiedades en los alrededores del frigorífico se devaluaron mucho, los olores a la noche y a la madrugada hacen que si uno quiere salir al patio tenga que meterse nuevamente adentro o salir a dar un paseo porque no se puede estar”.
(La Nota digital)













