Denominan Omar Amestoy y María del Carmen Fettolini a calles de Nogoyá

Un proyecto presentado por Familiares y Amigos de Desaparecidos para mantener presentes a quienes fueron asesinados, junto con sus hijos pequeños, durante la última dictadura.

Amestoy Fettolini

Organismos de derechos humanos de Nogoyá presentaron hace unos días ante el Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para que dos calles de la ciudad lleven el nombre de Omar Amestoy y María del Carmen Fettolini, ambos asesinados el 19 de noviembre de 1976, en la denominada Masacre de Juan B. Justo, en la localidad bonaerense de San Nicolás.

La iniciativa fue elaborada por Familiares y Amigos de Desaparecidos Nogoyá (Faden) y la Agrupación 27 de Oktubre y presentada ante el cuerpo legislativo por los concejales Marina Flores y Eduardo Molas.
“Nos pareció una forma de reivindicar la lucha de ambos, como así también la de sus familias; así se los planteamos y ellos estuvieron de acuerdo”, explicó Guillermina López, militante de la Agrupación 27 de Oktubre. “Es un proyecto que pretende reivindicar el compromiso con la sociedad que tuvieron Omar y María del Carmen, dos nogoyaenses que dieron su vida por algo que no era nada del otro mundo, simplemente ayudaban a los demás a través de la militancia; para que el día de mañana, cuando alguien pase por ese lugar, se acuerde de ellos, y para que las generaciones que vienen pregunten quiénes eran, qué hicieron y por qué ya no están”, agregó.

La iniciativa fue ingresada hace unos días y en dos artículos plantea imponer los nombres de Omar Amestoy y María del Carmen Fettolini a dos calles públicas ubicadas en la manzana 151-2, entre Fitz Gerald y Concordia, en la zona norte de la ciudad. “Allí hay unas callecitas cortas, diagonales, que se encuentran en un punto, y justamente por eso las elegimos: para simbolizar con esas dos calles el encuentro de Omar y María del Carmen”, remarcó López.

En los fundamentos del proyecto se destaca la tarea militante de ambos. Omar Darío Amestoy era el mayor de cuatro hermanos. A los 17 años se fue a estudiar a Santa Fe. Primero intentó Ingeniería Química, pero enseguida abandonó y comenzó la carrera de Derecho. A los 23 años se recibió de escribano y volvió a su ciudad, donde lo esperaba su novia desde la infancia y al poco tiempo se casaron.
María del Carmen Fettolini era una de cinco hermanos. Había sido una de las primeras maestras jardineras, en el Colegio del Huerto, y una mujer comprometida con la realidad social.

Cuando se hizo cargo del Registro de la Propiedad del Automotor de Nogoyá, Omar impuso como norma que cada empleado tuviera el mismo sueldo, desde el jefe hasta un ordenanza. Para ese entonces, era también un activo militante barrial en la ciudad, donde había montado varios hornos de ladrillos para construir viviendas.

En los meses previos al golpe de Estado, huyeron primero a Paraná, luego cruzaron a Santa Fe y finalmente se instalaron en San Nicolás. Con nombres falsos, Omar y Pochi tenían una marroquinería en el centro de la ciudad. Allí los encontraron las botas asesinas.

El proyecto presentado ante el Concejo Deliberante hace mención a que por estos días se está desarrollando el juicio contra tres represores acusados por la denominada Masacre de Juan B. Justo, en la que fueron asesinados Omar, María del Carmen Fettolini, los pequeños hijos de ambos –María Eugenia y Fernando, de 5 y 3 años– y Ana María del Carmen Granada. El único sobreviviente fue Manuel Gonçalves, el hijo de la mujer, que tenía cinco meses.

En el banquillo de los acusados están Manuel Fernando Saint Amant, Antonio Federico Bossie y Jorge Muñoz. El primero era jefe del Área Militar 132 y del Batallón de Ingenieros de Combate 101, el segundo era su jefe de Operaciones y el otro era jefe de la Delegación San Nicolás de Policía Federal. Pero se presume que en el hecho participaron, por lo menos, una veintena de efectivos policiales y militares.

La masacre

El 19 de noviembre de 1976 los militares llegaron temprano con tanques, camiones y un verdadero arsenal; cerraron el paso a tres cuadras a la redonda para impedir que los vecinos puedan acercarse a la zona e irrumpieron en la casa de calle Juan B. Justo 676. Eran las 6 de la mañana cuando la patota irrumpió a los tiros.
Antes de la balacera, Omar y Pochi encerraron a sus hijos en el baño, para resguardarlos del ataque, y Ana María alcanzó a envolver a Manuel en unas mantas y lo escondió en un placard.
Se cree que primero mataron a la pareja y los gases lacrimógenos que los militares tiraron por la claraboya asfixiaron en forma inmediata a Fernando. María Eugenia, su hermanita, fue trasladada con vida al Hospital San Felipe de San Nicolás, pero vivió unas pocas horas hasta que murió.

Fuente: El Diario

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(La Nota digital)

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