El represor Mazzaferri quedó a un paso del juicio oral

Es señalado como torturador de la Policía Federal de Concepción del Uruguay durante la dictadura. Está acusado por violación de domicilio, detención y privación ilegal de la libertad y torturas, y como integrante de una asociación ilícita.

José Darío Mazzaferri

El ex policía federal José Darío Mazzaferri quedó a un paso del juicio oral en la causa que lo tiene como imputado por crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1977 en Concepción del Uruguay.
El dato surge a partir de la decisión de la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná de confirmar el procesamiento y prisión preventiva de Mazzaferri, acusado por los delitos de violación de domicilio, detención y privación ilegal de la libertad y torturas contra ocho personas en la Delegación Uruguay de la Policía Federal, y como integrante de una asociación ilícita. Las víctimas son estudiantes secundarios que fueron secuestrados en julio de 1976 y permanecieron durante varios días en la delegación, militantes sociales de Concepción del Uruguay y dos personas oriundas de Gueleguaychú.
Mazzaferri fue detenido en diciembre de 2013, después de permanecer prófugo desde mayo de 2009. En ese tiempo fueron imputados y juzgados otros dos ex policías de la delegación, que resultaron condenados por el Tribunal Oral Federal de Paraná: Julio César Rodríguez, alias Moscardón Verde, recibió la pena de 15 años de prisión; mientras que a Francisco Crescenzo se le impuso una pena de 10 años de cárcel. “Las conductas imputadas constituyen delitos de lesa humanidad cometidos en el contexto histórico del terrorismo de Estado que azolara en nuestro país en el marco del segundo genocidio nacional ocurrido entre los años 1975 y 1983”, decía la sentencia.
El tribunal rechazó el planteo de nulidad expuesto por la defensa de Mazzaferri, como también la invocación de que los hechos que se le imputan al represor estarían comprendidos por las leyes de obediencia debida y punto final, y la pretensión de que los delitos sean declarados prescriptos. Del mismo modo, echó por tierra el argumento de que el represor “se desempeñó dentro de las áreas administrativas de la misma guardia” y que “su cargo no le permitía ser autor” de los hechos imputados.
Por el contrario, el fallo resalta el valor de las testimoniales de las víctimas, a las que considera “claras, contundentes y contestes en el relato de los ilícitos investigados y la intervención que le cabe al imputado en los mismos”, a la vez que valora los testimonios brindados por ex agentes de la Policía Federal que cumplieron funciones en la delegación en el período en que ocurrieron los hechos y que, a juicio de los camaristas, “abonan la hipótesis incriminadora vinculada al lugar donde estuvieron detenidas las víctimas y donde se habrían efectuado las torturas y tormentos”.
Dueño de la picana. Mazzaferri es oriundo de Capital Federal y llegó a Concepción del Uruguay en 1975, con 23 años y el grado de oficial subinspector. Enseguida quedó a cargo del área de inteligencia de la Policía Federal, que funcionaba bajo el rótulo de “oficina técnica”. A partir del 24 de marzo de 1976 comenzó a funcionar como una estructura paralela a las actividades formales de la fuerza y desde allí se coordinaban las operaciones de la represión ilegal.
En el juicio, las víctimas dieron testimonios coincidentes respecto del rol de Mazzaferri en la estructura parapolicial: era quien encabezaba los operativos –a veces hasta utilizando su automóvil particular– e instruía a los agentes en las más terribles técnicas de tortura con picana eléctrica.
Carlos Martínez Paiva, por ejemplo, contó que una patota fue a buscarlo a su casa y lo arrancaron a punta de pistola, que sustrajeron diversos objetos, y que lo golpearon delante de su esposa e hijos. Una vez en la delegación de la Policía Federal continuaron sus padecimientos: dijo que era Rodríguez quien lo golpeaba y que Mazzaferri era quien le aplicaba picana, a la vez que se reían de su estado.
César Román, por su parte, contó que una noche lo sacaron del Casino de Oficiales y lo llevaron hasta una habitación en el piso superior. Allí vio a Martínez Paiva tirado sobre un elástico, atado de pies y manos con alambres. “Apenas entramos, Mazzaferri me apuntó con la picana y se la puso en los genitales a Martínez Paiva, que pegó un grito y se arqueó sobre la cama”, relató.
Juan Carlos Romero, otro ex detenido, dijo que lo “sacaron” de su vivienda alrededor de las 3 de la madrugada, entre insultos, y que luego revolvieron toda la casa. También señaló a Rodríguez y Mazzaferri. Luego fue torturado con picana eléctrica en la sede policial y dijo haber visto cómo Mazzaferri empalaba a otro detenido político, y que luego lo amenazó diciéndole: “Esto te va a pasar a vos, pend… de mier…”.

Fuente: El Diario – Foto: Radio Máxima

(La Nota digital)