Expedición Peronista al Aconcagua por el Cambio Climático

El lema es “Cambiemos el Sistema, no el Clima” y bajo la advocación de dos argentinos señeros: Juan Domingo Perón y el Papa Francisco. “Para fin de año intentaré hacer cumbre por tercera vez en el Aconcagua”, dijo el alpinista.

aconcagua

¿POR QUÉ AL ACONCAGUA?

Por que con sus 6.962 metros sobre el nivel del mar,es la montaña más alta de América, del hemisferio sur y del hemisferio occidental. Es uno de los destinos preferidos del montañismo mundial. En su base de Plaza de Mulas se reúnen todos los años miles de aficionados: verdadera “Babel de carpas” en que se hablan todas las lenguas.
Montaña altamente simbólica, los pueblos orignarios la llamaban “Centinela de Piedra”. Para los Incas era una entidad tutelar que protegía a los hombres, y la veneraban como tal.
Se encuentra en una de las formaciones -la Cordillera Central- que evidencian con mayor claridad el avance del calentamiento global a través del retroceso de los glaciares. En regiones áridas como Cuyo la vida social y la producción dependen de las aguas de deshielo, y el calentamiento global puede significar mayor desertificación.

¿POR QUÉ PERONISTA?

Porque el General Perón, tres veces Presidente por el voto del pueblo argentino, está estrechamente unido, tanto al Aconcagua como al montañismo y a la protección ambiental. Estas cuestiones son poco conocidas y vale la pena reseñarlas.
Perón, quien llevaba sangre indígena, se crió en la Patagonia, en una familia campesina; amaba a la naturaleza y a los animales, y supo ser gran deportista y pionero de los deportes de montaña en la Argentina.
Enviado a fines de los años treinta como agregado militar a varios países europeos, aprende en los Alpes nuevas destrezas técnicas para la conformación y especialización de los modernos regimientos de montaña. “He tenido oportunidad de asistir a numerosos ejercicios de montaña (de compañías, batallones y regimientos), al desarrollo de cursos especiales de alpinismo y esquí y a maniobras de divisiones Alpinas, en el tiempo que he estado incorporado al Ejército Italiano”, recordará más tarde. A su regreso al país, se le confía nuevo destino en Mendoza: la Dirección de Instrucción de Montaña. “Ahora soy montañés, actividad por la que siempre he sentido una natural inclinación. Nacido en la montaña y pasados en ella mis años juveniles, vuelvo, casi viejo, a darle lo mejor de mis energías y de mi corta experiencia militar. Por eso estoy contento aquí y gano horas a los días para mi trabajo”.

Tanto en su actividad específicamente militar como, más tarde, siendo gobernante, da gran impulso y organizacion a las actividades de montaña. Es profesor, instructor y jefe de tropas de montaña; dicta cursos y conferencias, publica artículos y y forma personalmente a muchos de los primeros andinistas militares argentinos. Entre sus compañeros de Mendoza figuran montañistas de fuste como Farrel, Sosa Molina, Plantamura, Ibáñez, Nazar, Lucero, Schaumann, Jalabert, entre otros. A pesar de las múltiples distinciones y condecoraciones recibidas a lo largo de su carrera militar y política, sólo el Cóndor de los Andes estuvo permanentemente prendido en su chaqueta militar. Asimismo, conservó la piqueta con la que escaló el Monte Blanco.
Siendo Presidente de la Nación, brindó apoyo logístico a numerosas expediciones nacionales y extranjeras, entre ellas, al Aconcagua, al Llullaillaco y al Fitz Roy. Sus discípulos militares establecieron en 1946 en el Aconcagua los refugios permanentes mas altos del mundo: el Baqueanos de Cuyo en Plaza de Mulas, los refugios Plantamura y Eva Perón (hoy Berlín) a 5930 m y el Presidente Perón (hoy Independecia) a 6370 m.
Uno de los camaradas más apreciados de Perón, el teniente Francisco Ibañez, recibió todo su apoyo para formarse internacionalmente como montañista. Fue incorporado por pedido del propio Perón a la expedición francesa que conquistó el Fitz Roy, y más tarde, en 1954, se le confió la dirección de la Primera Expedición Argentina al Himalaya, que escaló la faz norte del Dhalaugiri superando los 8000 metros de altitud, misión en la que perdió la vida.
En su libro “El asalto al Fitz Roy”, cuenta Despasse el encuentro de los montañistas franceses -que conquistaron una de las cumbres más difíciles del mundo- con el Presidente Perón: “El 20 de Diciembre, a las 10:30 de la mañana, la expedición íntegra se dirige a la Casa Rosada. Estamos un poco emocionados porque, dentro de breves instantes, seremos presentados al jefe de Estado, general del ejército Juan Perón. Una persona en quien, inmediatamente reconocemos al general Perón, nos recibe con una cordialidad que, en verdad, nos desconcierta. Pero, luego de habernos hecho sentar alrededor de una gran mesa, él mismo nos explica: “Los recibo, no como jefe de Estado, sino como un montañés que desea charlar con otros montañeses, sin protocolo ni cortapisas.” La fraternidad montañesa es realmente admirable y quizás única. Ella se extiende por encima de todas las fronteras y de todos los convencionalismos. El Gral. Perón nos presenta esta mañana un ejemplo vívido y nos da una lección admirable.”
Pero además de montañista, como gran estadista de relevancia mundial Perón fue uno de los pioneros de la defensa medioambiental. En 1972, cuatro meses antes de la Conferencia de Estocolmo sobre la Tierra, Perón publica su famosa “Carta Ambiental a los Gobiernos y Pueblos del Mundo”, en la que hace un llamamiento a cuidar el planeta y modificar las estructuras socioeconómicas que, a su entender, conducirán al hombre a la peor crisis de su historia al destruir sus medios de sustentación debido a un sistema económico basado en el despilfarro y el lucro, y reclama la planificación racional e internacionalmente concertada para proteger el medio ambiente. En aquellos años, es uno de los pocos estadistas del mundo en ocuparse de estos problemas, lo cual lo convierte en un precursor y un visionario.
Ya en su tercera presidencia, crea en 1973, con rango de Secretaría de Estado, la primera oficina ambiental de Latinoamérica y una de las primeras del mundo, y pone a su cabeza a una mujer, la joven técnica ambientalista Yolanda Ortíz.
En su testamento político, Perón recomienda al pueblo argentino no dejarse deslumbrar por los falsos brillos de una idea de desarrollo que ha conducido a continentes enteros a la destrucción de su medio ambiente.
Perón es tal vez el único estadista latinoamericano que ha abordado seria y sistemáticamente la cuestión ambiental.

¿POR QUÉ CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO?

Porque es la expresión más clara del deterioro ambiental a escala planetaria, y porque la amenaza que representa para el futuro de la humanidad es tal vez la más grave de la historia. Porque si se sigue demorando la acción mancomunada internacional tendiente a detener la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero, el ascenso de la temperatura global tendrá efectos devastadores sobre los pueblos del mundo, especialmente los más pobres, provocando catástrofes tal vez irreversibles. Y porque es necesario multiplicar las acciones a fin de generar conciencia y presión social y política para forzar a los gobiernos a incluir en una agenda política y económica real -y no meramente declamatoria- la lucha contra el cambio climático.

Fuente: Javier Garín

(La Nota digital)

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