Represión y Constitución

El juez del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná, Roberto López Arango, se refirió a la causa Hospital Militar que investiga el robo de bebés y a la recuperación de la identidad de Sabrina Gullino Valenzuela Negro. Por otra parte, lamentó que “la demora” en iniciar los juicios hizo que muchos genocidas mueran sin ser juzgados mientras que otros llegaron enfermos o fallecieron durante el proceso. Asimismo, aseguró que aún hoy no pierde la capacidad de asombro sobre los métodos de tortura y desaparición que aplicaban los represores, y explicó que, aunque genere indignación, a los genocidas condenados les asiste el mismo derecho que a los detenidos comunes de gozar de la prisión domiciliaria.

lopez arango

En diálogo con radio LT14, el juez López Arango recordó que la denominada causa Hospital Militar investigó la sustracción de los hijos del matrimonio desaparecido durante la última dictadura conformado por los militantes montoneros Raquel Negro y Tulio Valenzuela. Sus mellizos nacieron en el hospital de Paraná en 1978 y la Justicia condenó al médico Zaccaría como partícipe necesario de los delitos de sustracción de un menor y supresión del estado civil de otro.

“Esta niña (por Sabrina) había sido adoptada legalmente por una familia de la provincia de Santa Fe y a raíz de los dichos de un arrepentido se llegó a la conclusión de que era una niña abandonada en un monasterio de monjas. Se hizo el ADN y se comprobó que pertenecía a Negro y Valenzuela”, indicó el magistrado. En tanto, señaló en el juicio no se pudo determinar qué fue del destino del otro bebé.

Respecto a los juicios de lesa humanidad dijo que “la gran demora histórica en hacer estos juicios, hizo que muchos lleguen siendo octogenarios o con enfermedades terminales, algunos murieron durante el juicio y otros tenían un deterioro físico o mental”.

Más adelante, sostuvo: “Después está el tema de los condenados y la forma de cumplimiento de la condena; siempre afirmo que ‘en la lucha contra el caníval está todo permitido, menos comérselo’. Estos personajes demostraron un grado de crueldad increíble y uno no pierde la capacidad de asombro sobre los métodos aplicados para hacer desaparecer personas, torturar, violar a las detenidas o apropiarse de sus hijos”, expresó. Sin embargo, aclaró que “una vez que son sometidos a proceso y son condenados, la situación de ellos no debe escapar a la que se le da a otros detenidos respecto a la prisión domiciliaria”, concluyó.

(La Nota digital)

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