Lo que queda

E. M. Romero.

Ya cruzó por nuestra ciudad el torrente de agua que, además de inundarnos, nos produjo una herida profunda en la vida de los afectados; esto como resultado de una lluvia copiosa y persistente que llegó en el momento en que nuestro Río Paraná se encontraba en un nivel alto impidiendo que pueda drenar más rápido el agua que dejaba una torrencial lluvia.

Ya paso el momento de zozobra de los afectados, ya comprendieron lo que ocurría, ya sintieron el dolor de su sufrimiento, ya dejaron de estar desorientados ahora los asusta lo que queda.

Digo ahora los asusta lo que queda porque supuestamente las condiciones del clima están siendo más benévolas y luego de más de una semana sin sol, la situaciones mejoraría y con ello se produce el regreso a los domicilios situación que se vuelve a transformar en desgarradora: mucha gente lo perdió todo ropa, muebles, heladeras, televisores, cocinas, ventiladores y cuanto elemento pudieron –con mucho sacrificio- incorporar a su patrimonio con el trabajo de años e incluso en algunos casos adeudando aun cuotas de los mismo, aquellos que criaban animales para su sustento como gallinas o patos también los perdieron; pero además perdieron sus recuerdos las cosas que lo mantenían unidos a quienes ya no están lo cual a pesar de no tener valor económico tiene un profundo contenido afectivo y no se los podrá suplantar; el agua sin piedad se llevo todo.

Lo que queda son paredes sucias, barro por todos lados, cosas inservibles que hasta hace una semana eran elementos indispensables, montones de ropas y colchones además de mojados con un color y olor desconocido, todo revuelto y embarrado.

Esto es en lo individual, en lo colectivo un desgaste solidario sin precedentes, tanto nuestro como de otras ciudades, gente movilizada tratando de aportar su granito de ayuda sin la cual no podríamos haber superado esta catástrofe con la pronta ayuda que se brindó.

Un gobierno municipal movilizado y presente superando las dificultades y tratando de brindar la mayor ayuda posible, un gobierno provincial que al igual que el nacional brindo su aporte para superar el conflicto.

Ahora “lo que queda”, no es poco, los gobiernos deberán buscar la manera de que en el futuro estas contingencias vean mitigados sus efectos, deberá gestionar para que aquellos que están radicados en cotas muy bajas accedan a planes de viviendas ya que el asentamiento en esos lugares responde sin dudas a cuestiones de ingresos económicos que le impiden acceder a viviendas de planes sociales por lo que se hace necesario la búsqueda de soluciones para estos sectores y a la vez es fundamental evitar las nuevas radicaciones en lugares bajos ya que sin dudas estos eventos volverán a repetirse deseando que lo sean lo más alejado posible, pero no es menos cierto que se deben estudiar soluciones para evitar estos daños.

Deberá estudiarse además como evitar que quedemos aislados por los cortes de puentes y rutas ya que el peligro de desabastecimiento se sintió con mucha fuerza en este episodio.

Es duro inundarse, tan duro que cuesta imaginar para quien no lo conoce como experiencia, pero es más duro aún “lo que queda” cuando el agua se retira, es como encontrar el cadáver, es la bofetada del daño.

Esperemos que “lo que queda” nos potencie para encontrar soluciones para paliar efectos de futuras situaciones similares.

Fuente: Blog EMR

(La Nota digital)

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