Es difícil saltar la grieta

E. M. R.

A raíz de algunas columnas, con alguna critica a las medidas del gobierno de Macri, un amigo me señalaba que en la gestión de Cristina los opositores estaban contentos con mis publicaciones y hoy, gobierno de la oposición, son los kirchneristas los contentos por las mismas publicaciones, y además me señalaba que esto evidenciaba que yo escribo desde la oposición.

En el mismo sentido desde que hago periodismo oral o escrito muchos indican que cuando los alegran mis reflexiones me ven rubio y de ojos azules mientras que cuando no coinciden toman nota que soy “negro” y algún otro calificativo no agradable de transcribir.

Las situaciones descriptas son reales, comencé a hacer radio en 1983 y siempre fui crítico a algunas decisiones de Alfonsín lo que motivó que algunos radicales incluso pretendan alejarme anunciantes; luego fui crítico a algunas medidas del gobierno de Menem lo que molestó a los Justicialistas y algunos impidieron, a los gritos, que pueda ingresar al aeroclub cuando siendo presidente Menem visitó La Paz, lo mismo me ocurrió con De la Rúa, con Néstor y con Cristina Kirchner y no podía dejar de acontecer lo mismo con Macri.

Ocurre que la visión del comunicador hace al relato de lo que pretenden compartir con su audiencia, así es clásico el ejemplo que da cuenta que ante un vaso con agua hasta la mitad algunos lo verán medio vacío mientras que otros lo verán medio lleno y el vaso siempre es el mismo.

En realidad pienso que los que pretendan comunicar sobre acciones políticas para una audiencia o lectores debe en realidad ser siempre críticos y reflexivos pero sobre todo críticos porque la crítica mueve a la reflexión y por ello tiene sentido analizar si la crítica es o no la acertada.

En estos últimos años aparecieron los comunicadores militantes a los que me resisto ya que todo persona tiene, es cierto, su ideología pero la militancia en realidad compromete al extremo y la grieta de estos últimos años ha dejado fuertes muestras de ello: o estás con Navarro o estas con Lanata; existía 678 kirchnerista y existe 678 Macrista.

La militancia lleva consigo contradicciones, algunos indican que Cristina es chorra aun cuando no esté condenada pero piden para Michetti esperar a que la justica dictamine; criticaban a Cristina por sus actuaciones teatrales pero Macri actúa en colectivos o en timbrazos.

La grita existe en nuestro país desde los albores de la patria y algunas grietas se mantienen luego de 200 años, es por ello que la militancia impone tomar partido por uno u otro lado de la grieta mientras que la crítica o la reflexión se puede efectuar con abstracción del lado de la grieta en la que uno esté; esto significa que aun teniendo un gobierno que uno acepta e incluso comparta, igual siempre existen acciones que merecen la crítica, no solo por la crítica misma sino para promover la reflexión de quienes, a nuestro criterio, deben modificar acciones.

Seguirán los militantes pensando que soy “rubio” o “negro”, morenista o saavedrista; unitario o federal; conservador o liberal; progresista o conservador; oligarca o proletario; peronista o radical, etc. pero sin dudas seguiré ofreciendo una visión crítica del poder que nos haga reflexionar sobre la forma en que se ejerce el poder y con ello me basta.

Recordando una frase de Malcon X “Yo tengo más respeto para un hombre que me permite conocer dónde se encuentra, incluso si está equivocado. Que el otro que viene como un ángel pero que resulta ser un demonio” recordemos que es difícil saltar la grieta pero como dijo Macri “se puede”.

(La Nota digital)