Pablo Jacobo, conocido también como Pol Nada, nos presenta su nuevo disco: La San Llamarada.

FÉRTIL DISCOS

Después de varios años de producción, este artista entrerriano nos sorprende con un sonido moderno para temas antiguos. Un tributo al folklorista Linares Cardozo, contemporáneo de Atahualpa Yupanqui, en versiones de un folk electrónico, oscuro y misterioso, letras con profunda poesía psicodélica litoraleña y un aura fantasmagórica que cautiva. Pol rescata de las tierras pantanosas bellísimas canciones en cuanto a poesía y melodía.
La flamante incorporación de Fértil nos cuenta todo acerca de este disco, una semilla que se plantó hoy y que seguro seguirá creciendo con las prometidas versiones (más) electrónicas. Señoras y señores, con ustedes Pol Nada. Comenzamos preguntándole…

¿Quién es Pol Nada?

Pol Nada es un espacio donde desarrollo las ideas que tengo en relación a lo musical. Con este proyecto el trabajo estaba más que nada guiado por las canciones de base folk y electrónica.
Me gusta la idea de trabajar con compartimentos estéticos separados por lo que el límite de mis proyectos termina resultando poco claro. En este momento me encuentro en el cierre de un disco de folklore oscuro con elementos digitales que decanta en un disco de remixes volcados con claridad hacia la electrónica y con una presentación en vivo que incluye todas estas búsquedas estéticas.

¿Quién es Linares Cardozo? ¿Por qué un tributo a él?

foto-linares

Todo empezó buscando una sonoridad para un disco de folklore que había empezado a componer. Empecé la investigación con la obra de Linares que es un autor de mi pueblo natal (La Paz, Entre Ríos) definitivo y fundamental en la obra del folklore entrerriano y argentino.
Empezó siendo casi un experimento grabando algunas canciones y viendo qué me pasaba cuando las escuchaba. Ya había hecho un trabajo similar de investigación con un disco de Los Redondos así que tenía algo así como ciertas pautas de trabajo definidas que me interesaba poner a prueba con la obra de Linares.
La diferencia era que acá al principio no tenía la idea de hacer un disco con sus canciones sino otro tipo de experimento que era algo así como trasladar la esencia de su mística y visión poética a una obra nueva que iba componiendo en base a esta investigación.
Cuando viajaba a La Paz buscaba estar en contacto con los rastros que todavía permanecen de sus historias, como es el caso de Lázaro Blanco. Así que viaje a Feliciano, que está cerca de La Paz, a visitar el altar de Lázaro Blanco.
Después estuve en la casa donde se crió Linares, que estaba casualmente a no más de 10 cuadras de donde me críe yo. Empecé a encontrar en su forma de describir el monte entrerriano; por ejemplo en “La palma con agua”, una fuerza muy particular, le mostraba esa canción a mis amigos y hablábamos un poco en chiste y otro poco en serio de que había algo así como una psicodelia prelisérgica (o paralisérgica) en los textos y la música de su obra. Pensando en la psicodelia como una manifestación del mundo interior de un ser humano, o sea del alma humana y no solo como una experiencia relacionada con la diversión y el juego con los sentidos.
Linares habla del bosque con una profundidad espiritual que trasciende los límites geográficos y personales. Al escuchar algunas de sus canciones, yo sentía que eso mismo que él describía como “la experiencia de soledad de un pescador espinelero”, tal vez lo sentía algún algodonero a miles de kilómetros o algún pescador en la orilla de un río de África o de Estados Unidos. Este hombre hablaba de la experiencia humana. Todo esto me atrapó y me dio ganas de resaltar ese aspecto de su obra.
Después de grabar las interpretaciones de las canciones de Linares, las escuchaba mucho en casa mientras hacía cosas; un día grabé “Canto a La Paz” y ahí terminó de encajar la pieza que me hizo pensar que tenía que hacer algo con la obra de Linares en sí, incluso antes de hacer mi disco de folklore.
Empecé a definir claramente algunos elementos que quería que estén, como la idea de una percepción psicodélica a la que él podría haber tenido acceso a través del simple contacto con la naturaleza.
También pensaba en llevar al disco la idea de la organicidad de la vida del interior del país y el espacio que hay para todo. Tomé estas ideas y los momentos más universales de sus letras que me parecían de un desborde poético muy estimulante y a la vez, místico y espiritual.

¿Cómo fue la producción del álbum La San Llamarada?

pol nada san llamarada

Fue una producción simple. Grabada y producida íntegramente en mi home studio. Guiada por la idea de generar un audio atemporal, con elementos sonoros que produzcan la idea de amplitud pero también de intimidad y también datos sonoros que conectan con lo digital.

¿Contanos un poco acerca de tu recorrido musical? ¿Cuáles son tus influencias principales dentro del folklore y dentro de la electrónica?

Me resulta difícil el ejercicio de encontrar con claridad las influencias en lo que hago. Por ejemplo, el folklore en Entre Ríos está en todos lados.
Puede ser que nunca compres un disco pero si salís a hacer una compra o pasas por la plaza del pueblo te relacionas con ritmos, estilos y músicos que tienen que ver con el folklore. Al menos era así cuando yo vivía en La Paz. Entonces identificar específicamente influencias es muy difícil.
Algo similar me pasa con la electrónica…
Podría pensar en una lista de artistas que escuché más y tal vez me interesaron por su sonoridad o sus búsquedas en algún momento especifico de mi vida como Ramón Ayala, Liliana Herrero, Los de Imaguare, algunos trabajos de los Carabajal y Tarrago Ros, o la obra de Horacio Guaraní y Teresa Parodi… siento que sería infinito nombrar todo lo que escuché. La obra de Linares, por ejemplo, estuvo siempre presente, pero escucharlo a él como interprete es algo que hice con atención y profundidad estos últimos años porque no es tan fácil acceder a sus grabaciones, yo pude hacerlo gracias al Chino (Horacio) Martínez que fue quien me facilitó su obra para este trabajo.
Y bueno, con la electrónica me pasa algo similar. Formó parte de mis trabajos desde siempre.
Mi primer disco lo hice en una computadora y artísticamente me considero nacido en la era digital.
Me interesan un número importante de artistas que conocí trabajando en este terreno desde los que desarrollaron aspectos mas experimentales de la electronica que tiene que ver con la construcción de texturas e imágenes sonoras o búsquedas conceptuales desde Stockhausen hasta Brian Eno o los que se relacionaron más con la experimentación electrónica como parte de la búsqueda estética de una canción como Bjork, Fever Ray , Gorilaz, Lali Puna o James Blake y otros que están más relacionados con la pista de baile y se orientan al vínculo que existe entre la producción electrónica con el cuerpo y la danza. Esto es tal vez lo que más escuche últimamente, prestándole más atención a proyectos y productores como Gui Boratto, Equiknoxx, Arca, Nu o Nicolas Jaar.
Pero bueno, la lista es infinita, obviamente.

¿De dónde nace tanto amor por las reverbs?

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Jaja. De muchos lugares. Uno es que me interesa que mis trabajos no sean solo sonoros en el sentido auditivo, sino que también generen conciencia del espacio y de lo visual. En ese sentido busco reproducir la idea de amplitud. Me atrae la espacialidad como forma sonora.
Los conceptos de “nada” y “espacio libre” tienen que ver también con mi propia concepción de la psicodelia, que era importante especialmente en este disco. En esos espacios es donde se manifiesta para mí lo que la psicodelia representa en esencia más allá del juego con los sentidos.
El impacto de un sublow te dice dónde está tu cuerpo, es decir no sólo lo estás escuchando sino que también lo estás sintiendo, una reverb y un delay también, y también te dicen donde está tu cuerpo en relación a otros objetos.
Entonces las cámaras son de alguna forma mi método de generar la sonoridad que representa esas ideas.

¿Por qué decidiste acercarte a Fértil? Y qué encontraste allí?

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Cuando llegué a Buenos Aires iba a algunos clubes al azar a bailar electrónica. Como no soy de conocer mucho las escenas, nombres y esas cosas googleaba y me la jugaba.
En esa búsqueda me encontré con Fértil y reconocí muchas coincidencias en lo que proponía el sello y lo que estaba trabajando. En ese momento, allá por el 2015, salía una convocatoria para un compilado. Yo venía trabajando hace un par de años sobre algunos elementos que me interesaban del dub, el chamamé y la electrónica. Tenía un trabajo instrumental en esa búsqueda que se llama “Chamamé de los muertos”, y fue seleccionado para el compilado. A partir de ahí entre en contacto con los chicos y les conté del trabajo que venía haciendo sobre el folklore y sobre la obra de Linares.
Siento que el espíritu de fértil es muy especial. Desde lo humano, lo estético y también desde las formas de trabajo. Me enorgullece formar parte de ese colectivo.

Nos has mencionado cierto interés en acercarte más a la electrónica, ¿por qué?

Hay algo que siento que pasa en casi todas las escenas , y es que tardan muy poco en volverse una caricatura de sí mismas. Pasó con el rock de una manera muy obvia y está pasando con el indie también.
Me parece que la electrónica tiene una plasticidad y una laxitud estética que impide que suceda eso. Es decir, puede suceder con un género dentro de la electrónica pero no con la electrónica en sí.
Las lecturas sobre qué es la música electrónica y lo que se puede producir manipulando la información digital no es algo que se puede limitar a una forma. Es una de-formidad. Y cada vez más me interesa esa deformidad.
Particularmente ahora estoy interesado en la electrónica y su relación con la pista de baile y el cuerpo en movimiento pero no creo que eso quede ahí. La electrónica formó parte de mis trabajos desde siempre. Últimamente lo que pasó es que este aspecto de mi trabajo fue ocupando más espacio, tal vez por esta necesidad de experimentar sin tanto limite.

Has tenido un algunos proyectos de mashups y combinaciones extrañas. Pareciera que te gusta mucho citar obra ya existente desde lugares no convencionales ¿Podrías contarnos un poco acerca de esta faceta?

po, nada pablo jacobo

Si, por ahí suena medio pretencioso pero en algún aspecto cuando llego a un nivel de comprensión profunda de la obra de otro artista siento que se da una instancia casi mágica de acceder a la complejidad de su universo.
Me parece que es más profundo y complejo que leer una biografía y tener un montón de datos históricos sobre esa persona. Eso es lo que me interesa. Transitar por su obra no sólo escuchándola sino tratando de ver cómo resuena en mí ese trabajo.
La música, además, tiene la gran ventaja de abarcar aspectos que van más allá de lo conceptual. Está todo eso en las letras de una canción de un músico, es decir está su universo simbólico, pero la música en sí, la esencia sonora no se puede conceptualizar y ahí me parece que hay niveles de información que pueden transmitirse y que son aún más ricos y estimulantes.
“Mi familia” fue un proyecto de micromashups que produje en el 2005. En aquel momento no existía el concepto de mashup. Estaba basado en ideas que charlábamos con amigos sobre que en la música “ya está todo hecho”.
Un poco era un chiste de llevar las ideas de reciclado y sustentabilidad al extremo. Tomaba partes de una canción e intentando que no se detecte el origen iba armando otros tracks con miles de pequeños fragmentos de otras canciones. Había una premisa que era que no tenía que haber nada nuevo, no podía grabar una voz o un bombo.
Por ahí dejaba rastros de las canciones intencionalmente, como cuando ves en un papel reciclado rastros de un diario viejo. Pero la intención era que el resultado fuera algo nuevo y no una mezcla de dos o más canciones que es el principio en el que se basa el mashup. Por eso le puse el nombre de micromashups.
Sigo con ese proyecto cuando puedo porque me resulta muy divertido.

Gracias por tu tiempo, Pol ¿Qué sería lo mejor que te podría pasar?

Entender todo de una vez para empezar a desaparecer tranquilo.

* La San Llamarada es un proyecto doble en dos entregas.

Una primera de 8 tracks de Foklore lisérgico Digital ya disponible para descarga por los sellos Fertil (Buenos Aires) y Mamboretá (Formosa) y una segunda entrega de exquisitos reversiones electrónicas curadas por el sello Fértil.
Escuchalo y doná lo que quieras aqui o hacé tu compra en formato CD (próximamente disponible en los shows y disquerías independientes)

(La Nota digital)

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