Tiempos de Banalización

E. M. R.

Siempre recuerdo que las pautas culturales de cada sociedad se encuentran en permanente cambio y que estos cambios influyen en el estilo de vida de los integrantes.

Como ejemplo siempre señalo que en mi niñez los chicos hasta los 12 o 13 años usaban pantalones cortos en el invierno o en el verano y solo usaban pantalones largos en ocasiones de disfrazarse de mayores en actos escolares, mientras que los varones a partir de los 13 años siempre usaban pantalones largos, sea invierno o verano y solo usaban pantalones cortos en alguna representación o en ocasiones de tomar sol o bañarse en lugares públicos.

Esto se cumplía con un rigor que llevaba a que la sociedad permitía a la policía reprender a los mayores de 13 años que andaban en ropa de playa o impida accesos a los que no estén “decorosamente” vestidos; ni imaginar ingresando de bermudas a bancos, iglesias o cualquier otro lugar de acceso público.

Como estas cuestiones podemos ejemplificar un montón mas, los padres no cambiaban pañales tampoco lavaban platos ni ordenaban la casa las tareas domiciliarias correspondían a mujeres, la homosexualidad era “una enfermedad” y se los perseguía intentando reprimirlos, la mujer golpeada recibía el mensaje de tener la culpa de la agresión el famosos “por algo será”, la constitución de parejas fuera del matrimonio eran excepcionales y difíciles de aceptar, la educación era el único camino para el éxito, el trabajo y la dedicación eran el eslabón para lograr fortuna económica, etc.

Igual que los pantalones cortos o largos, hoy los chicos usan pantalones largos y los mayores ingresan de cortos en todos lados, todas estas cuestiones culturales fueron cambiando paulatinamente con los años.

Pero la pérdida de autoridad fue lo que ha traído mayores modificaciones culturales; cuando éramos niños y nos retaba un policía o un inspector de transito o nuestros maestros manteníamos esta situación en secreto ya que si nuestros padres se enteraban de ello la reprimenda era doble nos retaba la autoridad y después nuestros padres, hoy los hijos les cuentan a los padres y estos agreden a la autoridad en una nueva forma de entender la defensa de los hijos modificando las relaciones de autoridad y haciendo que sus hijos internalicen este desconocimiento a un orden jerárquico social.

Hoy los padres comparten las tareas del hogar y crianza de los hijos sin distinción de sexos, hoy la homosexualidad es reconocida como una forma personal de establecer relaciones amorosas y cada cual tiene derecho a elegir su sexualidad mas allá de aquella con la que naciere pudiendo incluso cambiarlas varias veces en el devenir de su vida, la violencia contra las mujeres ha sido fuertemente castigada socialmente y legalmente generándose espacios de protección, la constitución de parejas fuera del matrimonio se generaliza cada vez mas decayendo las celebraciones matrimoniales sean civiles o religiosas, la educación ya no es el único camino para alcanzar el éxito así como tampoco lo es el trabajo y la dedicación.

Estamos en una nueva etapa de modificaciones de cuestiones culturales ahora ha llegado la hora de las banalizaciones de todas y cada una de estas conquistas.

Hoy en día muchos matrimonios se separan y mutuamente se imputa no cumplir con las tareas hogareñas se acusan de malos padres o malas madres por pequeñas omisiones o se llega a suponer que es mas importante la tarea hogareña que la calidad de atención a los reclamos de los hijos son padres afanosos pero ausentes; si bien la homosexualidad es aceptada se premia a quien declara su homosexualidad y se ignora a quien se manifiesta heterosexual, a alguien lo podes tratar de negro, gordo, pelado pero no le imputes homosexualidad porque te pueden denunciar por discriminación; poco importa la educación o el esfuerzo y dedicación en el trabajo, lo importante es el esplendor mediático o el éxito fácil sea por el camino que sea incluso la delincuencia.

Sin dudas nadie puede desconocer el avance de la aceptación de cuestiones que orienten a borrar desigualdades y que sean integradoras, pero tampoco se puede desconocer que mujeres golpeadas se mantengan en silencio y cuando se separan por alguna infidelidad manifiestan recién entonces la violencia sufrida mucho tiempo atrás como si se usara la denuncia de violencia para castigar la infidelidad o cuando un matrimonio convive con alguien que a pesar de su buen pasar no se preocupa por el origen de los ingresos familiares pero ante la disputa matrimonial aparecen como denunciantes de sus propios cónyuges también como una suerte de venganza.

Pareciera que esta utilización de conquistas sociales, no para obtener una vida más digna, solo con carácter de venganza que estamos observando con más frecuencia en nuestra sociedad no es más que banalizar o lo que es lo mismo naturalizar o hacer común o trivial e insustancial cuestiones que no lo son y que debemos reconocer como cuestiones a revalorizar.

(La Nota digital)

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