Plaguicidas en la Salud y el Ambiente

A. Martínez y M. Feyt

La Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos – UADER mostró un panorama preocupante sobre los efectos tóxicos de los plaguicidas.

La presencia de estos químicos ya no solo en la tierra, aire y agua, sino también en alimentos y hasta en la leche materna plantean una realidad difícil de enfrentar.

Indica La Región que el martes y jueves de esta semana que pasó en el Museo Arqueológico Don Manuel Almeida se realizaron las “Jornadas de Toxicología de los Plaguicidas, Efectos sobre la Salud y el Ambiente”. La misma estuvo organizada por la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) y contó con el acompañamiento de la Dirección de Ambiente Municipal de Gualeguaychú.

AUSENCIAS

A pesar de ser una convocatoria abierta al público y que en ambas jornadas el hall del museo se vio lleno (unas 60 personas), los principales funcionarios municipales, políticos y concejales brillaron por su ausencia. Tampoco asistió nadie de AGMER, el gremio más comprometido del país con la temática (dicho por varios de los expositores), ni hubo gente de Urdinarrain, Aldea San Antonio o Gilbert, con las honrosas excepciones de Roxana Sánchez (Responsable de Medio Ambiente del municipio de Gilbert) y de un productor agropecuario de Urdinarrain, que escuchó a uno de los expositores y se retiró sin hacer comentarios.

ALARMAS

Los datos que se expusieron fueron alarmantes y muy preocupantes y sorprendieron incluso a quienes tenemos un mínimo conocimiento del tema. Porque ya no tiene sentido seguir discutiendo cuestiones como fumigar a 300 o 500 metros o ver como se disponen los bidones de plaguicidas después de usados, porque todo está envenenado, incluso los peces, los animales de la Antártida y, lo que resultó más dramático escuchar, se han encontrado restos de agrotóxicos en la leche materna. Pero sin dudas lo que más nos llamó la atención fue que se mencionara a Urdinarrain como uno de los lugares donde la Universidad de La Plata comprobó fehacientemente la presencia de contaminantes, en un informe científico que será divulgado próximamente.

LOQUITOS

Es frecuente escuchar la descalificación que se hace a quienes cuestionan el modelo de explotación sojero actual diciendo que se trata de “loquitos ecologistas”, de gente que no entiende que sin los plaguicidas o fertilizantes no habría agricultura o incluso le buscan argumentos políticos (como aquél de que la soja es un “yuyo”). Pero escuchar información y datos tan contundentes de docentes universitarios de la UADER, la Universidad Nacional de Entre Ríos o la Universidad Nacional de la Plata, está claro que es diferente.

Tal vez por eso cierto joven dirigente de la Federación Agraria, que se definió como un contratista que “hace las cosas bien y en regla”, pero que admitió que “nunca fue controlado por ninguna autoridad mientras realizaba tareas de fumigación con sus mosquitos” se retiró de las jornadas, abrumado por la información tan contundente de como el, incluso trabajando a conciencia, estaba envenenando el aire, el agua, el suelo y la vida de las personas que aún no habían nacido. El resto del público, mayoritariamente militantes ecologistas, estudiantes de la carrera de Gestión Ambiental, algunos secundarios comprometidos y varios jubilados, participó y realizó numerosas consultas.

¿Qué debemos hacer como comunidad?

Ante la desazón de saber que a veces no se tienen respuestas de los gobiernos locales, la única alternativa es seguir creando conciencia, desde las escuelas, creando organizaciones que difundan estas actividades, para lo cual el papel de los periodistas comprometidos será fundamental. Y las propuestas de la gente de la U.N.L.P.: promover el autocultivo de frutas y hortalizas, las huertas comunitarias y las certificaciones municipales y comunitarias, como alternativas para cuidarnos entre todos.

(La Nota digital)

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