E. G.

@garenio

La corrupción no es problema que la sociedad tome como propio, así como tampoco la deuda externa. Ya que no alcanza a ver la relación con lo que le pasa directamente. Es más, ocupando un lugar de poder, quien sabe que actitud tomaría, ante la posibilidad que se le ofrece.

Por otro lado, la inmensa mayoría “habla por boca de ganso”, es decir, que no le consta que eso de lo que se habla, sea cierto. Creyendo que sea cierto, cuando cree en quienes lo resaltan públicamente acusando de corruptos a sus adversarios, para dañarlos políticamente.

Interviene directamente, cuando fruto de la acción de determinadas circunstancias, deja de percibir sus salarios o dañados sus ingresos. Lo que lo lleva a tener que dejar de comer todos los días.

Finalmente, están convencidos, de que tanto la corrupción como la deuda externa son cuestiones inherentes a los gobiernos y a quienes los integran.

(La Nota digital)

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