Dar a cada uno lo suyo

E. M. R.

EL TRIBUNAL ROMANO. DOMICIO ULPIANO

Ulpiano, el jurista romano, define la justicia como la virtud de dar a cada uno lo suyo (su derecho) resulta evidente que aun hoy se mantiene un debate sobre su conceptualización pero que además en casos concretos cuesta entender cuando algo es justo o es injusto y la condena del caso de Zarate, el ex jugador de Independiente, trae aun mas complicación en la comprensión del concepto de justicia.

Debemos recordar que en líneas generales Giuliana concurrió a un bar de Quilmes el 16 de Marzo de 2014 para encontrarse con su novio Martin Benítez también futbolista con quien mantenía esa relación hacia ya dos años; toman champaña y Benítez invita a su novia a ir al departamento de un amigo con la excusa de haber gastado todo su dinero y no tener para ir a un hotel, van a la casa donde también estaba Zarate y ellos se quedan dormidos; en un momento dado Zarate ingresa a la habitación y la viola; no se sabe porque Benítez el novio de hace dos años siguió durmiendo a su lado, ni porque después envió mensajes pidiendo a su novia que no lo denuncie.

Ayer condenaron a Zarate a seis años de prisión pero mantendrá su libertad hasta que la condena quede firme.

En realidad todavía no se conocen los fundamentos de la condena ni tampoco el fallo además de lo cual uno desconoce las cuestiones probadas en el expediente y solo tiene la información de los medios de comunicación y de los abogados intervinientes, lo cual por cierto no resulta una información directa sino que son apreciaciones de distintos actores con su mirada subjetiva.

Ahora bien ¿qué desnuda hasta acá este fallo? En primer lugar que la violación existió a criterio del Tribunal Oral Nº1 de Lomas de Zamora en segundo lugar que se trata de un fallo ejemplar en torno a la interpretación de una violación ya que ocurre en el domicilio de futbolistas y da por tierra con algunas interpretaciones machista que ven que el ingreso de Giuliana a ese domicilio es una aceptación de propuestas sexuales.

Pero además esta desnudando que esta es una pauta cultural, porque se sabe que futbolistas se reúnen en hoteles para festejar en compañía de muy pocas mujeres con las cuales todos tienen relaciones sexuales como premio a algún éxito y que además las bebidas, el hotel y los “servicios” de la señoritas son pagados por el club y cuando menos por entrenadores justificando toda una cultura de violaciones y de pretender compartir relaciones aun cuando la mujer se niegue a ello lo que a estos chicos les resulta inexplicable.

El futbol tiene mucho que rever en torno a las conductas que genera desde la violencia de los barras bravas, las conexiones con el narcotráfico, el consumo de alcohol desenfrenado, los episodios en boliches bailables, las camarillas entre jugadores y también los festejos desenfrenado y sin límites a los que acostumbran a los jugadores, hoy más preocupados por la redes sociales que por jugar en la cancha; importa más lo que digan y no lo que hagan.

Pero la otra cuestión y quizás la más importante es porque Zarate a pesar de ser condenado – por delito de violación uno de los más aberrantes- mantiene su libertad.

Muchas discutirán técnicas jurídicas o legislativas que avalan tanto la posición de que Zarate debe mantener la libertad como que Zarate debe ser detenido pero existen cuestiones de sentido común.

Podrán señalar que Zarate no es un peligro para entorpecer la causa, sin embargo el novio de Giuliana por mensajes le exigía que no haga la denuncia, lo que esta si debidamente probado; también se denuncia que le querían pagar a través de su abogado para que no denuncie todo lo cual es una acción de entorpecimiento de la investigación de un delito y nada menos que violación.

También he escuchado que Zarate siempre estuvo a derecho y que esto hace presumir que el mismo no piensa fugarse es una hipótesis pero en realidad solo por mencionar un caso Milagros Sala también siempre estuvo a derecho y sin embargo esta presa aun sin sentencia firme que la condene; Memen todavía esta beneficiándose con su segunda apelación ante la Suprema Corte pese a estar condenado en dos instancias anteriores.

En realidad el encarcelamiento o no con la condena de primera instancia es una facultad del Juzgador y como toda facultad termina siendo discrecional y siempre encontrará una argumentación para sostener: o la detención o la libertad.

Mientras tanto Giuliana tendrá que convivir con la situación que el condenado por su violación aun se mantenga en libertad y darse por satisfecha por el fallo logrado aun cuando en realidad deba mantener el mismo miedo.

Los jueces son hombre y como tales tienen los mismos defectos y virtudes que los demás mortales; por ello se hace difícil alcanzar la virtud de Ulpiano de lograr con sus fallos “dar a cada uno lo suyo”.

(La Nota digital)

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