El futuro es verde

G. Kreisler y L. Torrillo

La juventud parece haber venido al mundo con una predisposición natural hacia el feminismo, y es el sector en donde más fácilmente se propaga la marea verde que parece no terminar nunca. ¿Qué es lo que hace al movimiento tan atractivo para este grupo? ¿O es este grupo el que hace atractivo al movimiento? Pueden identificarse varios factores que favorecen esta predisposición, que de natural, no tiene nada:

1-Incorporación como sujetos políticos. Les jóvenes fueron constituides como votantes desde los 16 años en una política pública que fue acompañada por la proliferación de los centros de estudiantes y la emergencia de materias obligatorias, como construcción ciudadana (antes levemente designada como formación ética y ciudadana, una asignatura cuyo resultado era más bien una nota en el boletín que reflejaba la conducta). Este proceso, dado en un contexto democrático hasta el año 2015 y después en lo que podría denominarse un gobierno de tinte autoritario, impulsó a este sector a tomar presencia en el escenario político, y parece haber encontrado en el feminismo una causa por la que luchar. Una causa que a algunas generaciones les fue arrebatada a fuerza de balas y picanas y a otras a modo de silencio obligatorio: “de eso no se habla”.

Si a lo antes mencionado se suman políticas públicas de ampliación de derechos como el Plan Progresar o el programa Jóvenes y Memoria, no resulta difícil asimilar la causa de la creciente politización de este grupo.

Mención aparte merece la ESI: a 12 años de su sanción, la ley de educación sexual integral produjo, entre otras cosas, dos cuestiones muy puntuales. Por un lado, un levantamiento por parte de les alumnes para reclamar la correcta implementación de La Ley en los casos en que la resistencia a implementarla correctamente por las instituciones educativas llevara a que, por ejemplo, las charlas sobre educación sexual sean dadas por empresas multinacionales, evitando ser enmarcadas desde una perspectiva de género. Por el otro, una modificación radical en la forma de percibir la sexualidad y los géneros en las nuevas generaciones; desde la separación por colores de varon y nena en las salas de jardín hasta la visibilización de las diferentes problemáticas que atraviesan al colectivo trans en les adolescentes, prácticamente no han quedado temas sin revisar por esta herramienta.

Claro que los niveles de implementación no han sido los mismos en todos lados, pero sí ha habido una transformación en la forma de enseñar en materia de sexualidad y género. La llegada a los medios y a las redes del feminismo hizo que la juventud de la clase media, hija del colegio católico privado y sin conciencia de clase, encuentre un movimiento que represente y que responda a esas dudas o incomodidades que le habían surgido de la represión sufrida por parte de las instituciones educativas con impronta religiosa.

Si hay algo que llama poderosamente la atención en el movimiento feminista es la forma en que ha calado en la juventud. Hablamos de un grueso caudal de jóvenes que parecen haber entendido todo en materia de género y hoy se ponen al frente de la lucha en las calles.

a través de El futuro es verde — Primera Generación 

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2-La emergencia del feminismo y su rol de “nueva posibilidad”: un movimiento contracultural, anti hegemónico y subalterno. No es noticia que el neoliberalismo tanto en nuestro país como en el resto del mundo ha colonizado nuestras percepciones, relatos, lengua y habla. Frente a esto es que la teoría feminista ofrece un nuevo camino, por ser un movimiento que pone en tela de juicio el orden de las cosas e introduce una nueva forma de gestionar los diferentes ejes que atañan a la política. Cada vez es más notorio el fracaso del sistema capitalista y las consecuencias negativas que trae , por ejemplo, que los valores relativos a la competencia estén por encima de los lazos de solidaridad, el esfuerzo individual por sobre la organización colectiva y el endeudamiento externo por sobre la producción nacional. Estos ejemplos nos permiten ver claramente cómo el feminismo bajo consignas como “la sororidad ante todo”, “luchamos por las que hoy ya no están” y “vivas, libres y desendeudadas nos queremos” viene a traer a les jóvenes una oferta mucho más atractiva y esperanzadora para el futuro político de la Argentina.

3-Las redes sociales: No existe al día de hoy sujeto más hábil, dúctil y capaz de manejar las redes sociales que un adolescente. A la vanguardia de la hiperconectividad, marcan la agenda de las apps de las que van migrando a medida que modifican sus gustos, haciendo que estas se terminen adaptando o perezcan por ya no ser atractivas. Gran parte de la política hoy se juega en las redes como nunca antes había sucedido, y quien ignore esto quedará fuera del juego. Es así como las plataformas Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter, son hoy el espacio donde se juega la opinión pública y ese espacio que todes les analistas quieren saber pero pocos saben interpretar.
Esta herramienta se sumó para ser, junto al voto, la que hoy en día tienen los ciudadanos para incidir en la política. A través de hashtags, historias, arrobas y trending topics estes jóvenes producen contenidos y ponderan, o no, otros ya emitidos según sus propias inclinaciones. Rápidamente se viraliza el video de una niña que relata cómo su maestra la reta por decir “todos, todas y todes”; o una joven que dice ser estudiante de un colegio católico y denuncia que éste la obliga a marchar contra el aborto en Santiago del Estero, o es contratada para trabajar en una radio de renombre una joven de tan solo 17 años por sus manifestaciones como presidenta del centro de estudiantes de uno de los colegios más tradicionales de la Capital Federal.

Quienes hoy son los millennials que se suman a la ola verde serán, en el futuro próximo, el relevo dirigencial de la política nacional, las organizaciones sociales y las instituciones. Es por eso que una de las principales claves para el futuro del feminismo residen en la importancia de que quienes integran este movimiento y tienen acceso a privilegios económicos, educativos y culturales, sepan reconocerse como pertenecientes a un movimiento que hoy busca constituirse hegemónico y disputar sentido. Para ello es fundamental la capacidad de articular demandas con los sectores que no cuentan con las herramientas de expresión en el nuevo milenio.

Es, entonces, en la capacidad del movimiento feminista de articular las demandas de género con las injusticias que aquejan a les trabajadores, les no privilegiades y les marginades donde estará la llave para construir desde las instituciones una sociedad más justa, libre, soberana e inclusiva.

(La Nota digital)

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