El Plan “C” vino para quedarse

E. M. R.

Muchos hablan que Macri no posee un plan o que no tiene un Plan “B” cuando en realidad estamos en lo que me parece se corresponde con el Plan “C” y pareciera que es la última instancia.

Macri accedió al poder con un plan denominémoslo “A”; Macri y su equipo, según el “el mejor de los 50 años”, no podían dejar de conocer lo duro de la situación económica que arrastraba el país por aquellos tiempos ni tampoco desconocía el alto grado de corrupción por sobreprecios en función de sus antecedentes y su devenir de empresario fundamentalmente por su actividad en muchas empresas pero más que nada por las involucradas en la construcción como SIDECO.

Sin desconocer la situación, Macri, construye un plan que consistía en pagar a los fondos Buitres y liberar el mercado de cambios del cepo impuesto por el Kirchnerismo esto solo significaría la confianza de los mercados internacionales y por ello el ingreso de dólares a la Argentina serían los suficientes como para mantener un dólar de $14 de mínimo y $20 como máximo.

Luego de unos intentos de ajustar fuertemente las tarifas de servicios públicos y algunos recortes más dio marcha atrás y opto por el gradualismo ya que para alentar las inversiones extranjeras, que demoraban en llegar, se debía crear un clima de paz sin conflictos sociales.

Con medidas netamente financieras y solo con inversiones de extranjeros ligados a la especulación financiera se operó una fuerte fuga de divisas, sumada a un fuerte endeudamiento externo, que fue mermando cada vez más las reservas del país.

En Mayo del corriente año “el mercado” lee que la disminución de las reservas hacen que Argentina no cuente con el dinero para pagar sus compromisos de deuda y por ello rápidamente salieron a vender los títulos de la deuda a un valor cada vez más bajo por la escasez de compradores y además salieran a comprar dólares para enviarlos fuera del país a un precio cada vez más caro porque nadie quería vender los dólares ante lo cual el BCRA sale a vender dólares para evitar que el precio suba demasiado no logrando detener su crecimiento y lo que es peor aún significa disminuir más las alicaídas reservas.

En esta instancia el gobierno intenta recurrir a más financiamiento externo y no logra obtener créditos por la fuerte caída de sus reserva ante lo cual surge la confección del Plan “B”.

Este Plan “B” significa pedir el FMI los fondos suficientes como para garantizar el pago de los vencimientos de la deuda externa y de manera desprolija antes de firmar el acuerdo presurosamente, buscando calmar “el mercado”, el presidente anunció el otorgamiento de este financiamiento del FMI como un éxito pero sin embargo la calma en “el mercado” no se materializo se tuvo que cambiar parte del Gabinete casi lo despiden a Dujovne e ingresa como presidente del BCRA Dante Caputo a quien el jefe de gabinete lo comparaba con “el Maradona” de las finanzas.

El FMI otorgó la financiación y desembolsó alrededor de 15 Mil Millones de dólares con el compromiso de que esta entrega era para mostrar una garantía del pago pero que Argentina no podía usarla para mantener el precio del dólar salvo una situación excepcional; sin embargo Caputo utilizó la totalidad de los 15.000 millones de dólares intentando mantener el precio del dólar sin conseguirlo y volviendo casi a las mismas reservas disminuidas que teníamos antes del adelanto del FMI cuyo acuerdo cayo porque Argentina no cumplió las metas y se terminó el Plan “B”.

Comienza el Plan “C”: renunció Caputo solo a los 90 días de iniciada su gestión y ya no era el “el Maradona” y ahora el casi echado Dujovne paso a ser la estrella de la gestión de un nuevo entendimiento con el FMI primero buscando la entrega de todos las remesas que el FMI iba a entregar hasta el 2020 para generar un fondo de divisas para garantizar la deuda.

El Fondo niega este adelanto y ofrece aumentar el aporte financiero pero no en un solo acto sino a lo largo de un tiempo en el que argentina, para acceder a cada tramo, deberá demostrar cumplir la metas propuestas.

Hoy miércoles 26 de Septiembre se conoció de manera general el nuevo acuerdo donde aumentan de 50.000 a 57.100 Millones de dólares el préstamo pero requiere más esfuerzo presupuestario, más rápido equilibrio del presupuesto primario (esto es gasto sin pago de deuda externa) pide equilibrio de las cuentas públicas cuando antes y como otros datos significativos en 2019 y 2020 pide un mayor esfuerzo; la buena noticia, es una sola, que de 6.000 millones de dólares que iban a remitir en el 2018 ahora serán 13.400 millones y que estas sumas no son solo para garantizar el pago de la deuda externa sino que podrá ser usado como soporte presupuestario.

Dijo Dujovne y lo afirmó la presidente del FMI Lagarde que el tipo de cambio será flexible solo pudiendo intervenir en caso de excesiva volatilidad sin indicar que es excesiva volatilidad.

Pero lo más grave es que el ajuste indica que no se podrá emitir más dinero argentino en la medida que no aumenten las reservas de donde el ajuste continuara por mucho tiempo ya que para emitir hace falta algún periodo de crecimiento luego de pagar la deuda, lo cual es difícil de lograr, a no ser luego de mucho tiempo, esto siempre y cuando “el mercado” se tranquilice.

En definitiva este es el último intento y vino para establecer un ajuste que va a durar mucho ya que además hay que bajar la inflación y por ello se desalentará el consumo y se deberá mantener el consumo bajo mucho tiempo ya que ante cualquier crecimiento del consumo se observará crecimiento de precios; en los próximos cinco meses nos enteraremos hasta donde el ajuste nos permite gastar y luego tendremos que aprender a convivir con esa caída del consumo ya que el Plan “C” vino para quedarse.

(La Nota digital)

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