El Gauchito Gil

Mirella Frank

Cada 8 de enero la comunidad correntina se moviliza tras la mítica figura de Antonio Gil Núñez. Breve historia de una gran devoción que ya excede la región del Pay Ubre.

Según la mitología correntina, el Gauchito Gil –Antonio Gil Nuñez– nació en la zona del Pay Ubre –actualmente Mercedes– a mediados del siglo XIX. Jovencito, se enamoró de una mujer viuda que era pretendida por el comisario del pueblo. El jefe policial comenzó a perseguir a Antonio Gil, aprovechándose del poder estatal, hasta que finalmente se enfrentaron a duelo en una pulpería. “En la pelea el Gauchito Gil le perdonó la vida, pero debió huir del pueblo”.

La Guerra contra el Paraguay lo encontró alistado en el Ejército Nacional Argentino (Unitario), pero al final el “enemigo” pasó a estar dentro de su mismo país: fue convocado por el ejército “federal” para luchar contra los “unitarios”. Cuenta José R. Nuñez que “como no estaba de acuerdo con los enfrentamientos internos decidió huir junto a dos compañeros”: no toleró derramar sangre de hermanos ocasionados por las luchas fratricidas.

“Funcionarios del ejército lo encontraron y lo asesinaron el 8 de enero de 1868”, señala el historiador autodidacta José R. Núñez. Desde entonces, todos los 8 de enero se enaltece su figura y es entonces que en el santuario se escuchan ruegos, plegarias y chamamés que el Pueblo baila y le canta a su Santo pagano.

“Miles son los milagros que se le atribuyen al santo; son también miles los seguidores que cada aniversario de su muerte se congregan para adorarlo y realizarle ofrendas de todo tipo”.

El Gauchito le dijo al soldado que lo asesinó: “Al volver a tu casa encontrarás a tu hijo muy enfermo pero si mi sangre llega a Dios, juro que volveré en favores para mi pueblo”. Luego el soldado lo degolló.

Fue así que el soldadito llegó a su hogar y encontró a su esposa llorando con su único hijo enfermo; el soldado desertó del ejercito, volvió al lugar donde había degollado a Antonio, enterró el cuerpo que todavía colgaba de un árbol e imploró perdón. Luego de varios días, volvió a su casa y encontró a su niño sano.

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Fuente: La Nota digital

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