Chau Imperial Cord

G. S. Barbarov

Viví un año y medio en Gualeguaychú y siempre voy a descansar, a pasar unos días con la naturaleza. Me seduce charlar con la gente de pueblo inserta en el debate global. Es difícil escapar al debate político en la ciudad del glifosato cero.

Camino cerca de las zonas inundadas y leo en letras grandes, “La empresa Imperial Cord cierra sus puertas en el Parque Industrial de Gualeguaychú”, el título del diario en papel. Los mercados nos vuelven a meter a la escala mundial. Soja, eucaliptus y deudas públicas y privadas. Un combo perfecto.

Siempre critiqué a este tipo de empresas que -como Imperial Cord- manipulan y difunden en la vida cotidiana la goma y el plástico. Ahora también entiendo que uso cubiertas y cámaras en mi bicicleta playera y que cuarenta familias quedan a la deriva del sistema capitalista. En la Costa del Río Uruguay cómo le dicen mis amig@s se está sintiendo fuerte la crisis macrista. Parece un tobogán sin fin. Las pymes no están en la lista de unidades económicas salvables. Sí los grandes pools del agronegocio y la pasta celulosa que por aquí abundan.

Colegas del Diario La Calle indican que “son más de 40 trabajadores los que dependían de esta fuente laboral. Por la crisis económica, la empresa comenzó a atravesar uno de los momentos más complejos de sus más de 17 años en la industria”.

Cuarenta familias. Cuarenta vidas multiplicadas por cinco. 200 personas que directamente se ven afectadas por el apriete del modelo económico aprobado por el FMI. Invitemos al ministro de finanzas a la Costa del Uruguay. Para que -lejos del escritorio- vea y sienta el apriete real a las pymes que generan junto a cooperativas y mutuales más del 50 % de la mano de obra real en el país.

Fuente: La Nota digital

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