Audiencia por la Ley de Defensa del Consumidor

G. S. Barbarov

Leonardo Gianzone fue Presidente del Consejo Federal del Consumo (2016-2018) y responsable de Defensa del Consumidor de Santa Fe (2011-2018).

¿Por qué hay que reformar la Ley de Defensa del Consumidor?

Son varias las razones por las cuales considero necesario pero, sobre todo, apropiado una reforma a la LDC como la propuesta por la Comisión de Reformas.

La LDC ha cumplido 25 años de vigencia durante los cuales fue objeto de varias modificaciones, además de las importantes incorporaciones sobre los derechos del consumidor efectuadas por el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, a lo que deben agregarse los grandes cambios producidos en el consumo masivo de bienes y servicios durante los últimos años, las nuevas tecnologías, la perspectiva de la identidad de género, el acceso al consumo y a la información, la contratación electrónica, el sobreendeudamiennto del consumidor en su economía familiar y doméstica, las acciones colectivas, así como la normativa internacional y los convenios multilaterales de los que la Agentina forma parte y una mayor protección del consumidor y de sus derechos a raíz de lo establecido por el artículo 42 de nuestra Constitución Nacional.

 

ley defensa consumidor

 

¿Cuál es tu idea raíz, qué es aquello que no debe tocarse y aquello que sí?

Considero que la Comisión Reformadora ha logrado, con gran acierto, redimensionar y rearmar las herramientas e instituciones contenidas en la LDC, modernizándolas y acmodándolas a la mayor complejidad del siglo XXI.

Lo que el anteproyecto ha logrado es reestructurar casi por completo los contenidos de la ley de defensa del consumidor, con miras a construir una “Teoría General” que ordene los elementos centrales de lo que denomina -con acierto- “Sistema de protección del consumidor”. Estos elementos son: relación de consumo, principios, derechos y deberes, ingresando luego en aquellas cuestiones como el régimen contractual, el de servicios públicos domiciliarios, los daños y la tutela procesal y administrativa.

Un dato de gran importancia en la elaboración del anteproyecto, es que se ha nutrido de la experiencia de las autoridades de aplicación a nivel nacional y de cada una de las provincias del país mediante la participación y el reconocimiento al CONSEJO FEDERAL DEL CONSUMO (COFEDEC), organismo federal que nuclea y agrupa a todas las autoridades de aplicación del país.

Las cuestiones más destacadas del anteproyecto son: a) artícula adecuadamente el régimen del contrato de consumo con el previsto en el Código Civil y Comercial de la Nación; b) establece reglas sobre el comercio electrónico que no existían al momento de la sanción de la LDC; c) consagra normas sobre crédito para el consumo y una protección especial para proteger a los consumidores en el mercado de crédito; d) establece un nuevo régimen de protección en relación con los servicios públicos domiciliarios; e) propone una regulación más moderna en cuanto a la prevención y reparación de los daños que puedan eventualmente sufrir los consumidores y usuarios.

Una de las cuestiones más importantes, a mi entender, que modifica el anteproyecto, es el diseño institucional que propone para la autoridad de aplicación, poniéndola en cabeza de un órgano autárquico, descentralizado y dotado de autonomía y de recursos necesarios para desarrollar sus funciones, y que denomina “Agencia Nacional del Consumidor”, artículando además sus acciones con las Asociaciones de Defensa del Consumidor y con el CONSEJO FEDERAL DEL CONSUMO, organismo que nuclea a las autoridades de aplicación de todo el país a través de las oficinas y direcciones provinciales que a diario atienden los reclamos y denuncias de los consumidores, que funciona desde el año 1996 y que encuentra en el anteproyecto un merecido reconocimiento legal.

Finalmente, es un gran acierto que el anteproyecto prevea y regule los procesos colectivos de consumo que contribuyen enormemente a resolver problemáticas de consumo masivo o que afectan a grandes números de consumidores y usuarios.

 

¿Cómo puede participar el consumidor, la consumidora que todos los días es atacada por los precios?

Fundamentalmente, eligiendo en qué comercios o en qué lugar realizar sus compras, evitando aquellos en los que el precio sea excesivamente caro o elevado.

En Argentina no existe regulación de precios y el comerciante puede poner el precio que quiera a los productos que vende o comercializa. De allí que la mejor herramienta que tengamos como consumidores, sea la de ELEGIR y, sobre todo, la de reflexionar acerca de nuestros hábitos de consumo, no sólo respecto del precio que pagamos por los bienes y servicios que consumimos, sino además y muy especialmente, acerca de la verdadera y real necesidad de consumirlos, asegurándonos de no estar comprando algo que no nos sirve, que ya tenemos o que no va a cumplir ninguna utilidad real y concreta en nuestras vidas o en la de nuestra familia.

 

Fuente: La Nota digital

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